VALORES PARA PONER EN PRÁCTICA

Vivimos en una sociedad donde los valores escasean, van de baja. Se oye decir muy a menudo: “¡No hay nada que hacer!…¡Ya nada importa!… ¡Todo es lo mismo!”. Este encogerse de hombros, reflejo de una crisis de vida, de una época de desaliento, de confusión y de promesas no cumplidas, así como de falta de horizontes, tiene una causa importante, entre otras muchas: la falta de valores.

¡Sí que importa!. No es lo mismo ser solidario que no serlo, la fidelidad que la infidelidad, la bondad que la falta de bondad, la gratitud que la ingratitud, la responsabilidad que la irresponsabilidad… Las cosas no son todas “lo mismo”, cada una tiene su propio peso. Cada acción humana puede ser portadora de valores o no, con consecuencias muy diferentes.

Los valores son principios morales de los seres humanos como, por ejemplo, la bondad, la responsabilidad, la solidaridad, etc. Estos principios nos permiten orientar nuestro comportamiento para realizarnos como personas de bien.

Es importante y necesario que eduquemos a nuestros hijos a través de los valores para que aprendan a dar sentido a sus comportamientos. Por ejemplo, un niño que sabe respetar a los demás, será más fácilmente respetado, y así con todo. También es necesario que los mayores, a pesar de conocer los diversos valores, los revisemos a menudo y no los “perdamos de vista”.

Es por todo ello que a continuación se exponen unos ejemplos de valores de varias tipologías, extraídos de diferentes autores y webs, al igual que la anterior introducción.

LA SOLIDARIDAD

La solidaridad hace referencia a la participación que se realiza en una causa o proyecto que beneficia a otra persona o a un colectivo. Este término suele estar relacionado con un acto bienintencionado, caritativo o generoso. Tal como decía en otro escrito de “La Solidaridad… ¡un buen remedio!”, hay muchas acciones que cualquier persona puede realizar en su día a día y que son solidarias como, por ejemplo:

– Visitando enfermos en los hospitales o domicilios.

– Dando la ropa y otros objetos que no se necesiten y están en buen estado.

– Dando sangre y, todavía más, dando órganos.

– Participando en campañas de limpieza de parques, montañas o ríos.

– Pagando los empresarios un salario justo a sus empleados.

– Ejerciendo su trabajo lo mejor posible los empleados.

– Siendo considerados con las personas desconocidas y con los inmigrantes.

– Actualizando permanentemente sus conocimientos los profesionales, para poder dar los mejores servicios posibles.
– No cobrando por los servicios profesionales cuando la ocasión lo requiere.

– Cumpliendo rigurosamente con las obligaciones tributarias.

– Respetando escrupulosamente las normas de tránsito y otras.

– Acudiendo inmediatamente para ofrecer ayuda ante cualquier situación de emergencia.

– Estando atentos a las personas de nuestro entorno por si pueden necesitar ayuda y no osan pedirla.

– Revelándose ante cualquier injusticia propia o ajena.

– A veces, un golpecito en el hombro o una frase adecuada son decisivos para que una persona salga de una situación de estrés, aunque sea por unos momentos.

Y también:

– Realizar actividades que sirvan como apoyo escolar a niños que así lo necesiten.

– Colaborar con organizaciones o instituciones que ayuden a gente que no tenga las necesidades básicas cubiertas, por ejemplo llevándoles alimentos o ropa.

– Visitar geriátricos para conversar con los ancianos que se sientan solos o tengan deseos de hablar, compartir juegos de mesa o andar.

– Ir a centros como, por ejemplo, comedores y realizar actividades con los niños que allí se encuentran, como jugar, ayudarles en los deberes, etc.

– Visitar las prisiones para asistir a prisioneros con dificultades o que se encuentren en un estado de soledad.
– Realizar actividades en hospitales u otros centros de atención médica para distraer a las personas que allí se encuentran o simplemente levantarles el ánimo.

– Dar de comer a los animales que se encuentran en la calle (donde esté permitido y sea posible) o traer alimentos para aquellos que se encuentran en asociaciones protectoras de animales.

– Solidaridad de unas regiones, razas y naciones hacia otras, evitando racismos y nacionalismos extremos.

