El EQUIPO HOYT

El Equipo Hoyt son un padre (Dick Hoyt, nacido el 1-6-1940) y su hijo (Rick Hoyt, nacido el 10-1-1962) de Massachusetts, EE. UU., que competían juntos en maratones, triatlones y otras pruebas deportivas. El hijo tiene una discapacidad adquirida en el momento de nacer por carencia de oxígeno en su cerebro, puesto que el cordón umbilical se le enrolló en el cuello y le originó una parálisis cerebral.

Pese a que los médicos le diagnosticaron que viviría en un estado vegetal para siempre, sus padres y unos ingenieros de la Universidad de Tufts consiguieron que Rick, a los 12 años, aprendiera a utilizar con los movimientos de la cabeza una computadora especial para comunicarse. Con esta comunicación, pronto se dieron cuenta que a Rick le gustaban mucho los deportes y que podía estudiar, cosa que hizo en la Universidad de Boston, trabajando después en un colegio de la misma ciudad.

Para poderle satisfacer la gran afición que tenía por los deportes, su padre se dotó de una silla especial acoplada delante de su bicicleta, de una barca a medida y de una silla de ruedas adaptada para poder correr juntos.
En 1977 participaron por primera vez en una carrera benéfica de 5 millas. Aunque quedaron los últimos, Rick les dijo que mientras corrían no se había sentido lo más mínimo como un discapacitado. A partir de entonces y durante 37 años, participaron en más de 1000 acontecimientos deportivos por todos los EE. UU., hasta el 2014 en que corrieron por última vez el maratón de Boston, siendo la 32ª vez que lo hacían y cuando el padre tenía ya 74 años.

“Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació”, dijo Dick. “Cuando tenía 8 meses, los médicos nos decían que teníamos que sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida. Estos doctores ya no están vivos, pero me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.

Los padres de Rick tomaron la determinación de criarlo de la manera más normal posible, junto con los dos hijos que nacieron después. Tuvieron dificultades en todo, incluso para escolarizarlo, hasta que unos ingenieros de la universidad le hicieron unas pruebas y constataron que les podía entender y que, por lo tanto, con el utillaje adecuado se podría comunicar. Estos ingenieros construyeron una computadora interactiva que permitía a Rick escribir sus pensamientos utilizando los ligeros movimientos que podía hacer con la cabeza.

Cuando trajo la computadora por primera vez a casa, Rick sorprendió a su familia porque en lugar de decir un “hola, papa” u “hola, mama”, lo primero que dijo fue “manos a la obra, Bruins” (el Boston Bruins era su equipo de hockey preferido, sin que lo supiera su familia por no poderse comunicar). Así fue como se dieron cuenta de lo mucho que le gustaban los deportes.

Este descubrimiento abrió unos nuevos horizontes para él y su padre, convirtiéndose en “el Equipo Hoyt” y empezando a competir en acontecimientos deportivos cada vez más duros.

Es fácil de imaginar la resistencia que encontraron los Hoyt inicialmente, pero todo empezó a cambiar cuando participaron en el Maratón de Boston en 1982 y lo completaron. “Nadie quería a Rick en una carrera de caminos. Todos nos miraban, nadie nos hablaba y no querían tener nada que ver con nosotros. Pero no los culpaba, la gente normalmente no está preparada, y nunca habían visto a nadie como nosotros. Sin embargo, con el paso del tiempo, se dieron cuenta que era una persona como cualquier otra. Además, Rick tiene un gran sentido del humor”, dijo su padre.

Después de 4 años de participar en maratones, el Equipo Hoyt intentó hacer su primer triatlón, por lo que Dick tuvo que aprender a nadar y reaprender a ir en bicicleta. Con una bicicleta adaptada para llevar a Rick y una barca atada a la cintura mientras nadaba, más la silla de ruedas ya utilizada en los maratones, los Hoyt llegaron segundos.

“Rick es el que me inspira y motiva por la manera en que ama competir y a los deportes”, dijo el padre Dick, a lo cual contestó Rick: “Mi padre es mi modelo a seguir. Una vez se ha decidido a hacer algo, hace todo lo posible para conseguirlo. Por ejemplo, cuando decidimos participar en un triatlón, se entrena 5 horas diarias, 5 días a la semana, aunque esté trabajando”.

Otros logros de Rick, además de los deportivos, incluyen su ingreso en la Universidad de Boston, donde se graduó en educación especial, así como trabajar en el laboratorio de una escuela de Boston. Además, padre e hijo participan a menudo en reuniones motivacionales por todo el país, donde difunden sus experiencias.

Todo esto nos demuestra que Rick, a pesar de sus problemas, no se rindió nunca a la hora de cumplir sus sueños deportivos y de vida, y que sus padres tampoco se dieron por vencidos nunca, pese a las malas perspectivas iniciales. Todo un ejemplo.

(Datos tomados de Wikipedia).

 

2.2.6. (1)

2.2.6. (2)

2.2.6. (4)

2.2.6. (5)

2.2.6. (6)