CANTAR EN FAMILIA

Jordi Alcàsser – Revista Valors (valors.org)

Ahora que tenemos tanta tecnología que nos impone la novedad por todos los lados, reivindico algo que ha estado al alcance de las personas de manera ancestral, que ha distraído y enseñado a muchas generaciones la cadencia de la vida y que ha permitido entrar en el mundo de los sueños a muchos bebés de la manera más dulce: cantar. Un tesoro de la humanidad que se tiene que mantener bien vivo en las familias.

Cantar transmite uno de los fundamentos de la vida, como es la capacidad de hablar que tenemos las personas. Aunque si os habéis parado a analizar el sentido de las canciones infantiles, os habréis dado cuenta que, en general, a las letras les carece el sentido: “Dalt del cotxe hi ha una nina que repica els cascavells, trenta, quaranta l’ametlla amarganta, pinyol madur, ves-te’n tu, si tu te’n vas neru, neru, neru, si tu te’n vas neru, neru, nas!”. En realidad importa muy poco qué dice la canción, lo que sí importa es la sonoridad y la ternura que podemos transmitir al cantarla, como hagamos danzar los sonidos y las pausas. Ellos, los pequeños, seguramente se quedarán embobados mirándonos y seguramente nos mirarán fijamente la boca y los labios. “¿Qué son estos sonidos que me gustan tanto?”, quizás pensarán.

Es trabajo y deseo de cada familia cuando tiene un hijo, rememorar las canciones de la propia niñez y transmitirlas, cada cual a su manera. No importa si es el padre o la madre la que canta o si lo hacen los dos, pues suele ser un deseo espontáneo que aparece a todos aquellos a quienes les han cantado de pequeños. Cualquier momento es adecuado para hacerlo y sentir lo que transmitimos con las palabras y la musicalidad es una experiencia vital única. Parecería que les envolvemos las canciones, parecería que les estamos enseñando a hablar de manera amorosa.

Pienso, sin haber hecho ninguna estadística sobre la cuestión, que esta costumbre no se está perdiendo –sería una tragedia irrecuperable que integrados y despistados como estamos entre tanta tecnología nos olvidáramos de cantar a los hijos– y si esta es la tendencia, si realmente se está perdiendo la costumbre, la reivindico firmemente.

¡Cantemos! ¡Compremos álbumes recopilatorios para recordar las canciones que hayamos podido olvidar, aprendamos de nuevas y entonemos de la mejor manera que sepamos! ¡Cuan sean mayores nos lo agradecerán!

Llega un momento, hacia los cinco años, que ya no nos escucharán tan atentamente, que ya les empezaremos a cansar con tanta cantinela. Es normal, ellos también quieren ser los protagonistas. Ya es la hora que empiecen a cantar ellos. Si lo hacen quiere decir que les hemos sabido transmitir este gran sentido de las canciones.

 

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s