LA CARIDAD

La caridad, muy parecida a la solidaridad, es la virtud por la cual se quiere y ayuda a los demás sin esperar nada a cambio. Veamos unos ejemplos:
– La limosna (que es lo que mucha gente entiende como la principal virtud de la caridad, no siendo así). Es un acto donde se hace un bien a alguien y se ejercita la generosidad propia. En este caso el bien que se transmite es de tipo económico.

– Pensar bien de los demás (evitar las críticas). Pensar que quien querríamos criticar, lo que sea lo habrá hecho por ignorancia, o por desgracia, o la tentación habrá sido muy fuerte. Pensar mal llena el alma de amargura y es contagioso.

– Olvidar errores ajenos. El odio no hace daño al enemigo sino al que odia. Deja en su corazón la amargura, y en sus ojos la falta de sueño. Y mientras tanto el enemigo ni se entera. Así, pues, no retengamos enemistades en nuestro corazón. Cuanto más las retengamos, más viciarán nuestro propio corazón.

– Tener en cuenta a los demás (servirlos). Procurar hacerles la vida más amable, teniendo en cuenta sus sentimientos. Incluso cuando haya que exigir, por ejemplo en la formación de los hijos, siempre hay que hacerlo con educación, aunque sin ceder cuando no se tenga que consentir.

– Tener razón es poco importante. Lo importante no es tener razón, sino obrar bien. Es una idea para los momentos de discusiones.

LA GENEROSIDAD

Además de los actos solidarios y caritativos, hay que tener también en cuenta los actos generosos, cuando se habla de favorecer los demás.

– Ser serviciales es un ejercicio de generosidad cuando el servicio se hace costoso. Por ejemplo, ofrecerse a recoger y ordenar una habitación, o ayudar a realizar los encargos del otro.

– Dedicar tiempo a los demás suele ser un ejercicio excelente de generosidad.

– Dejar algo a otros cuando a uno le interesa usarlo. Por ejemplo, dejarles el ordenador o un juego.

– Dale a un vagabundo tu almuerzo de hoy.

– Olvida la deuda que un amigo te tiene y nunca más se lo recuerdes.

– Ofrécete para irle a hacer las compras al mercado a una persona mayor.

– Tráele el café a tu empleado.

– Trae una caja de repostería para compartirla en la oficina. ¡Sorpréndelos!

– Aunque una persona no tenga la razón, pásalo por alto para promover la armonía.

– Deja que un conductor agresivo te corte el paso sin enfadarte.

– Manifiesta simpatía a alguien que es arrogante.

– Sonríele a la cajera del supermercado, especialmente si ella no te da una sonrisa.

– Escríbele una nota al jefe de una persona que ha colaborado mucho contigo y explícale el buen trabajo que este empleado está haciendo.

LA BONDAD

La bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. Con esta cualidad se designa a toda persona buena, amable, dulce, con temperamento apacible. Otras características que se relacionan con la gente bondadosa es el altruismo, la comprensión, la generosidad, la tolerancia, la empatía, la serenidad y la delicadeza hacia los demás. Ideas de cómo, cuándo y dónde practicar la virtud de la bondad:

– Aceptando, queriendo y ayudando a las personas inseguras, tímidas o con baja autoestima, porque en su propio beneficio, puedan cambiar de actitud y ser más felices en la vida.

– Alegrándose de los éxitos y logros de los demás, como si fueran propios y felicitándoles con calor y sinceridad. Esto les animará a seguir esforzándose, a obtener cada vez mejores resultados y a transmitirlo con su ejemplo a los demás.

– Queriendo y respetando a los demás como a un mismo, aunque sea diferente en color, raza, religión, educación, ideas políticas o situación económica, nativo o extranjero.

– Apreciando, honrando y no ofendiendo, a los que opinan de diferente manera, permitiendo con mucha caridad que mantengan su propio criterio, aunque consideramos que están equivocados.

– Compartiendo las penas de los demás, ayudándoles y aliviándoles con buenas obras y consejos, cuando más los necesiten.

– Dando ejemplo de bondad, amor y benevolencia, en todas las actividades de la vida cotidiana con las palabras y con las obras, en la familia, el trabajo, la escuela y la sociedad.

– Estando cerca de los demás cuando sufren, están enfermos, preocupados, encarcelados, tristes, o pasan por un mal momento familiar, sanitario o económico.

