PATATAS DENTRO DE LA MOCHILA (y 7 reflexiones breves más)

PATATAS DENTRO DE LA MOCHILA

Un día, el maestro nos mandó de tarea que trajéramos al colegio patatas crudas y una bolsa de plástico.
Nos dijo que pusiéramos en la bolsa de plástico una patata por cada persona a la que guardásemos resentimiento y escribiéramos su nombre en ella.
Nos pidió que durante una semana lleváramos con nosotros a todas partes esta bolsa de patatas dentro de la mochila.
¡Algunas bolsas eran realmente pesadas!
Naturalmente el estado de las patatas se iba deteriorando con el tiempo.
El hastío de cargar esta bolsa en todo momento me demostró claramente el peso que cargaba diariamente en mi corazón y en mi vida a causa del resentimiento.
También aprendí como, mientras ponía mi atención en ella por no olvidarla, desatendía cosas que eran más importantes para mi vida.
Este ejercicio me hizo pensar sobre el precio que pagaba por no perdonar algo que ya había pasado y no podía cambiarse.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta de que los primeros beneficiados somos nosotros mismos. Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra “mochila” sentimental.
La falta de perdón es como un veneno que tomamos diariamente a gotas pero que finalmente nos acaba envenenando. Muchas veces el primero a quien tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron como hubieras querido que fueran. El perdón nos libera de vínculos que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te hizo daño. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
¡Decídete hoy mismo a perdonar!
“Perdonar es el valor de los valientes. Solo aquel que es suficientemente fuerte para perdonar una ofensa, sabe querer”. Gandhi

coneixteblog.wordpress.com

 

 

CÓMO ANULAR A UNA PERSONA

El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quien quiera anular a otro solo tiene que evitarle el esfuerzo, impedirle que trabaje, que proponga, que se enfrente a los problemas (o posibilidades) de cada día, que tenga que resolver dificultades.

Regálele todo: la comida, la diversión y todo lo que pida. Así le evita usar todas las potencialidades que tiene, sacar recursos que desconocía y desplegar su creatividad. Quien vive de lo regalado se anula como persona, se vuelve perezosa, anquilosada y como un estanque de agua que por inactividad pudre el contenido.

Aquellos sistemas que por “amor” o demagogia sistemáticamente le regalan todo a la gente, la vuelven la más pobre entre las pobres. Es una de las caras de la miseria humana: carecer de iniciativa, desaprovechar los talentos, potencialidades y capacidades con que están dotados casi todos los seres humanos.

Quien ha recibido todo regalado se transforma en un indigente, porque asume la posición de la víctima que sólo se queja. Cree que los demás tienen obligación de ponerle todo en las manos, y considera una desgracia desarrollarse en un trabajo digno.

Es muy difícil que quien ha recibido todo regalado, algún día quiera convertirse en alguien útil para sí mismo. Le parece que todos a su alrededor son responsables de hacerle vivir bien, y cuando esa “ayuda” no llega, culpa a los demás de su “desgracia” (no por anularlo como persona, sino por no volverle a dar). Solo los sistemas más despóticos impiden que los seres humanos desarrollen toda su potencialidad para vivir. Creen estar haciendo bien, pero en definitiva están empleando un arma para anular a las personas. (Esto no quiere decir que una ayuda temporal no sea necesaria en momentos especiales).

Ana Cristina Aristizábal Uribe – Diario EL COLOMBIANO- http://www.jouscout.com

 

 

