INICIATIVAS DE ECONOMÍA SOCIAL

INICIATIVAS SOLIDARIAS PARA CAMBIAR EL MUNDO

Esther Camuñas

http://www.consumer.es

Desde sensores que detectan que la persona necesita ayuda hasta apps gratuitas para invidentes son proyectos de emprendedores sociales con creatividad y sensibilidad.

Tener ganas de cambiar el mundo y llevarlo a cabo es posible gracias a la iniciativa de organizaciones sociales, expertos y aceleradoras de emprendimiento social. Hay muchos proyectos llevados a cabo por jóvenes y emprendedores que quieren ofrecer más seguridad a las personas mayores que viven solas, acabar con la pobreza en el mundo, mejorar el medio ambiente o desarrollar apps que ayuden a personas sordociegas. En este artículo se cuentan algunas ideas y proyectos que han dado lugar a startups con una característica común: el deseo de transformar el mundo. Además, también se enumeran aceleradoras e iniciativas que ayudan a la puesta en marcha de empresas sociales.

Empresas que cambian el mundo.

 Hoy día emprender un negocio o proyecto social en España resulta más fácil gracias a la ayuda de empresas y organizaciones que apoyan con asesoramiento y formación.

Hay muchas iniciativas que son impulsadas gracias a la participación en jornadas como Unreasonable Lab Spain, un programa de aceleración de startups que se celebró en fechas recientes en Madrid junto a los expertos de TeamLabs (laboratorio de aprendizaje del emprendimiento en equipo). El objetivo era ayudar a captar fondos a las startups que resuelven problemas sociales o medioambientales. Y es que si de algo adolecen algunos de los emprendedores es de los conocimientos para conseguir financiación. Muchos están tan centrados en sus proyectos que se olvidan de la inversión.

De este encuentro han salido algunas de las empresas españolas que han cambiado o intentan cambiar el mundo.

– Literates es una app que permitirá alfabetizar y mejorar las habilidades lectoras entre los casi 800 millones de personas que no saben leer ni escribir.

– Sensovida se llama la empresa de teleasistencia avanzada que ofrece más seguridad a las personas mayores que viven solas. Gracias a sensores colocados en cada habitación, se informa en tiempo real a la familia del anciano a través del móvil.

– Saraiva es una firma de Pontevedra que gestiona residencias y centros de día para personas mayores cuyo lema es “Aprender a envejecer”. El modelo que ha aplicado, housing, proviene de los países nórdicos y trata de favorecer que el anciano se sienta como en su casa.

– Outbarriers consiste en una app gratuita que mejora la autonomía de las personas ciegas haciendo visibles comercios y otros puntos de interés mediante el envío de información audible a su móvil.

– Auara es una firma de agua mineral que emplea el 100% de los ingresos obtenidos con su venta en llevar el agua a las zonas con más carestía del tercer mundo. Esta empresa cuida a las personas y al medio ambiente.

– Sheedo no apunta a la desaparición del papel, pero apuesta por alternativas más respetuosas con el entorno para cumplir con la misma función. El producto que ofrece está hecho artesanalmente con fibras de algodón orgánico y, tras su uso, se puede plantar.

– Voluntechies se mueve en el ámbito de los centros sanitarios. Este proyecto quiere ayudar en los próximos tres años a 100.000 niños hospitalizados para que se evadan de su ambiente y el dolor a través de talleres de realidad virtual, drones y robótica.

Productoras y aceleradoras para cambiar el mundo.

Muchas entidades bancarias, universidades, empresas y organizaciones sociales trabajan por y para potenciar el emprendimiento en diferentes ámbitos, desde la economía a la ecología, pasando por las artes plásticas y las humanidades digitales. Hay convocatorias y ayudas que favorecen el emprendimiento, la cultura y la investigación, aunque no todas tengan el objetivo de cambiar el mundo. También hay aceleradoras y compañías con una perspectiva más social y que trabajan apoyando.

El objetivo en todos es generar espacios más sostenibles, encuentros más solidarios y productos y servicios que sirvan para hacer la vida más fácil a quienes más lo necesitan. Estos son algunos ejemplos:

-Creas apoya la inversión de proyectos relacionados con el medio ambiente y la sociedad. Su fin es dinamizar las relaciones entre inversores y emprendedores para acompañar a los emprendedores sociales y conseguir un mayor volumen de inversión social.

– Momentum Project se llama la iniciativa de la Escuela de Negocios ESADE y BBVA junto con PwC que promueve el emprendimiento social mediante un programa de capacitación y apoyo para poner en marcha soluciones sostenibles que mejoren las condiciones de vida de la población más desfavorecida.

– Ashoka es la mayor red internacional de emprendedores sociales que apoya el trabajo de más de 3.300 agentes de cambio o changemakers en 90 países. En la actualidad esta organización está ayudando en España a 29 emprendedores tras una rigurosa selección de la persona y no tanto del proyecto; alguien que quiera resolver una problemática medioambiental, de salud, de educación, etc.

– Zinc Shower es un evento en el que se dan cita miles de personas en torno a la creatividad, el emprendimiento, las tendencias y la tecnología. Participar en los premios que organiza el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, junto con otras empresas y organizaciones, incentiva la financiación de proyectos innovadores que pueden cambiar el mundo.

 

 

¿QUÉ ES LA ECONOMÍA SOCIAL O SOLIDARIA?