– Manteniendo la paz interior propia, para que el ejemplo trascienda a los demás, principalmente en los momentos que tenemos dificultades y los demás piensan que nos vamos a hundir interna y externamente.

– Mostrándose espontáneo, sencillo y pacificador en la familia, trabajo y sociedad, sin dar importancia a la posición económica o social que se tenga.

– Perdonando y pidiendo perdón de corazón, sin condiciones, egoísmos ni oportunismos. Demostrando que no cuesta hacerlo.

– Permitiendo que los demás se sientan valiosos, útiles e importantes, en las tareas que ejercen por muy humildes que éstas sean. Dando las gracias por el trabajo que han hecho.

– Poniéndose en el lugar y circunstancias de los demás, viendo las cosas desde su propia óptica y así no juzgarlos unilateralmente.

– Repartiendo la bondad con los demás, contagiándolos con el ejemplo, pero sin esperar alabanzas ni premios.
– Siendo bondadoso con los enemigos, con los que nos ofenden y con los que nos caen mal. Es muy fácil ser bondadoso con los amigos y con los que nos caen bien.

– Siendo útil a los demás desinteresadamente, en la familia, trabajo, amistades o sociedad, sembrando continuamente bondad y amor.

– Teniendo siempre una puerta abierta al optimismo, a la esperanza, a la confianza, a la alegría, al entusiasmo y al ánimo.

– Viendo las cosas positivas de los demás, olvidando las negativas y, si procede, disculpándolas y nunca divulgándolas.

Más ideas para que tú también te animes a implementarlas en tu vida:

– Da los buenos días con una gran sonrisa a la persona que va a subir contigo al ascensor.

– Tómate unos minutos para orientar a una persona que esté perdida, aunque tengas prisa.

– Escríbele una carta a este hijo que necesita algo más de tu atención.

– Cuando digas gracias y por favor trata de decirlo directamente desde tu corazón.

– Escucha con todos tus sentidos.

– No interrumpas cuando alguien está dando su punto de vista.

– Simplemente di “lo siento” cuando te has equivocado.

– Contesta el teléfono amablemente aunque no estés de humor.

– Aunque te mueras de ganas por criticar a alguien, no lo hagas.

– Tráele rosas a tu madre o esposa sin ningún motivo.

– Abraza tus seres queridos y diles lo mucho que les quieres.

– Sólo por este día… no discutas con tu pareja, hermano, padre o madre.

– Sólo por este día… comprende a tu hijo/a adolescente.

– Sólo por este día… haz un acto de bondad y siente tu corazón vivo.

LA MORAL

La moral es definida como el conjunto de valores, costumbres, creencias y normas de un determinado pueblo o, incluso, individuo. La moral es una guía para distinguir lo bueno de lo malo, aquello correcto de aquello incorrecto. La moral incorpora la buena educación. La moral no es una cosa estática, puesto que depende del contexto histórico y la cultura en particular de la que se trate. Algunos ejemplos de moral:

– No hacer trampa en juegos o exámenes.

– Decir siempre la verdad.

– No perjudicar la libertad de los demás, respetándoles la libertad de culto y expresión, entre otras.

– No difamar a otras personas.

– Cuidar el medio ambiente.

– No engañar a los demás, sean simples desconocidos, familiares, amigos o la misma pareja.

– Ayudar a alguien que lo requiera.

– Ceder el sitio en el transporte público a mujeres embarazadas, a personas con niños o mayores.

– Respetar la fila cuando se espera para algo.

– Ayudar a una persona ciega a cruzar la calle.

– Avisar en caso de llegar con retraso o no poder asistir a un lugar que había sido acordado.

– No fumar en lugares públicos.

– En caso de emergencia llamar a la policía, ambulancia, bomberos, etc.

– Ser amable con la gente que atiende en los servicios públicos, comercios, etc.

– No hacerles a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.

– No decir malas palabras o groserías.

– Respetar a todas las personas y seres vivos, sin hacer diferencias.

– No prejuzgar a las personas, es decir, no emitir juicios anticipados de otros individuos.

– Vestirse correctamente cuando se está en la calle o lugares públicos.

– Ser responsables con las tareas que nos delegan o tomamos voluntariamente.

– Honrar a la nación a la cual se pertenece.

– Querer a los hijos y velar por su seguridad.

– No burlarse de las personas que lloran o sufren.