UNA PANDILLA DE MALHABLADOS

La “Lliga del Bon Mot” (Liga de la Buena Palabra) fue fundada en 1909 en Barcelona. Esta entidad desarrolló una intensa actividad en contra de la blasfemia y las palabras groseras. Actividad que se concretó en la edición de carteles y postales, en la convocatoria de mítines, reuniones y encuentros, en la organización de conferencias y actos de propaganda, en el patrocinio de campañas en diarios…
Una cruzada contra las malas palabras que se extendió en escuelas y centros religiosos, y también en fábricas y ateneos. La lucha de la Lliga del Bon Mot tenía un cariz religioso, pero también patriótico y de defensa de la lengua. Y, si consiguió llevar a cabo una actividad tan grande, fue gracias a un gran número de colaboradores y colaboradoras, y también gracias al apoyo económico de muchos socios protectores. Además, la entidad contó con la simpatía de políticos, religiosos y varias personalidades de la época. Incluso Joan Maragall se distinguió públicamente a la hora de promover la Lliga del Bon Mot.
A pesar de que la entidad perduró oficialmente hasta el año 1962, su auge fue durante el primer tercio del siglo pasado. Es una historia del pasado. Y, ciertamente, explicándola te das cuenta de que este anhelo «censurador» de la Lliga del Bon Mot tiene un aire rancio.
O no. Porque quizás ahora nadie te dirá nada si sueltas un taco, pero puedes recibir un reproche si dices algo que salga de lo políticamente correcto. Expresiones que eran inaceptables hace cien años, ahora se dicen sin ningún problema. Y palabras que ahora nos escandalizan, hace cien años formaban parte del lenguaje más inocente.
En cien años han cambiado las cosas, pero el fondo sigue siendo el mismo. A veces todavía utilizamos las palabras para perder el respeto a los demás, en lugar de usarlas para lo que tendrían que servir: un espacio de libertad.

Albert Dresaire – Revista Valors (valors.org)

 

TÓMATE TIEMPO

(Inspirado en un escrito medieval inglés)

Tómate tiempo para alegrar los otros,
es la joya del hombre.
Tómate tiempo para comprender,
es la fuente de la fraternidad.
Tómate tiempo para escuchar,
es un enriquecimiento sin precio.
Tómate tiempo para descansar,
es una ayuda para el cuerpo y el alma.
Tómate tiempo para hacer excursiones,
es la joya del conocer.
Tómate tiempo para expresarte,
es una voz para los otros.
Tómate tiempo para ayudar los otros,
es la fuente de la convivencia.
Tómate tiempo para dar gracias a Dios,
se lo merece.
Tómate tiempo para el arte,
es dar vida a las cosas.
Tómate tiempo para hablar,
es la manera de entenderse.
Tómate tiempo para soñar,
es la ruta de la fantasía.
Tómate tiempo para andar,
amarás la naturaleza.
Tómate tiempo para callar y escuchar,
aprenderás de los otros.
Tómate tiempo para cantar,
es la fuente de la alegría.
Tómate tiempo para superarte,
tienes obligación.
Tómate tiempo para la pobreza,
es la felicidad verdadera.
Tómate tiempo para andar,
descubrirás nuevos caminos.
Tómate tiempo para realizarte,
llegarás a ser persona.
Tómate tiempo para construir,
será un provecho para los otros.

http://www.jouscout.com

 

 

DIGNIDAD Y VERGÜENZA

Dentro de unos años se publicarán novelas, se proyectarán películas y se representarán obras de teatro que nos hablarán del drama sirio.
Sí, llegará un día que el inmenso sufrimiento de la población siria de estos años será profundamente analizado, documentado y recordado. Y nos preguntaremos: “¿Cómo pudimos permitir todo esto?”.
Y no podremos consolarnos diciendo que fue un conflicto escondido en un lugar recóndito. Ni podremos decir que hubo silencio informativo. O que no sabíamos la crudeza de la situación.
No, lo sabíamos todo. Lo sabemos todo. Sabemos que desde hace muchos años Siria sufre la guerra más devastadora de los últimos años. Que el número de muertos y heridos es altísimo. Que las vulneraciones de derechos humanos han sido inmensas, por cantidad, diversidad y profundidad. Que el número de personas refugiadas y desplazadas es incomparable con cualquier otro conflicto reciente o presente.
Mucha gente en Siria ha sufrido gravemente y, en algunos casos, de forma irreversible. Entre ellos, personas que, contra toda esperanza, han defendido la libertad y la justicia y siempre han rechazado la intolerancia o la violencia. Valores “nuestros”, ¿verdad? Pues los hemos dejado solos. Y poco a poco han ido muriendo, bombardeados o torturados por unos, asesinados por otros o secuestrados por los de más allá…

Jordi Armadans Gil – jordiarmadans.wordpress.com (recorte)

 

 

LAS MORTAJAS NO TIENEN BOLSILLOS

 Hace muchos años leí esta frase enormemente aleccionadora en un cementerio francés: “Les linceuls n’ont pas de poches”: “Las mortajas no tienen bolsillos”. Muy ricos o muy pobres, la muerte, eso sí, nos iguala a todos. Me dio mucho qué pensar. Me sigue dando mucho qué pensar, y me sorprende que no sean más numerosos los que, acaudalados, deciden llegar a su último día más livianos de equipaje. ¿De qué les vale llegar al final con unos medios tan excesivos que ni han podido disfrutar ni han sabido facilitar que los disfrutaran otros?

