INDIVIDUALISMO versus COLABORACIÓN

Desde  que me jubilé, hace ya unos cuantos años, que me dedico a difundir y poner en práctica la solidaridad y otros valores. Y hoy, aquí, el valor que intentaré potenciar es el de la colaboración.
Una de las definiciones de colaboración es: “Trabajar conjuntamente con otras personas para lograr un objetivo común, repartiéndose tareas, coordinando esfuerzos y prestándose ayuda mutua”.

Lo contrario de colaborar podríamos decir que es el individualismo. La segunda definición del individualismo es: “Tendencia de una persona a obrar según su propio interés y a pensar solo en ella misma”.

Para entrar de lleno en este tema “individualismo versus colaboración”, primero que todo os pasaré un video que solo dura un minuto, pero que, metafóricamente, dice muchas cosas.

(Este video de animación formaba parte de una campaña de Cáritas Internacional y, realmente, es muy bueno, a pesar de su poca duración).

En el video hemos visto, metafóricamente, en primer lugar hacia donde nos puede llevar el individualismo: a conseguir pocas cosas y malogradas, hasta el punto de perjudicarnos los unos a los otros sin que mejoren los resultados ni la satisfacción personal.
Y después, a partir de un primer paso que da una chica hacia la colaboración mutua, como cambian las cosas: todos ganan y se vuelven más felices.

Bueno, de momento dejamos el video. Después ya lo volveremos a ver para poder captar mejor su mensaje, puesto que al ser tan corto y sorprendente su contenido, quizás con una vez no hay suficiente.

De colaboración no es que no haya, hay y en casi todos los ámbitos de la vida:
– Si no colaboráramos los unos con los otros cuando conducimos un vehículo, utilizando el intermitente para avisarnos, haciendo caso de las señales de las carreteras, etc., no podríamos desplazarnos ni diez kilómetros sin sufrir un accidente.
– Si no colaboráramos con las autoridades tributarias aportando nuestra información fiscal y pagando lo que nos corresponda, no habría carreteras, ni sanidad o enseñanza pública, etc.
– Si no colaboráramos con nuestros compañeros de trabajo, la empresa o la entidad en la cual trabajamos no saldría adelante, desapareciendo en cuatro días.
– Si no colaboráramos tanta gente con las ONGs y otras entidades, muchas personas de todo el mundo no podrían disfrutar de educación, de vacunas, de justicia, de alimentos, etc.

Pero, lo que pasa es que todavía no hay suficiente colaboración para que todo vaya todo lo bien que podría ir:
– Todavía se producen muchos accidentes porque hay quienes beben demasiados o se drogan antes de conducir, o no hacen caso de los límites de velocidad y otras señales.
– Todavía hay muchas personas y empresas que no pagan los impuestos que les corresponde o trabajan en negro, perjudicando muchísimo al resto de la sociedad.
– Todavía hay muchas empresas y otras entidades que, pudiendo, no pagan lo que es justo a sus empleados, o empleados que se aplican la ley del mínimo esfuerzo y no quieren colaborar con el resto de compañeros para lograr los objetivos de la empresa.

– Todavía hay mucha gente que no hace ningún tipo de voluntariado o donación a alguna de las muchas ONGs y otras entidades que trabajan admirable y desinteresadamente para mejorar la vida de las personas más desfavorecidas, etc.

De hecho, una de las cosas que tendríamos que haber aprendido durante la actual pandemia es la necesidad imperiosa de colaborar todos y cada uno de nosotros siempre y en todos los ámbitos de la vida. Y, realmente, durante el confinamiento parece que lo hicimos bastante, no solo los trabajadores esenciales, sino también entre familiares, entre vecinos, etc. Pero, todavía no se ha acabado la pandemia y ya empezamos a despistarnos, no queriéndose vacunar algunos, consumiendo de una manera insostenible otros, pensando solo en hacerse la puñeta muchos políticos, etc.

Tendríamos que abandonar, por fin, el egoísmo y el individualismo para pasar al altruismo y la colaboración, también llamada “cooperación”.

Volviendo al video que hemos visto, aunque sea una metáfora, fijaos como puede cambiar en un minuto la conducta humana: volvamos a ver como pasa de un individualismo exagerado hacia una colaboración mutua, lo cual conduce a una vida más fácil y buena para todo el mundo.

Y dejémonos de refranes perniciosos como aquel que dice: “Primero son mis dientes que mis parientes”. Vale más este otro: “Si yo hago lo que tú no puedes, y tú haces lo que yo no puedo, juntos podemos hacer grandes cosas”.

Muchas gracias.

Enric Segarra Bosch

A continuación, este tema completo en un vídeo-presentación.

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