INICIATIVAS PARA LA FAMILIA

10 CONSEJOS PARA QUE TUS HIJOS SEAN SOLIDARIOS

 http://www.padresonones.es

La solidaridad es una de las cualidades que todos los niños deben aprender para en el futuro ayudar a construir un mundo mejor. Los padres deben enseñarles con pequeños gestos

Educar en valores es una tarea de los padres y la solidaridad, al igual que otras cualidades se aprende en familia.

Estas son diez claves para educar a tus hijos a ser solidarios y que aprendan desde la primera infancia a ayudar a los demás:

Dar ejemplo. Lo que ven y viven los niños es mil veces más útil que lo que se les intenta enseñar con palabras. Si ven en casa que los padres son solidarios y ayudan a los demás ellos aprenderán a hacerlo.

Ser solidario no es sólo dar dinero. Los padres deben enseñar a sus hijos el valor de los gestos, que tan importante como la ayuda material es la actitud con la que se hace y que hay solidaridad que nada tiene que ver con el dinero. Desde pequeños los niños deben aprender a ceder en las disputas, ayudar en casa, dejar su asiento a una persona mayor, compartir juguetes…

Ayudar a los hermanos, primos y amigos. Los niños en su ámbito más cercano se relacionan con niños y es en esta relación donde se empieza a gestar la solidaridad. Así, ayudar a un hermano pequeño con los deberes o a un amigo con una tarea difícil, es una buena forma de empezar a ser solidarios.

Conocer que existe otra realidad social y otros niños menos afortunados. Para que los niños desarrollen la empatía es fundamental que se acerquen a la realidad de otras personas. Explicarles que hay niños que no tienen lo que ellos, que sufren necesidades y que se les debe ayudar, es la mejor forma de que aprendan la necesidad de compartir.

La necesidad al alcance de las mano. Las personas que necesitan de nuestra solidaridad no están sólo en los países del tercer mundo. Los padres pueden enseñar a los niños que muchas ONGs trabajan con niños, mujeres y colectivos con necesidades en su ciudad.

Regalar ropa y juguetes que ya no utilicen e incluso renunciar a un regalo suyo para darlo a otro niño con más necesidad. Esta es una forma muy práctica para que los niños se inicien en atender las necesidades de otros. Pueden ser ellos los que las lleven a las organizaciones que las reparten a colectivos con necesidad.

Proponerles pequeños gestos y compartirlos. Los padres pueden enseñar a sus hijos pequeñas acciones y luego compartirlas en familia.

– Ver una película o un libro con temática social. Es una buena forma y entretenida para que los pequeños de la casa aprendan poco a poco a conocer más sobre valores relacionados con la solidaridad.

Jugando también se aprende. Los juegos sociales son muy útiles para aprender en valores.

Asistir a rastrillos o festivales solidarios. De esta forma podrán comprobar que hay mucha gente comprometida con los colectivos más necesitados.

 

 

IDEAS PARA UNA FAMILIA SOLIDARIA

Carlos Salem y Belén Juan

http://www.serpadres.es

Si queremos que nuestros hijos sean personas solidarias mañana, debemos enseñarles ya a respetar y ayudar a los demás. Este aprendizaje se hace, sobre todo, en casa. Aquí van algunas ideas para inculcar valores solidarios a los niños en familia.

Los padres somos el referente más importante de nuestros hijos. De poco valdrá que soltemos discursos a los niños sobre la importancia de ser solidarios con los que tienen menos suerte, si con nuestros actos les demostramos todo lo contrario.

Solidaridad del día a día.

– Si en el colegio nuestro hijo tiene un compañero procedente de otro país o cultura, debemos favorecer el conocimiento y el respeto por sus costumbres, para que comprenda que lo diferente solo es eso: diferente. Si nos cuenta que por esa diferencia es objeto de burlas y le rechazan, podemos animarle a hacer lo contrario: que le invite a casa y le conozca mejor.

– En lugar de esconder al niño realidades como la discapacidad o la deficiencia psíquica de otros niños, dejemos que las conozca. En la primera infancia los niños aceptan todo con naturalidad y son capaces de una gran empatía. Recordémosle las dificultades con que se enfrentan las personas con discapacidad y los inconvenientes que les impone la vida en ciudades que no están preparadas para ellos.

– Preparar la comida o ayudar a algún familiar enfermo en los quehaceres domésticos mientras está impedido, y compartir esas tareas con el niño, le enseñará la importancia de la colaboración.

– Si el enfermo es un compañero de colegio, le puede ayudar con los deberes y mantenerle al día de lo que se enseña en clase. Y no todo ha de ser trabajo, también puede ir a jugar con él.

– Pasar tiempo con personas mayores hará que entienda la vejez como un proceso natural. Si mostramos ante nuestro hijo respeto por los ancianos y le explicamos cuántas cosas han vivido, es más probable que él les trate con respeto y cariño en el futuro.

Lo mío es mío… por eso lo comparto.

