LA INSOLIDARIDAD

La insolidaridad (definicionabc.com) es la actitud de indiferencia social de aquella persona que se deja llevar por el individualismo y mira hacia otra parte, evitando implicarse en asuntos sociales en los que puede aportar su granito de arena para la construcción del bien común.

La insolidaridad muestra la distancia emocional de aquel que vive encerrado en su propia burbuja de confort para vivir pendiente de su propio ego.

La insolidaridad no solo puede mostrarse a través del plano material sino también mediante la actitud emocional. Por ejemplo, una persona puede no mostrar su colaboración hacia un amigo que está sufriendo un mal momento personal.

En ocasiones, la insolidaridad parece una corriente que está motivada por el entorno, es decir, en las grandes ciudades puede existir una mayor indiferencia social ante el anonimato extremo que produce caminar por la calle sin encontrarte con amigos o familiares.

En este contexto, cada uno va a lo suyo y vive pendiente de su propio rumbo. Una actitud de insolidaridad es mirar con indiferencia a mendigos que piden limosna en la calle.

Esta forma de sentir puede ser consecuencia de una especie de insensibilidad hacia el dolor ajeno. Existe falta de empatía con el sufrimiento del otro y entonces se produce una distancia enorme. Es una actitud que es contraria a la propia naturaleza humana, sin embargo, como consecuencia de experiencias personales difíciles la persona también puede intentar protegerse desarrollando una especie de indolencia ante el sufrimiento ajeno. Son personas que muestran una imagen frívola y superficial.

Mientras que la solidaridad potencia la colaboración mutua y el apoyo recíproco por el bienestar del equipo, por el contrario, la insolidaridad muestra la actitud de aquel que se evade de su responsabilidad ética como persona. Esta actitud puede ser puntual o prolongarse en el tiempo. Sin embargo, tiene consecuencias negativas a nivel personal, una de las más importantes es la soledad.

El exceso de ego que puede darse en las relaciones personales produce tristeza especialmente a quien tiene dificultades para ir más allá de sí mismo y de sus propias necesidades ya que todo ser humano es importante. Es importante practicar el bien y ser solidario ya que esta actitud potencia el crecimiento interior.

El significado contrario de la palabra insolidaridad lo contiene la palabra solidaridad, pero también otras palabras como altruismo, empatía, agradecimiento, generosidad, abnegación, etc.

EL ALTRUISMO

Piensa en una ocasión en la que fuiste útil para otros, ¿te sentiste bien? No se trata de siempre el tiempo lo que los demás esperan de nosotros; el altruismo supone conductas de ayuda desinteresada que no esperan un rédito, ni siquiera la aprobación del prójimo. El altruismo puede practicarse en tus actividades cotidianas: donar algo de forma anónima, compartir lo que le gusta al otro, ceder tu asiento en el metro o tener paciencia mientras esperas en la cola del súper… Una buena práctica es realizar un acto amable porque sí. Seguro que hoy mismo la vida te ofrecerá la posibilidad de ser más considerado.

LA EMPATÍA

Nos ayuda a comprender lo que los demás piensan y sienten. Es ponerse en los zapatos del otro e imaginar cómo et sentiríes en su lugar. Una buena forma de practicar la empatía es la escucha, que además reduce la hipertensión: pregunta a otra persona como está y escucha sin prejuicios, con la curiosidad del que quiere descubrir algo nuevo. Los demás pueden ser auténticos mensajeros con respuestas para nuestras preguntas.

EL AGRADECIMIENTO

Estar siempre pensando en uno mismo empobrece, más aún, si se cree que uno hace mucho y recibe poco. Apreciar las acciones ajenas y agradecer es un antídoto contra la infelicidad. Basta un simple “gracias” ante las muestras de amabilidad. Un buen ejercicio que produce cambios positivos y disminuye los síntomas depresivos es la visita de agradecimiento: escribe y entrega una carta de gratitud a alguna persona que se mostró especialmente considerada y a la que no tuviste oportunidad de agradecerselo. Es un buen regalo de Navidad.

LA GENEROSIDAD

Es aquella virtud que nos lleva a pensar y actuar hacia afuera, en favor de otras personas sin esperar nada a cambio. La generosidad no es hacia adentro sino que tiene en cuenta la necesidad del otro, no busca el propio brillo ni prevalecer sobre los demás para que nos admiren sino que es desinteresada. Simplemente, la generosidad da sin obtener ningún rédito, es la piedad de un espíritu noble.

LA ABNEGACIÓN

Es un comportamiento humano bastante habitual en algunas personas y que se caracteriza por sacrificar de manera voluntaria aquellas cuestiones preciadas y deseadas en el plano personal porque se sabe que a través del sacrificio de las mismas se le estará haciendo un bien a los otros, al prójimo.