LA HONESTIDAD

La honestidad es definida como aquella calidad humana donde las personas se expresan de manera auténtica y coherente. Algunos ejemplos de honestidad que pueden ser percibidos en la vida cotidiana:

– Devolver aquello que se encuentra, sea dinero u objetos, tengan estos valor monetario o no.

– No engañar a los clientes por medios tales como la publicidad, que puede generar confusiones o engaños.

– Hacer referencia a las fuentes utilizadas en un determinado trabajo, tarea o investigación, en este caso se hace referencia a la honestidad intelectual.

– Acceder a lugares laborales por mérito propio, no por medio de otras personas o a través del engaño.

– Aceptarlo cuando se ha cometido un error o equivocación. No resulta honesto culpar a otras personas.

– Cumplir con las promesas, ya sean entre amigos, hacia los familiares e incluso los gobernantes con el pueblo.
– Decir la verdad por más que duela admitirla.

– Narrar los hechos tal cual sucedieron y no manipularlos para cumplir con ciertas expectativas o excusarse de los actos.

– Mostrarse ante el mundo tal cual cada uno es. No es necesario esconder defectos o atributos por más que las demás personas puedan rechazarlos.

– Avisar cuando uno ha llegado tarde, por ejemplo, al trabajo o a la escuela, a pesar de que nadie haya notado el retraso.

– Reconocer los méritos ajenos, sobre todo cuando parecen propios. Por ejemplo, muchos escritores reconocen que cierta parte de su trabajo ha sido realizada por otra persona. Por eso las menciona y agradece su colaboración.

– Que un docente explique incluso aquello con lo que no está de acuerdo o cree, con el fin de que sus alumnos puedan elegir aquello que consideren mejor.

– Realizar las tareas que han sido encomendadas incluso si no hay ninguna persona que lo verifique.

– Admitir y reconocer que aquello en que se creía o se defendía no era lo correcto.

– Decir frente a una persona lo que se piensa de ella, por el contrario es una gran falta de honestidad hablar de ella a sus espaldas.

– Pagar las deudas, más allá de que el acreedor no las reclame.

– Mantener las posturas ideológicas o de cualquier índole, aunque con moderación, sin importar lo que las otras personas piensen, incluso cuando su número nos supere con creces.

– Corregir a las personas cuando nos devuelven mal el cambio, sobre todo cuando el error nos favorece.

LA TOLERANCIA

La tolerancia hace referencia al respeto y a la aceptación que se tiene por los pensamientos, sentimientos y creencias de otras personas, más allá de las diferencias que puedan existir. Es decir, que la tolerancia acepta la diversidad cultural, religiosa, étnica, política, etc. Hay quienes entienden a la tolerancia como un deber moral y político. Algunos ejemplos cotidianos:

– Aceptar las creencias de amigos de otras religiones, a pesar de nuestra posible formación católica, esto incluye también a ateos y agnósticos.

– Escuchar y comprender cuando alguien tiene problemas, más allá que el motivo parezca insignificante.

– Aceptar los errores que cometen los hijos o padres e intentar comprenderlos.

– La democracia es un sinónimo de tolerancia, puesto que se acepta a los gobernantes como tales más allá de la elección personal, incluso cuando han sido elegido por las minorías. Poner verdaderamente en práctica la tolerancia en estas situaciones.

– La tolerancia es aceptar a las personas y sus derechos sea cual sea su sexo, elección sexual, color de la piel, país de origen, religión, preferencias ideológicas y políticas, diferencias físicas, capacidades físicas o intelectuales, edad, etc.

– La convivencia de varias etnias en un mismo estado.

– La tolerancia implica escuchar a los que tienen una opinión o visión diferente a la hora de resolver un conflicto.
– Incluir varias personas en los grupos de trabajo o de amigos, sin prejuzgarlas.

– Intentar comprender los problemas de los demás.

EL RESPETO

El respeto, en primer lugar se puede entender como el acatamiento que se le hace a alguien, es decir que se acepta su autoridad. Pero en una definición más amplia del respeto, se hace referencia a la valoración y la consideración de la dignidad de los demás. Este es un valor que permite el ejercicio de los derechos de todas las personas y requiere el trato cortés y atento con los demás. Algunos ejemplos de respeto:

– Aceptar a las personas más allá de las diferencias físicas, de sus opiniones, creencias o culturas; también su manera de expresarse y actuar, entendiendo que nadie es superior o inferior a otro, solamente diferente.

