PRISIÓN POR ROBAR UN BOCADILLO

DILEMAS ÉTICOS – Soraya Hernández – Revista Valors – https://valors.org

Son muchos los procedimientos que se llevan a cabo cada día en la Ciudad de la Justicia de Barcelona. Pero este en concreto a saltado a los medios de comunicación por la elevadísima pena que pide Fiscalía para un pequeño hurto: cuatro años de prisión por robar un bocadillo.

¿Qué hace que los abogados del Estado decidan llegar a pedir para un hombre cuatro años de prisión por robar un bocadillo? Fue en marzo de 2018 cuando un hombre, con graves problemas económicos y con una situación de extrema vulnerabilidad social, entró en una panadería de la capital catalana y pidió dinero para poderse comprar algo para comer. Como nadie le ayudó, sacó del bolsillo lo que parecía una lata de bebida rota y amenazó a las dependientas haciéndose cortes en los brazos. Ellas no cedieron y fue en aquel momento que el hombre cogió un bocadillo del mostrador y salió corriendo del local. Pocos minutos después era arrestado por los Mossos d’Esquadra.

Una vez se lleva a cabo el juicio, se clarifica que el hombre no agredió las dependientas ni pidió en ningún momento dinero de la caja. Eso sí, se mostró desesperado, se hizo cortes en los brazos para hacer patente que tenía mucha hambre y marchó con el bocadillo en las manos. A pesar de su explicación y los testigos, la Fiscalía no tiene dudas: usó la violencia y la intimidación, amenazó personas en un local público y, por lo tanto, pide una pena de prisión elevada. Cuando los diarios se hacen eco, llegan mil voces críticas con el sistema, puesto que se considera que esta pena es demasiado punitiva.

Aunque la pena parezca un castigo a la pobreza, está dando respuesta a los delitos que se imputan. Entonces, ¿por qué la sociedad se escandaliza? ¿Es ético disculpar las conductas delictivas porque hay detrás una extrema pobreza? ¿Se tendría que mirar cada caso de forma individualizada y no justificar la violencia o el delito por la situación que los provocan?

Inicialmente, se podría valorar que detrás de cada delito hay una razón que quizás es justificada y que se debe tener en cuenta por los jueces a la hora de decidir cómo actuar. Pero quizás también sería interesante tener la seguridad de que el sistema juzga los hechos tratando a todo el mundo por igual, mirando solo el código penal.

¿Creéis que justificar los delitos por la situación de pobreza de una persona llevaría a qué todo el mundo con necesidades robara para subsistir? ¿Os parece que entender el contexto ajustaría mejor las sentencias? ¿Qué pensáis?

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