Igual que enseñamos al niño a cuidar lo que es suyo, podemos hacerle comprender con nuestro ejemplo que compartir lo nuestro, en lugar de poner en duda esa propiedad, la ratifica. Así, presta, comparte o regala porque quieres hacerlo, y no por ajustarse a un modelo marcado desde fuera.

Hablar con el niño de lo que pasa en el mundo.

Por poco que veamos la tele en casa, los informativos nos dan cuenta de desastres naturales, guerras, atentados… Es importante hablar en casa de lo que sucede en el mundo, pero sin mortificar al niño “ni echarle en cara, implícitamente, que es un privilegiado con respecto a esos otros niños que ve en la televisión”, advierte la psicóloga Isabel García Mellado.

Es mejor comentar con ellos esos aspectos y, en lugar de adoctrinarlos, promover sus propias reflexiones.

Cualquier acción que el niño quiera emprender será más positiva si parte de la propia convicción y no solo de la imitación de nuestro discurso.

Colaborar en familia con una ONG.

Las organizaciones de voluntariado no suelen aceptar menores de 12 años, aunque hay excepciones. Si los padres formáis parte de una ONG que hace actividades de voluntariado y os lleváis a vuestros hijos a estas actividades, estaréis compartiendo un tiempo precioso con los niños y transmitiéndoles vuestros valores a través del ejemplo.

A menudo enseñamos, sin desearlo, que la solidaridad pasa por colaborar con una causa justa pero lejana, “casi como si quisiéramos acercar al niño a una problemática real, pero al mismo tiempo decirle que todo eso queda muy lejos de él”, explica la psicóloga.

¿Aún no formas parte de ninguna ONG? Puedes buscar la que más se adapte a vuestros intereses en la web de la Coordinadora ONG para el Desarrollo España (www.congde.org) o en la Guía de Ongs (www.guiaongs.org).

Algunas ONGs tienen programas específicos para niños.

YMCA, por ejemplo, desarrolla programas para niños de 9 a 15 años. Su objetivo es el entendimiento entre los pueblos y contribuir a crear una sociedad basada en la justicia y la paz. Está presente en más de 125 países. Más información: http://www.ymca.org

La ONG “El desierto de los niños” organiza viajes a Marruecos en los que niños españoles forman parte de un convoy que lleva material escolar, tizas, balones etc. a niños de ese país y conviven con ellos. Más información: http://www.raidaventura4x4.com

Donar juguetes.

¿Cuántos juguetes tenéis en casa que ya no utilizan los niños? En lugar de tirarlos a la basura podéis donarlos. Es importante implicar al niño en la donación de juguetes: seleccionad juntos los juegos que vais a dar a otros niños y preparadlos entre toda la familia. Probablemente habrá que limpiarlos, hacerles algún arreglillo, empaquetarlos y llevarlos a algún lugar.

Si le animamos a colaborar con una campaña solidaria, es importante fijar el concepto de que no da lo que no le sirve, sino lo que puede dar. “No se trata solo de vaciar el cajón de juguetes que ya no usa para hacerlos llegar a niños que no los tienen, sino de asimilar que está compartiendo, y disfrutar de ello”, advierte la psicóloga Isabel García Mellado.

Hay muchas asociaciones y ONG que recogen juguetes, normalmente antes de Navidad.

La Fundación Crecer Jugando, que defiende el derecho de los niños a jugar, organiza cada año la campaña “Un juguete, una ilusión”.

La cadena de jugueterías Imaginarium tiene la campaña “Niños solidarios”. La idea es hacer llegar, dentro de cajas de zapatos, regalos hechos por los niños, con sus familias y en el cole, a niños necesitados de entre 0 y 10 años de todo el mundo que viven en situaciones difíciles, orfanatos, hospitales, hogares de acogida y zonas en conflicto.

UNICEF tiene el Regalo Azul para bodas, comuniones y bautizos: en lugar de regalar un detallito a los invitados, haces una aportación de suministros (vacunas, comida, material didáctico) a UNICEF. Los invitados reciben una tarjeta o una e-card que se lo cuenta.

Apadrinar a un niño.

Si decidís apadrinar a un niño, implicad a vuestro hijo desde el primer momento en el proceso.

Explícale a tu hijo en qué consiste apadrinar un niño y por qué lo hacéis (puedes enseñarle fotos, buscar información en Internet sobre el país con él o inventarte una pequeña historia sobre las necesidades que existen en el país de origen de ese niño y para qué sirve la ayuda que enviáis). Si el niño apadrinado os escribe, pon su foto en un lugar destacado de la casa y anima a tu hijo a escribirle también o hacerle un dibujo. Si tu hijo quiere aportar una parte de su paga, mejor que mejor.

Podéis buscar una ONG de confianza en http://www.apadrina.net.

 

 

TÚ (¡SÍ, TÚ!) TAMBIÉN PUEDES SER SOLIDARIO (PARA CHIC@S)

Jesús López

http://leoymemeo.blogspot.com.es

Solidaridad, ONG’s, ayuda, apoyo… Supongo que son palabras que alguna que otra vez habrás visto u oído en la tele, la radio o Internet. Pero, ¿qué es la solidaridad?