– Escuchar a las personas cuando nos hablan, sin importar quienes sean o de donde provengan.

– Saludar de manera adecuada cuando se llega a un lugar. Lo mismo tiene que hacerse en caso de despedirse.

– Tener consideraciones especiales hacia los mayores, por ejemplo, tratándolos de usted (cuando haga falta) o cediéndole el asiento en el transporte público.

– Guardar silencio cuando sea requerido;  por ejemplo durante las clases, misas o conciertos.

– Tener consideración ante las mujeres embarazas, ancianos o niños, sea ayudándoles donde sea requerido o dejándoles pasar primero en las colas o lugares donde se tiene que esperar.

– Tener cuidado con la naturaleza, incluyendo la fauna y la flora. Es muy importante respetar a los animales, las plantas y el medio en que habitan.

– Decir la verdad también es un acto que representa al respeto, puesto que no tolera la mentira o la difamación.
– Es importante el respeto que cada persona tiene que tener consigo misma, aceptándose tal cual es, sin sufrir opresiones o complejos. Respetar el cuerpo, no permitir recibir maltratos o agravios ni abusos y hacer valer los derechos que le corresponden.

– Es también señal de respeto pedir permiso cuando se requiera, agradecer y pedir las cosas de manera adecuada, utilizando siempre la frase “por favor”.

– Ser responsable con las tareas que se asumen y cumplir con lo acordado, por ejemplo, llegar puntual a un determinado lugar o encuentro.

– Acatar las normas y leyes; por ejemplo, respetar la velocidad cuando se conduce un vehículo o esperar a que el semáforo indique el paso.

– Es una señal de respeto no burlarse de los símbolos patrios o religiosos más allá de no ser los propios.

LA RESPONSABILIDAD

La responsabilidad suele estar relacionada con la conciencia que tienen las personas ante las posibles consecuencias de sus actos. Se habla de persona responsable cuando cumple con lo acordado o es cuidadosa y respetuosa con lo que realiza. Este tipo de actos pueden ser percibidos en la vida cotidiana, como los siguientes ejemplos:

– Decidir utilizar el transporte público si se ha ingerido alcohol.

– Presentar los trabajos y tareas en el tiempo y forma que el docente requiere.

– Llegar de manera puntual a los encuentros.

– Cumplir con las tareas del hogar, también en tiempo y forma.

– Se califica a las personas como responsables cuando son capaces de afrontar los errores que cometen.

– Es responsabilidad de los padres que sus hijos tengan una buena alimentación, salud, educación y reciban afecto.

Cuando se habla de responsabilidad social se hace referencia al compromiso que toman personas o grupos de personas hacia la sociedad íntegramente o a un sector de la misma. Algunos casos de responsabilidad social:

– El Estado es responsable de velar por la seguridad de los habitantes que lo conforman.

– El compromiso de organizaciones no gubernamentales con un determinado sector de la sociedad, por ejemplo la instalación de comedores en zonas desfavorecidas.

– La acción de organizaciones ante la injusticia social, por ejemplo, a partir de grupos de personas que ayudan a los niños con dificultades escolares, o construcciones de viviendas para gente que carece de las mismas.

– El desarrollo de actividades sostenibles para toda la sociedad, como por ejemplo la producción de papel reciclado.

Hoy en día también es muy utilizado el término de responsabilidad empresarial o corporativa. En este caso los individuos no se involucran de manera particular o por grupos, sino que son las mismas empresas las que toman el compromiso hacia la sociedad; algunos ejemplos:

– Realizar una producción que resulte sostenible, que genere puestos de trabajo estables y dignos, que no afecte al medio ambiente.

– Apoyar a organizaciones no gubernamentales, tanto de manera económica como de cualquiera otro tipo.

– Realizar proyectos de mejora en la capacitación laboral de sus empleados.

– Donación de recursos, sean alimenticios, tecnológicos, etc., sean los mismos usados, nuevos o que resulten un excedente para la empresa.

Cuando se habla de responsabilidad jurídica se hace referencia a la transgresión o falta de un individuo ante una norma de tipo legal o jurídica y conlleva sanciones. Ejemplos:

– Hacer daño a alguien.

– Conducir en estado de embriaguez.

