LA CONDUCCIÓN SOLIDARIA

La seguridad vial nos afecta a todos: camioneros, automovilistas, motoristas, ciclistas y peatones. Todos debemos cumplir las reglas de convivencia mutua en la circulación. Cumplir la normativa significa protegerse a uno mismo y proteger también a los demás.

Además de conocer nuestras obligaciones y, por lo tanto, cumplir con las normas de circulación, los conductores tenemos que mejorar otro aspecto: la empatía o también llamada “conducción solidaria”. A este respecto, muchos conductores se muestran empáticos en su vida cotidiana y sin embargo se transforman cuando se ponen al volante. Es entonces, al volverse más impacientes, agresivos y menos respetuosos, cuando aumentan las situaciones de peligro.

Según un estudio, un 96,9% de los conductores opina que realizar una conducción más solidaria sería beneficioso para reducir la siniestralidad y que éste debería ser el comportamiento habitual.

Insistamos pues en que el tráfico es un asunto de todos, que a todos concierne y donde la solidaridad y el respeto hacia los demás debe ser la norma por excelencia.

LA EDUCACIÓN VIAL

La educación vial consiste en desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y habilidades de una persona sobre la forma de comportarse en la vía pública, ya sea como peatón o como conductor de un vehículo.

La educación vial implica adquirir conocimientos como ciudadano sobre la seguridad vial (normas de circulación y señales de tráfico), los accidentes de tráfico (factores de riesgo, causas y consecuencias), los primeros auxilios y la movilidad sostenible; así como destreza en el comportamiento como peatón o como conductor.

La educación vial sensibiliza socialmente, sobre todo a los más jóvenes, respecto a los comportamientos viales que fomenten la convivencia, la tolerancia, la solidaridad, el respeto, la responsabilidad y favorezcan las relaciones humanas en la vía pública.

La educación vial debería aplicarse eficazmente desde la escuela primaria. No obstante, una buena herramienta también lo es el ejemplo, por eso cuando nos comportamos con tolerancia frente al “otro”, alguien más puede reproducir nuestra acción y generar conciencia vial; todo esto con la finalidad de que la convivencia en la que todos estamos inmersos mejore y con ello se reduzcan los riesgos a los que nos exponemos diariamente.

De nada sirve multar y castigar si no hemos conseguido educar y concienciar a los conductores del peligro que supone un coche a altas velocidades, o la mezcla entre alcohol y carretera.

CONSECUENCIAS DE LOS ACCIDENTES VIALES

A causa de los accidentes viales, en España han muerto desde 1976 más de 200.000 personas. En el año 2016,  1.160 personas perdieron la vida en accidentes producidos en vías interurbanas. En Cataluña hubo 153 muertes.

Estas cifras representas un mínimo histórico desde 1960, primer año del que se tienen estadísticas y en el que se registraron 1.300 fallecidos en un escenario de movilidad que en nada se parecía al actual (1 millón de vehículos en 1960 frente a los más de 31 millones actuales). 1989 fue el año que marcó el récord en cuanto a siniestralidad se refiere, con 5.940 fallecidos en vías interurbanas. A partir de entonces se ha experimentado un descenso continuado del número de víctimas.

A parte de las víctimas mortales, 20.000 personas resultaron heridas graves en los accidentes interurbanos del año 2016 en España. Además, cerca de 100.000 personas viven con alguna discapacidad permanente como consecuencia de un accidente de tráfico sufrido anteriormente.

Todos los usuarios de las vías de circulación, conductores, peatones o ciclistas, somos corresponsables en el objetivo de cero accidentes, cero lesiones y cero muertes.

LAS  PRINCIPALES CAUSAS DE LOS ACCIDENTES DE TRÁFICO

El factor humano es el causante del 90% de los accidentes que se producen al volante: las distracciones, la velocidad y el consumo de alcohol tienen la culpa de más de la mitad de los accidentes de tráfico.

El exceso de velocidad.

Uno de cada cuatro fallecidos en accidentes de tráficos es debido al exceso de velocidad. Lo más recomendable es respetar los límites de velocidad cuando circulamos, independientemente de que sepamos de la existencia de radares o no. Es muy común ver cómo vehículos que van notoriamente más rápido de lo que deberían aminoran su ritmo al pasar por un radar para volver a acelerar después. De este modo pueden evitar una multa, pero no son conscientes en muchos casos de que pueden sufrir un perjuicio mucho más importante e irreversible que el económico: su vida y la de los demás.

Según un informe de la Fundación MAPFRE, cada año podrían salvarse 379 vidas en España si se respetaran los límites de velocidad.

El alcohol y las drogas.

