LAS CRUZADAS

LAS CRUZADAS – ORIGEN, HISTORIA Y CONSECUENCIAS

sobrehistoria.com   Fernando

Las Cruzadas son uno de los acontecimientos más representativos de la Edad Media, una de las etapas más oscuras de la historia de Europa. Los ejércitos de cruzados atravesaron Europa luchando en nombre del Papa y del cristianismo y buscando recuperar la Tierra Santa, dejando a su paso miles de muertes. Hoy en Sobrehistoria, te lo contamos todo acerca de las Cruzadas.

¿Qué eran la Cruzadas?

 Las Cruzadas fueron una serie de campañas militares que realizaron los Papas por diversos territorios de la Europa latina cristiana, principalmente por Francia e Italia, pero también por España y otros países de Europa del este. Los ejércitos estaban formados por los cruzados, ciudadanos a los que les eran perdonados sus pecados a cambio de combatir en las Cruzadas.

El objetivo de estas Cruzadas era recuperar los territorios de la Tierra Santa y volver a restablecer el dominio de la religión cristiana en ellos. De esta manera, las Cruzadas se libraron contra pueblos cuya ideología e idiosincrasia rivalizaba con el concepto de cristianismo y Tierra Santa, principalmente contra los musulmanes, pero también contra muchos otros pueblos o incluso clases sociales (esclavos paganos, judíos, cristianos ortodoxos griegos y rusos, mongoles, cataros, husitas, valdenses, prusianos) y enemigos del cristianismo o del Papa en cuestión.

El punto álgido de las Cruzadas duró unos 200 años (entre 1099 y 1291), aunque en algunos países como España o en Europa del este se prolongaron incluso hasta el siglo XV.

Origen e historia de las Cruzadas.

Las Cruzadas tiene su origen a finales del siglo XI, cuando el emperador bizantino Alejo I pidió ayuda al Papa Urbano II para proteger a los pueblos cristianos de oriente ante la dominación musulmana. Estas cruzadas fueron entonces promulgadas durante el Concilio de Clermont. Tras la predicación de las Cruzadas el pueblo cristiano asintió en masa y las aprobó al grito de Deus lo vult (“Dios lo quiere”).

Es por ello que el origen de las Cruzadas normalmente se atribuye al fervor religioso y a la necesidad de los cristianos de proteger su religión y sus territorios. Sin embargo, otras lecturas históricas también ven a las Cruzadas como un símbolo del ansia de poder del Papado y de sus ansias de expansión por oriente.

La primera de las Cruzadas se puso en marcha a finales de 1095. Estaba formada por un grupo de fieles cristianos que iban comandados por el predicador Pedro de Amiens el Ermitaño y que se la llamó “la cruzada de los pobres o popular”.

En total se realizaron 9 Cruzadas, de las cuales 5 de ellas se consideran Cruzadas menores. Pero, ¿cuáles fueron sus consecuencias? ¿Logró el Papado su objetivo de reconquistar lo que ellos consideraban como Tierra Santa?

Consecuencias de las Cruzadas.

Las Cruzadas trajeron numerosas consecuencias económicas políticas y sociales. Una de las principales fue el fortalecimiento de las monarquías europeas en detrimento de los ricos señores feudales, ya que muchos de estos perdieron gran parte de sus tierras y riquezas durante las Cruzadas, eso los que no fallecieron. Además, muchos de los siervos de los señores feudales partieron a combatir en las Cruzadas y muchos de ellos no regresaron, por lo que se produjo también una importante crisis de mano de obra para trabajar los territorios del señor feudal.

Asimismo, también se produce el desarrollo de una nueva clase social como es la burguesía. Se trataba de pequeños artesanos o comerciantes que eran cada vez más necesarios para proveer de armas y herramientas al ejército. Esta burguesía todavía tardaría tiempo en adquirir gran importancia pero comenzaba a asomar la cabeza como un nuevo grupo social que ganaba terreno a los señores feudales.

También se abrieron vías al expansionismo y al comercio, sobre todo entre Europa u oriente. De esta manera, ciudades como Génova o Pisa se convirtieron en importantes centros comerciales, sobre todo para el comercio naval en el Mar Mediterráneo.

Por supuesto, otra de las consecuencias de las Cruzadas fue un fortalecimiento del cristianismo y de los símbolos religiosos. Por el lado contrario, se creó entre la población una fuerte animadversión hacia los pueblos judío y musulmán.

Por otro lado, hay que decir que los musulmanes se habían mostrado tolerantes con los cristianos o practicantes de otras religiones en sus territorios de la Tierra Santa. Sin embargo, las Cruzadas buscaban eliminar de raíz cualquier creencia contraria al cristianismo, por lo que tras el restablecimiento del poder islámico al término de las Cruzadas, muchos seguidores del profeta no se mostraron tan tolerantes como hasta entonces con los cristianos. Ello derivó en persecuciones y matanzas.

En definitiva, las Cruzadas son unas guerras iniciadas por el fervor religioso que cambiaron en gran medida la sociedad, la cultura y la ideología de Europa y oriente.

(En el año 2000, el entonces Papa de la Iglesia Católica Juan Pablo II pidió perdón a la humanidad entera por las masacres cometidas en nombre de la fe católica y apostólica durante las cruzadas, y prometió que un evento así jamás se repetiría.)

 

LA CRUZADA DE LOS POBRES

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Pedro el Ermitaño recorrió los burgos y los campos de Italia y Francia predicando la Cruzada a los humildes. Según se dice, era un hombre de pequeña talla, de faz enjuta, larga barba y ojos negros llenos de pasión; su sencilla túnica de lana y las sandalias le daban un aspecto de auténtico asceta. Las multitudes le veneraban como si fuera un santo y se consideraban felices si podían besar o tocar sus vestidos. Reunió una abigarrada muchedumbre de 100.000 personas, entre hombres, mujeres y niños.

La mayoría carecía de armas, otros se habían llevado las herramientas, enseres de la casa y ganados, como si se tratara de un corto viaje. Atravesaron Alemania, Hungría y los Balcanes, creyendo siempre que la ciudad próxima sería ya Jerusalén. Saqueaban las aldeas y robaban el ganado por el camino para alimentarse, por lo que los gobernantes de las regiones por las que pasaban se vieron obligadas a darles suministros o a usar la fuerza para librarse de ellos. En algunas ciudades atacaron a los judíos y sus propiedades. Llegaron a Constantinopla, donde el emperador bizantino Alejo I Comneno les facilitó buques para el paso del Bósforo. A principio de agosto atravesaron el estrecho y prosiguieron su descontrolado avance. Alejo I había aconsejado a Pedro el Ermitaño que acampara y esperara a los otros cruzados que provenían del resto de Europa, pero los lugartenientes de Pedro se impacientaron y decidieron seguir la travesía, animados por los botines que conseguían en el camino. Marcharon hacia Nicea con un “ejército” de unos 20.000 integrantes.

En Nicea fueron emboscados y aniquilados por los turcos selyúcidas el 21 de octubre de 1096. Pedro el Ermitaño y un reducido número de supervivientes regresaron a Constantinopla, donde esperaron la llegada de los caballeros cruzados. Esta otra expedición, respuesta a la misma convocatoria del papa Urbano II, pero organizada desde el punto de vista militar y social por la nobleza de varias monarquías europeas, recibe el nombre de Cruzada de los príncipes y es la que la historiografía suele denominar habitualmente como Primera Cruzada.