SI EL DINERO NO SE COME…

Estos Mensajes ¿Por qué…?, son una serie de preguntas lanzadas al aire (de autoría propia) acompañadas por unas fotografías (de plataformas libres de derechos) y unas frases célebres, relacionadas todas ellas con la solidaridad y otros valores humanos, pensadas principalmente para publicar en las redes sociales. También las acompañan unos textos y audiovisuales muy juiciosos (de diversos autores) no necesariamente relacionados con las preguntas.

 

 

 

01. ¿Si el dinero no se come… por qué tienes tanta hambre de él?

Solo cuando se haya cortado el último árbol, solo cuando el último río haya muerto envenenado, solo cuando se haya pescado el último pez… solo entonces os daréis cuenta de que el dinero no se puede comer. Profecía india

No es que el rico sea malo, simplemente está demasiado ocupado haciendo dinero para ser bueno. Gerhard Uhlembruck

De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.  Benjamin Franklin

 

LA AVARICIA ROMPE EL SACO

Un mendigo iba pidiendo por las casas con unas alforjas colgadas al hombro. Se lamentaba de su suerte y de que los ricos nunca estaban satisfechos: ”Cada vez quieren más y más dineros. ¡Parece que quieren apoderarse del mundo entero!”.

“En cambio yo, si tuviera lo necesario para comer y para vestir, me sentiría del todo satisfecho…” decía el pobre hombre.

Precisamente en aquel instante, la FORTUNA pasaba por la calle. Vio al mendigo, se detuvo a su lado y le dijo:

”Escucha hombre, hace mucho tiempo que oigo tus lamentos y deseo ayudarte. Abre tus alforjas y sostenlas así para recibir el oro que voy a regalarte. Pero esto ha de ser con una condición: Todas las monedas que caigan en las alforjas serán para ti, pero las que caigan en el suelo, se convertirán en polvo, ¿estás enterado?”

“Sí, sí, lo comprendo”, dijo el mendigo.

“Entonces ten cuidado, advirtió la FORTUNA, tus alforjas son muy viejas y podrían romperse, no cargues demasiado”.

Tan satisfecho estaba el mendigo que rápidamente abrió sus alforjas y en ellas, en un momento, cayó un torrente de monedas de oro.

Las alforjas empezaron a pesar demasiado.

“¿Basta ya?” preguntó la FORTUNA. “¡Todavía no, todavía no!”.

“¿No temes que se rompan?”, decía la FORTUNA. “¡No, no, no se rompen!”.

Había agitación en su voz, más que por miedo, por ambición. Las manos del mendigo comenzaron a temblar. “¡Aun caben más!”.

“Pero ya eres el hombre más rico del mundo”, intervino la FORTUNA. “¡No, no, unas pocas más!”.

Cayeron unas pocas más y… las alforjas se reventaron, el tesoro se vino a tierra y las monedas se convirtieron en polvo.

La FORTUNA se fue y el mendigo quedó más pobre que antes, con sus lamentos tejidos de desesperación.

En el diccionario, la palabra avaricia, la describe como afán de poseer, para atesorar. Desde luego no hay que confundirla con el deseo de tener lo suficiente para satisfacer las necesidades propias.

El ejemplo del cuento pone de relieve que cuando uno se convierte en avaricioso, el dinero se torna un peso imposible de soportar. El avaro experimenta a la vez todas las preocupaciones del rico y todas las penalidades del pobre.

http://www.padrenuestro.net

 

 

Audio de POBRE MI PATRÓN   (Del blog lasolidaridadunbuenremedio.com Tema 50.02.029.)

https://lasolidaridadunbuenremedio.com/2020/12/05/50-02-029-pobre-mi-patron/

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