– Robar o hurtar.

– Realizar actos de corrupción o de tráfico de influencias.

– No cumplir con los contratos de cualquier índole.

– Pasar los semáforos en rojo o exceder el límite de velocidad estipulado.

LOS VALORES DE UNA EMPRESA

Los valores son juicios morales sobre determinadas cuestiones, sean éstas reales o no. Los mismos determinan ciertas tendencias o inclinaciones ante determinadas circunstancias. Dentro de una empresa resulta muy importante determinar cuáles son los valores adoptados, puesto que permite definirse como empresa y guiará los valores de aquellas personas que trabajan en ella. Además, son instrumentos gerenciales que permiten orientar las conductas de los miembros de la institución. Existen varios valores empresariales, y muchas veces la elección de los mismos dependen de la organización particular que los requiera. Algunos ejemplos de valores de una empresa:

– Puntualidad: en este caso se hace referencia a este valor para exigir a los empleados el respecto de los horarios de llegada y salida, pero sobre todo hacia los clientes, por ejemplo a la hora de presentar proyectos o realizar entregas.

– Calidad: en este caso se intenta que los productos o servicios ofrecidos sean de excelencia.

– Consecuencia: hace referencia a la coherencia que tienen que tener los empleadores hacia sus empleados, como la empresa con los clientes. En caso de haber compromisos tienen que ser cumplidos.

– Justicia: este concepto tiene una mayor orientación para sus trabajadores. Se hace referencia a otorgar a cada uno lo que le corresponde, no solamente desde el punto de vista salarial sino también cuando se refiere a las actividades que a cada cual le tocará ejercer.

– Comunicación: en tanto se toma la comunicación como un valor fundamental se intenta que las relaciones y conexiones entre los miembros de la empresa y con los clientes sea fluida y sincera.

– Responsabilidad: tiene varias orientaciones. Por ejemplo, si se hace referencia a los trabajadores, la empresa se compromete a la estabilidad y buenas condiciones laborales. En cuanto a los clientes, la empresa se compromete a entregar bienes y servicios de calidad. Algo que también resulta muy importante hoy en día es el compromiso con el medio ambiente. Para lo cual es necesario cumplir con las leyes determinadas e incluso exceder las mismas para continuar con su preservación.

– Originalidad: se refiere a las innovaciones, cambios y creaciones tanto en los bienes y servicios, como en las metodologías laborales y estrategias.

– Seguridad: este juicio se orienta a generar un vínculo de confianza, que los clientes crean que serán satisfechos en sus necesidades y deseos.

– Libertad: en este caso se intenta que tanto los empleados como los clientes puedan expresarse con total seguridad en caso de tener creencias u opiniones diferentes, siempre que sean presentadas con respeto y cordialidad.

– Trabajo en equipo: desde éste se intenta la integración de cada uno de los miembros de la empresa al grupo laboral, que sean promovidos mejores resultados gracias a un ambiente positivo. Para lo cual es elemental la participación de los diferentes miembros de la empresa en varios ámbitos.

– Honestidad: orientado tanto hacia los miembros de la empresa entre si, como con los clientes. Se promueve la verdad como una herramienta elemental para generar confianza y reforzar la credibilidad de la empresa.

A ALIMENTACIÓN SOSTENIBLE

La alimentación sostenible es aquella que asegura poder seguir alimentándonos sin agotar los recursos (agua, tierra, etc.) y sin destruir el medio (biodiversidad, contaminación). Sigue estos consejos y tu alimentación será además mucho más saludable y respetuosa:

– Elige preferentemente productos procedentes de la agricultura ecológica frente a los productos con aditivos o los procedentes de explotaciones agrícolas intensivas. Familiarízate y exige la etiqueta que certifica la autenticidad del producto ecológico.

– Compra productos procedentes del comercio solidario. Familiarízate con la etiqueta que certifica estos productos “FAIRTRADE”.

– Consume alimentos frescos y naturales de temporada, de productores locales o cercanos y con un mínimo de embalaje.
– Ten presente el etiquetado de los alimentos para conocer si los productos que consumes utilizan modificaciones genéticas (OMG). Utiliza la Guía Roja y Verde de los alimentos transgénicos de Greenpeace para identificarlos.