El consumo de alcohol sigue siendo también una de las principales causas a la hora de sufrir un accidente de tráfico. Conducir bajo los efectos del alcohol es por desgracia algo mucho más común de lo que puede parecer. El consumo de bebidas espirituosas produce pérdida de reflejos, así como la alteración de la coordinación de nuestro cuerpo, además de hacernos percibir una realidad sensiblemente distinta a la que está sucediendo (por ejemplo, con la velocidad) aumentando considerablemente las probabilidades de sufrir un accidente de tráfico.

Los jóvenes son uno de los colectivos más vulnerables en cuanto a seguridad vial se refiere. Los accidentes de automóvil son la principal causa de mortalidad entre los jóvenes de todo el mundo, especialmente los que tienen entre 18 y 24 años.

Entre 2004 y 2013 fallecieron 62.000 jóvenes en accidentes de tráfico en la Unión Europea. La mayoría se debió a una lectura deficiente de la carretera y al consumo de alcohol y drogas, el estrés y las distracciones.

Sin embargo, no son ellos los únicos que se ponen al volante tras haber consumido alcohol. En 2015, el 43,1% de los fallecidos en carretera de España habían consumido alcohol, drogas o psicofármacos. Se trata de una cifra que ha aumentado un 4,1% desde el año 2014.

El cansancio.

Los largos desplazamientos conllevan muchas horas de trayecto y esto afecta al sistema físico y mental de cada conductor. La DGT siempre recomienda a los conductores que paren a descansar cada dos horas así como evitar todo tipo de bebidas estimulantes, sobre todo aquellas personas que sufren problemas cardiovasculares. Esto se debe a que aunque en principio estas bebidas nos hacen estar más despiertos, pasado ese efecto pueden generar un “efecto rebote” y nos hagan sentir más cansados de repente.

Diversos estudios de reconstrucción de accidentes de tráfico constatan que más del 70% de los conductores admite haber cogido el coche alguna vez con sueño, o con las condiciones físicas poco adecuadas para la conducción.

Las distracciones.

Actualmente vivimos pegados al teléfono móvil. Y un teléfono móvil es una de las mayores distracciones que podemos tener en un vehículo. De hecho, 7 de cada 10 conductores reconocen usar el móvil mientras están conduciendo.

Un sencillo movimiento que parece no tener importancia, como responder una llamada, es equivalente a conducir tras haber consumido el doble de alcohol de lo permitido.

Las distracciones al volante, entre las que se encuentra utilizar el teléfono móvil, siguen teniendo un gran protagonismo en la siniestralidad vial. De hecho, durante el 2014 fueron un factor concurrente en el 30% de los accidentes con víctimas.

Pero el teléfono móvil es solo una cuestión más a tener en cuenta: el GPS, la radio, cambiar de canción, estar pendiente de los niños, cualquier distracción del entorno… todo suma a la hora de distraernos al volante y multiplica el riesgo de accidente, especialmente si se combina con otras causas como por ejemplo el cansancio o la velocidad.

El cinturón de seguridad.

Seguramente, uno de los cambios más significativos para todos los conductores es el uso obligatorio del cinturón de seguridad. Este dispositivo se calcula que reduce en un 90% el riesgo de fallecer en caso de choque frontal, y hasta la mitad en caso de alcance. En 2005 murieron 763 personas por no llevar puesto el cinturón; en 2015 el número de fallecidos fue de 141.

Los Sistemas de Retención Infantil.

Junto con la normativa del cinturón de seguridad, no hay que olvidar la obligación de que los niños viajen en los vehículos con un Sistema de Retención Infantil (sillitas especiales, etc.) adecuado a su tamaño. Este dispositivo puede reducir las muertes en accidentes de tráfico hasta en un 75% y las lesiones graves hasta en un 90%. Hoy en día, aunque se ha conseguido reducir la cifra de niños que viaja sin S.R.I., un 37% lo hace de forma incorrecta.

Factores externos.

Es llamativo que estas causas, en las que el conductor tiene poco o nada que hacer, sean las últimas en todas las listas de principales causas de accidentes de tráfico. Aun así es conveniente tener en cuenta factores como la meteorología, fallos mecánicos, o estado de las carreteras.

Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades del tráfico es el número de conductores reincidentes. Así, de las personas que perdieron algún punto de su permiso, el 8,6% acumularon más de una sanción con pérdida de puntos.

Hemos de ser conscientes de que en casi todas las causas que hemos repasado la intervención y actitud humana es crucial. Por tanto, depende de nosotros reducir los porcentajes de accidentes y esto es un objetivo muy importante por el que luchar, no solo por nuestra vida sino también por la de quiénes nos rodean. Está en nuestras manos hacerlo… ¡también en las tuyas!.

Información extraída de Wikipedia, rastretor.com, itecoingenieros.com, eldiario.es