Básicamente, la solidaridad es darse cuenta de que alguien necesita nuestra ayuda y nosotros podemos dársela sin esperar nada a cambio. De hecho, uno de sus sinónimos es ayuda. A mí me gusta añadir a esta definición que la solidaridad también es hacer que alguien se sienta mejor, aunque no necesite nuestra ayuda directamente.
Os voy a poner algunos ejemplos con los que podemos ser solidarios a diario, ¿vale?

En el colegio.

  1. Juega y permite jugar a todos tus compañeros en el recreo. Imagínate lo mal que se siente una persona cuando escucha “no puedes jugar con nosotros” (se queda solo, se aburre y no se siente querido por sus amigos), así que ya sabes, intenta que todos tus compañeros tengan lugar en los juegos de patio.
  2. En clase, ayuda a los compañeros que tengan alguna duda mientras haces los ejercicios. También puedes prestar el lápiz, la goma, etc., a tu compañero si se le ha olvidado en casa.
  3. Nada de insultos. Los insultos hacen que nuestros compañeros se sientan tristes y, además, pueden hacer que dejen de ser nuestros amigos.
  4. Respeta a los demás. No todos somos iguales físicamente, ni pensamos exactamente lo mismo, ni nos comportamos de la misma forma. Que alguien piense de forma diferente a nosotros no quiere decir que sea nuestro enemigo, ¿ok?
  5. Si algún compañero está triste o ha llorado por algún motivo, intenta mostrarle tu apoyo. Demuéstrale que eres su amig@ y, si puedes, ¡hazle reír!

En casa.

  1. Ayuda en casa a tus papis. Tus papás van superliados (trabajo, el hogar, compromisos, problemas varios…). Imagínate lo contentos que se pondrán si, de vez en cuando, les ayudas en tareas del hogar (hacer la cama, ordenar la habitación, poner la mesa, etc.). Ellos lo agradecerán mucho (se pondrán supercontentos y además les ayudarás a que tengan más tiempo para divertirse).
  2. ¡Dales a tus papis un abrazo inesperado!
  3. Si tienes herman@s, juega y comparte tus juegos con ellos. Seguro que lo pasáis en grande.
  4. Visita de vez en cuando a tus abuelos o a familiares que se encuentren un poco solos. Muchas veces nos olvidamos de los abuelos y, seguro que cada vez que os ven se llevan una gran alegría y os achuchan un montón. Visitar a tus familiares y hablar con ellos les hace muuuy felices.

LA SOLIDARIDAD CON LOS MÁS NECESITADOS

Como decía al principio, la solidaridad es, básicamente, ayudar. Por suerte, tú puedes comer, ducharte y dormir bajo un techo a diario. Tienes medicinas para cuando te encuentras mal o ropa para abrigarte cuando hace frío…¡hasta tienes consola!

Por desgracia, no en todos los lugares es así. Es más, la mayoría de niños del planeta viven en condiciones peores que las tuyas: falta de comida, de higiene, de medicinas…

¿Cómo podemos ayudar en estos casos?

Existen varias formas, aunque una de mis favoritas es mediante las ONG’s. ¿Cómo?¿Qué es una ONG?

Básicamente una ONG es un grupo de personas que intenta ayudar a aquellos que se encuentran en situaciones difíciles (por culpa del hambre, la salud, la falta de una vivienda…). Estas ONG’s envían comida, vacunas, ropa, etc. y además intentan mejorar las condiciones de vida de esas personas educándolas, enseñándoles un trabajo, etc.

En compañía de tus padres, puedes poner en práctica una forma de ayudar a una ONG que haga que toda tu familia sea solidaria y la gente que más lo necesite pueda recibir vuestra ayuda, ¿te apuntas?

AYUDA A UNA ONG CON AYUDA DE TU FAMILIA (O DE TU CLASE DEL COLE)

  1. Puedes proponer a tus padres que cada miembro de la familia eche 1 euro a la semana a una hucha (eso quiere decir que de tu paga, tendrás que echar 1 euro todas las semanas a esa hucha).
  2. Cuando llevéis un mes aproximadamente, podéis elegir qué tipo de ayuda queréis dar con el dinero que hayáis ahorrado. Os dejo dos ejemplos que me gustan mucho:

– Regalo azul de Unicef:

http://tienda.unicef.es/regalo-azul-particular

En esta web puedes comprar vacunas para niños, tratamientos para que la gente pueda beber agua potable, alimento para niños sin hogar, etc. Gracias a ti, niños de otros países pueden recibir medicamentos, comida, etc…

– Oxfam Intermon:

http://algomasqueunregalo.oxfamintermon.org/regalos

Aquí puedes hacer que llegue hasta otros países desde libros y libretas para niños hasta gallinas para que la gente pueda criarlas en sus granjas. Puedes hacer que la gente de allí tenga herramientas para cultivar la tierra y así no pasar hambre, bidones de agua para que beban agua limpia…etc.