EL TURISMO SOSTENIBLE

Estos ejemplos tienen por objeto la sensibilización y la concienciación de los ciudadanos, promoviendo conductas responsables y buenas prácticas ambientales durante las vacaciones. Son consejos prácticos para que los turistas se conciencien de lo que tienen que hacer o no en sus destinos y porque sus acciones pueden poner en peligro la riqueza biológica del lugar que se visita. Siguiendo las siguientes recomendaciones el turista contribuirá a conservar la riqueza biológica de la Tierra y a mejorar las oportunidades de desarrollo de muchas personas:

– Al planificar tu viaje, elige aquellos proveedores que te ofrezcan garantías de calidad y de respecto a los derechos humanos y al medio ambiente.

– Utiliza los recursos naturales, como el agua y la energía, con moderación. Recuerda que son bienes escasos.
– Trata de minimizar la generación de residuos. Son una fuente de contaminación.

– Cuando tengas que deshacerte de un residuo, hazlo de la manera más limpia que te facilite tu lugar de destino.
– En un espacio natural procura que la única huella que dejes atrás sea la de tu calzado.

– Si visitas ecosistemas sensibles, como escollos de coral o selvas, infórmate de cómo hacerlo para causar el menor impacto posible y no degradarlos.

– Al comprar regalos y recuerdos busca productos que sean expresión de la cultura local. Favorecerás la economía de los pueblos que te acogen y la diversidad cultural.

– No adquieras flora y fauna protegida por el Convenio de Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), ni productos derivados de estas especies. Es un delito y contribuye a su extinción.
– En tu destino disfruta conociendo la cultura, costumbres, gastronomía y tradiciones de las poblaciones locales. Respétalas y acércate a ellas, tienen mucho que explicarte.

– Trata de contribuir con tu presencia al desarrollo de un turismo responsable y sostenible, construyendo con tu viaje un planeta más saludable y solidario.

LOS REGALOS SOSTENIBLES

Existen numerosas alternativas para hacer excelentes regalos que muestren todo nuestro afecto y sean apreciados por sus destinatarios, sin que esto suponga una pesada carga para nuestras finanzas o el medio ambiente.
De las muchas tradiciones asociadas a la Navidad, dar y recibir regalos es una de las más divertidas y esperadas. Pero a veces, esta alegría puede suponer un alto precio para nuestras finanzas y sobre todo para el medio ambiente.
A la hora de hacer un regalo, tenemos que eliminar la idea que su importe es proporcional al afecto que sentimos por su destinatario. Por esta razón, desde el campo de la sostenibilidad se proponen varias alternativas que te permitirán compartir tu generosidad con tu familia y las personas que más quieres, sin necesidad de caer en el frenesí del consumismo que se desata en estas fechas. Aquí apuntamos unas cuantas:

– Organiza un “amigo invisible”. El amigo invisible es un juego muy popular en el cual participan varias personas que se hacen regalos entre sí sin que se sepa quién ha sido (idealmente una persona = un regalo y un tope económico).

– Pacta con tu familia entregar un solo regalo a cada persona (o dos, si es un niño). En muchas ocasiones, un único regalo cuidadosamente seleccionado puede ser más que suficiente. Todavía es común la creencia de que el gasto realizado en la compra es proporcional al afecto, cuando nada tiene que ver.

– Da ”tarjetas regalo” en lugar de “cosas”. Muchos comercios ofrecen la posibilidad de adquirir tarjetas que posteriormente pueden ser cambiadas por productos. De este modo, tendrás la certeza que tu regalo será realmente útil, puesto que su destinatario podrá cambiarlas por aquello que realmente necesita.

– Evita los regalos que requieren baterías. Antes de comprar este tipo de regalos, para un momento y reflexiona sobre las consecuencias negativas que pueden tener para el medio ambiente.

– Piensa en verde. Las plantas pueden ser regalos económicos, sostenibles y que hagan que las personas a las cuales se las has regalado te tengan presente en su hogar todo el año. Busca viveros accesibles en precios y añade una nota de los cuidados que hay que tener con la planta. Esta opción sólo es válida para aquellos que disfruten de las plantas.

