MARTIN LUTHER KING

Martin Luther King Jr. nació el 15-1-1929 en Atlanta, Estados Unidos de América. Era hijo de un pastor bautista y él también escogió esta profesión. Fue el creador del movimiento de la no-violencia Movimiento Pro Derechos Civiles, obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1964 y fue asesinado el 4-4-1968 en Memphis. M. L. King es el pacifista más conocido después de Mahatma Gandhi.

Después de la Guerra de Secesión de los EE. UU. (1861-1865), se fundó el Ku Klux Klan por un grupo de oficiales sudistas, para contrarrestar los efectos de la Proclamación de la Emancipación de los Negros, por parte del presidente Abraham Lincoln.

A pesar de la proclamación, se hicieron otras “leyes trampa” que impedían a los negros tener un trabajo y una vida dignos. El KKK castigaba brutalmente a los negros “insolentes”. A veces, les untaban con alquitrán, les plomaban y les ataban al palo del martirio, quemándolos vivos, entre burlas (y todo en nombre de Dios).

En 1915, un tal William J. Simmons se hizo pastor protestante y, con otros jóvenes enmascarados, levantó una gran cruz de madera y le prendió fuego. Era la Cruz de San Andrés, que anunciaría el resurgimiento del KKK contra los negros, católicos y judíos. A partir de entonces, se hizo muy fuerte, con unos postulados extremadamente racistas, xenófobos y patrióticos.

Sin embargo, los hombres de color aceptaban su desigualdad social con estoica resignación. No obstante, años después surgieron organizaciones negras para defenderse o hacer prevalecer sus derechos con violencia: los Panteras Negras, Musulmanes Negros…

Los niños negros no podían jugar en los parques de los blancos (los negros no tenían parques); cuando el Tribunal Federal ordenó que en los parques pudieran jugar todos los niños, en los estados del sur o bien desobedecieron o bien los cerraron, pero no permitían que sus niños jugaran juntos. Era una infracción legal servir comida a los negros en los mismos lugares que los blancos. Los negros tenían que ir a las iglesias de los negros. No podían ir a conciertos, ni ocupar buenos puestos de trabajo, ni recibir ascensos, etc. A los lavabos, sólo podían ir a los que decía “colored”, incluso en las fábricas. Era normal prever que, en cualquier momento, la casa de un negro podía ser quemada como castigo por alguna supuesta “insolencia” contra los blancos. En muchos establecimientos había carteles que prohibían la entrada a “perros y negros”.

En los transportes públicos los negros se tenían que sentar en la parte trasera del vehículo (se pagaba delante, después tenían que bajar y volver a subir por detrás). Si quedaban blancos sin sentarse, los negros tenían que cederles el sitio y bajar del autobús, aunque ya hubieran pagado. En no pocas ocasiones, mientras iban hacia detrás, el autobús arrancaba dejándolos en tierra (sobre todo los ancianos que no podían subir deprisa).

Fue precisamente la negación a ceder su lugar de una pasajera negra (Rosa Park, el 1-12-1955) que ocasionó el boicot a los autobuses por parte de los negros y durante más de un año en la ciudad de Montgomery-Alabama, teniendo un eco y unas consecuencias extraordinarias para M. L. King y los derechos civiles de los negros.

En resumen, se trataba de mantener siempre una fuerte sensación de inferioridad entre la población negra. Y todo esto en los años 60, en el país más rico y desarrollado del mundo: los EE. UU. Los que tenemos más de 60 años recordamos muy bien cuando, de jóvenes, cantábamos “Kumbayá” y “No nos moverán” en solidaridad con lo que estaba pasando entonces a los negros de los EE. UU.

Naturalmente, había ciudadanos blancos que no compartían estos maltratos a los negros, pero la mayoría callaban. Tenían miedo a las represalias sociales, políticas y económicas de los otros blancos. (Lo mismo pasó entre los alemanes hacia los judíos en la época de Hitler, en Sudáfrica durante el apartgheit hasta 1992, etc.). Esta fue otra gran tragedia americana: el silencio cómplice de los blancos buenos.

En 1964 se acabó oficialmente con la segregación racial en los EE. UU., pero todavía hay discriminaciones en los estados del sur, a pesar de tener como presidente a un afroamericano: Barack Obama.

Martin Luther King se dedicó desde muy joven a luchar contra la discriminación racial en los EE. UU. con medios no-violentos, y también participó en numerosas protestas contra la guerra de Vietnam y la pobreza en general. Llevó a cabo muchas actividades pacíficas reclamando el derecho al voto, la no discriminación y otros derechos civiles básicos para la gente de raza negra. Entre sus acciones más recordadas está el boicot de los autobuses de Montgomery, en 1955; su apoyo a la fundación Southern Christian Leadership Conference, el 1957 (de la cual sería el primer presidente); y el liderazgo de la Marcha Sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, el 1963, al final de la cual pronunciaría su famoso discurso “Tengo un sueño”.

El 4-4-1968 fue asesinado en Memphis. A continuación estalló una oleada de violencia por todo el país por parte de los negros más violentos, cosa que lo habría enojado mucho si lo hubiera visto, puesto que era totalmente contrario a los actos de violencia en cualquier circunstancia.

Además del Nobel de la Paz, recibió otros muchos premios internacionales y, desde 1986, el Martin Luther King Day es día festivo en los EE. UU., celebrándose el tercer lunes del mes de enero (fecha próxima a la de su nacimiento).

Entre las muchísimas frases del M. L. King que se han popularizado, he escogido unas cuántas de cortas:

  • Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas.
  • Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos amos de esclavos, puedan sentarse juntos en la mesa de la hermandad.
  • Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los demás.
  • Siempre es el momento apropiado para hacer aquello que es correcto.
  • Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.
  • Si el hombre no ha descubierto nada por lo que morir, no es digno de vivir.
  • Si supiera que mañana se acabará el mundo, yo, hoy, todavía plantaría un árbol.
  • La libertad nunca es voluntariamente otorgada por el opresor; tiene que ser exigida por el que está siendo oprimido.
    • Nuestra generación no se arrepentirá de las obras y de las palabras de las malas personas sino del silencio de las buenas personas.
  • Si la vida es el precio que tengo que pagar para que mis hermanos y hermanas sean libres de una permanente muerte del espíritu, entonces nada puede inspirarme más.

 

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