Buena parte de la felicidad consiste en dar, en repartir, en impulsar, en promover. No en acumular.

Todos aquellos que van bien provistos, con los bolsillos repletos, piensen en que los sudarios no los tienen. Y compartan. Verán cómo, a medida que sea mayor la largueza, se hará mayor su sonrisa.

Todos los seres humanos iguales en dignidad. Desiguales al llegar pero todos iguales al partir.

Federico Mayor Zaragoza – federicomayor.blogspot.com

 

 

CERRAR LA PUERTA

Hoy estaba harto de todo…

y he cerrado la puerta de casa bajo siete llaves.
He gritado muy fuerte para que me oyera todo el mundo:
Que nadie me moleste,
estoy muy bien en mi casa,
con todas las comodidades,
con todos los placeres.
Tengo lo necesario para vivir,
no me falta de nada.
Me he pasado todo el día ante la tele.
Después he puesto en marcha el tocadiscos.
Cuando ya no sabía qué hacer, he escuchado la radio.
Pero al final del día las cosas se me hacían pesadas;
las revistas, los diarios, la tele, la radio, el tocadiscos,
nada de nada… todo me aburría.
Y me he puesto a pensar,
¿qué estaría haciendo la gente en la calle?
Ya no podía más, abrí la puerta,
bajé las escalas corriendo.
Mis ojos no paraban de ver hombres, mujeres, niños…
Las comodidades de mi casa no eran nada, nada, nada…

en comparación a todos los hombres…

Mercè Castaño www.joscout.com

 

 

LA LEGITIMIDAD DEL PODER

¿De dónde sale el poder político? ¿Qué es el que hace que el poder sea legítimo? ¿Por qué tenemos que obedecer las leyes y el Estado? John Locke, en el “Segundo tratado sobre el gobierno civil” (1690), se hace estas preguntas y mira de responderlas. En primer lugar, tiene claro que el poder político sale de los humanos (y no de Dios, como muchos antes que él habían defendido). En esta línea, Thomas Hobbes defiende que gobierna el más fuerte: gobierna quién se impone a los otros mediante la fuerza y la violencia. Pero Locke rechaza esta opción para ser propia de las bestias. O como diría Unamuno: “venceréis, pero no convenceréis”. No es lo mismo ganar el poder por la fuerza que gobernar legítimamente.

Locke propone otra teoría: el poder político tiene el origen en un pacto que hacemos libremente, en el cual sacrificamos una parte de nuestra libertad y nos comprometemos a cumplir lo que dicte la mayoría. Por lo tanto, el poder es legítimo cuando surge del pacto que hemos hecho y justamente por eso lo tenemos que obedecer: porque nos hemos comprometido libremente. Pero atención, ¿esto no nos llevaría a una dictadura de la mayoría? ¿La mayoría puede imponer lo que quiera a la minoría? Sería muy peligroso.

Según Locke, la mayoría puede decidir sobre un montón de cosas, pero siempre respetando los derechos fundamentales de todas las personas (que según el autor son la vida, la salud, la libertad y las posesiones). Quizás tendríamos que actualizarlo hablando de los derechos fundamentales individuales y colectivos, como por ejemplo la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Con esto, Locke nos ha conducido hasta lo que Bernard Crick denomina “democracia moderna”, que es la unión de dos ideas: el poder político surge de la voluntad de los ciudadanos y los derechos fundamentales tienen que ser respetados. Estas parecen dos condiciones necesarias para que el poder sea legítimo. O dicho al revés: si el poder no cumple alguna de estas condiciones, entonces quizás no será legítimo. ¿Y si no es legítimo, por qué lo tendríamos que obedecer?

Ignasi Llobera – Revista Valors (valors.org)

 

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