– Busca opciones con tiempo. La improvisación incrementa el gasto en regalos porque adquirimos lo primero que nos encontramos sin reflexionar mucho sobre su utilidad, o vamos a comprar los últimos días cuando la mayoría de las existencias ya se han agotado. Internet puede ser tu aliado porque, aparte de tener un catálogo más amplio, puedes comparar precios antes de adquirir algo o incluso encontrar regalos que no se te habrían ocurrido. Sin embargo, en Internet, más que en cualquiera otro lugar, hay que ser muy esmerado al escoger el proveedor, además, no siempre suele ofrecer productos de proximidad.

– Regala una experiencia en lugar de algo material. Los regalos no siempre tienen que ser objetos: un curso de repostería, una cata de vinos, una sesión de un deporte extremo o incluso un vale para algo que puedas hacer por los demás (una cena romántica…) pueden ser muy bien recibidos sin que te suponga un elevado coste. Los recuerdos duran mucho más tiempo que las cosas.

– Considera la posibilidad de ofrecer un “regalo solidario.” Un regalo solidario es una forma de donación a través de la cual puedes hacer un regalo concreto a una familia de África o América Latina. Los regalos han sido escogidos por las mismas familias según sus necesidades, así que son regalos realmente necesarios. Puede ser una mosquitera para protegerse contra la malaria, la construcción de un pozo para proveerse de agua potable o un animal doméstico (pollos, cabras…) para alimentarse. Son regalos dobles porque por un lado la ONG con la cual lo gestionas lo entregará a una familia, y tú recibirás una tarjeta, que representa este regalo, y que puedes entregar a quien desees.

– Regalos hechos con amor. Desde las clásicas galletas tradicionales, hasta tazas pintadas por ti, puedes tener muchas alternativas tanto comestibles como de trabajos manuales que se conviertan en buenos regalos. Seguro que somos muchos los que todavía recordamos los calcetines y los jerseys que, con todo su afecto, nos tejían nuestras abuelas cuando éramos pequeños.

– Antes de hacer un regalo, piensa realmente en los gustos y el estilo de vida de las personas a las cuales quieres sorprender. Seguro que valorarán mucho más tu regalo si aprecian que realmente las conoces y que has dedicado tiempos a escogerlo.

– Un consejo más: no olvides acompañar cada regalo con una nota escrita a mano y un mensaje personal. Es un detalle que aumentará el valor del regalo.

EL CUIDADO DE LOS ANIMALES

A continuación se explican cinco formas de ayudar a la protección de animales domésticos que lo necesitan:

– Hacerse socio de una protectora de animales. Las asociaciones de protección animal que tienen albergue necesitan alimentar los animales que acogen. También precisan ofrecerles una atención sanitaria adecuada y mantener las instalaciones en buenas condiciones. Las necesidades que los voluntarios pueden cubrir en una protectora de animales son muchas: ayudar en el centro de recogida, colaborar en las campañas de adopción, apoyar sus iniciativas legales y participar en las charlas.

– Apadrinar un perro o un gato. El apadrinamiento de perros y gatos es una opción para ayudar a los animales; que consiste en abonar una cantidad de dinero estipulada. Con esta acción solidaria los padrinos ayudan a la manutención de los animales recogidos en el albergue de una manera más personalizada. Algunas asociaciones envían una foto con una breve historia del animal a sus padrinos.

– Adoptar un animal. La adopción es un propósito no solamente solidario sino, también, necesario. Los albergues españoles están saturados de animales abandonados. Adoptar un perro o un gato de manera responsable es la forma de ofrecer un hogar a un animal que lo necesita para ser feliz.

– Evitar camadas indeseadas. Los albergues reciben cada año muchos perros y gatos que provienen de camadas indeseadas. El principal motivo por el cual se abandonan animales en España son las camadas indeseadas, que alcanzan al 14% de los desamparos. La segunda causa son los cambios de domicilio (13,7%) y la tercera, los factores económicos (13,2%). Por eso, un propósito solidario, además de una asignatura pendiente en España, es evitar camadas indeseadas de perros y gatos a través de la esterilización.

– Denunciar el maltrato hacia los animales. El maltrato de animales es cruel y está penado por la ley. Sin embargo, en 2012 el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil recogió más de 10.300 denuncias de violencia contra animales en España. El maltrato hacia perros y gatos incluye golpes, torturas, abandonos, desatención, falta de alimentación, etc. El compromiso de los ciudadanos para denunciar y poner en conocimiento de las autoridades competentes los casos de maltrato a animales supone un compromiso solidario fundamental contra este tipo de ilegalidades.

Etc.

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