Esther Camuñas

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Entre el sector privado y el sector público se encuentran otras organizaciones y personas con el interés común de hacer del mundo un lugar mejor.

La economía social o solidaria incluye a cooperativas, compañías, ONGs y a los llamados emprendedores sociales, cuyos proyectos e innovaciones ayudan en el mundo de la educación, la sanidad, la tecnología o las finanzas. Y es que hoy en día se puede ser empresa con ánimo de lucro y tener vocación social, como demuestran algunas firmas. La economía social tiene como valor fundamental la búsqueda del bien social frente al lucro y favorece a las personas más vulnerables. En este artículo se describe qué es la economía social, quiénes conforman este sector, cómo es el perfil del emprendedor social y las aceleradoras que impulsan la puesta en marcha de proyectos innovadores y sociales

¿Qué es la economía social?

 Se entiende por economía social el conjunto de empresas y organizaciones cuya prioridad son las personas y el fin social frente al capital. Dentro de la economía social rigen algunos valores como la igualdad de oportunidades, la generación de empleo estable y de calidad, la inserción de personas en riesgo de exclusión social y la conciliación de la vida personal, familiar y laboral.

Desde 2011 con la aprobación de la Ley 5/2011 de Economía Social se reconoció a este sector social y sirvió para dar visibilidad a todas las organizaciones y el trabajo que aportaban a la sociedad. Con la nueva ley del 9 de septiembre de 2015 se ha completado el marco normativo.

Dentro de la economía social se incluyen cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, centros especiales de empleo, empresas de inserción, asociaciones y fundaciones. Y también se empiezan a incorporar los llamados emprendedores sociales, es decir, creadores de soluciones a los problemas sociales.

El emprendedor social.

Hoy en día lo que se hace en un lugar del mundo tiene impacto en el otro lado del planeta, por eso cada vez hay más personas inquietas con ganas de resolver los problemas globales. Son los emprendedores sociales, que buscan soluciones innovadoras tratando de convencer, en ocasiones, a sociedades enteras para que den nuevos pasos.

El emprendedor social es un visionario, pero también realista. Viene con ideas que pone en marcha para solventar problemas sociales y en todo ello es capaz de movilizar a otras personas dispuestas a provocar un cambio. Para él, la misión es lo que importa y siempre perseguirá nuevas oportunidades para servirla, aspirando a ser un agente de cambio en el sector social. Está en aprendizaje continuo y actúa sin sentirse limitado por los recursos que posee. Lo más importante del emprendedor social es que tiene un gran sentido de la responsabilidad hacia las personas a las que atiende y los resultados obtenidos.

Incubadoras y aceleradoras para el emprendimiento social.

También hay incubadoras y aceleradoras de impacto que, más allá de ofrecer un espacio físico, ayudan a los emprendedores a poner en marcha su proyecto y buscar financiación con éxito. Brindan formación, networking, intercambio de experiencias con otros emprendedores o mentoring, entre otras cosas.

Entre las incubadoras más grandes está Ashoka, que desde hace 30 años apoya el trabajo de 3.000 emprendedores sociales en más de 70 países, entre ellos España. Ofrece asesoría, inspiración y programas de apoyo a jóvenes de entre 14 y 22 años para llevar a cabo proyectos que mejoren la sociedad.

Otras incubadoras son Hub Madrid, Social Nest en Valencia, Eutokia en Bilbao o Ueia como primera aceleradora de empresas sociales de base tecnológica. Y, además, acaba de nacer Impulso, una nueva lanzadera de empresas sociales en Soria que abre su plazo de recepción de propuestas el próximo 1 de abril.

Apoyando a emprendedores sociales más jóvenes están otras plataformas como Youth Business Spain, Alma Natura, Anima Ventures, Ship2B, Sinnple o Alwa, que se pueden conocer a través de Red Creactiva.

Sistemas de medición social de las empresas.

Las políticas estratégicas de la Unión Europea han posicionado al emprendimiento social en un lugar privilegiado. Desde 2011, la Comisión Europea hace una serie de recomendaciones y manifiestos apoyando políticas de desarrollo de la economía social en general y de forma más específica de las empresas sociales.

Existen varios modelos y maneras de autoevaluar a las compañías que forman parte de la economía social, cuya motivación y aspiración va más allá del afán de lucro y contribuyen al bien común y la cooperación.

El llamado Balance de la Economía del Bien Común incluye a empresas pioneras cuyos valores son la confianza, la responsabilidad, el aprecio, la democracia, la solidaridad y la cooperación. Los criterios de medición abarcan la participación, transparencia y justicia social.

También existe el Global Compact del Pacto Mundial, una licencia internacional que promueve implementar 10 principios para fomentar la responsabilidad social corporativa.

En 2014 ya se implantó en Europa, con sede en Ámsterdam, el certificado B-Corp, que es una certificación otorgada a las compañías con ánimo de lucro pero con un propósito de impacto social y medioambiental. Para obtenerlo han de cumplir con criterios de transparencia, de responsabilidad legal y estándares de rendimiento social y ambiental.

 

 

VOLUNTARIADO CORPORATIVO: EMPRESAS MÁS SOLIDARIAS Y ONG BENEFICIADAS

Esther Camuñas

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La compañía que colabora con una ONG está haciendo una contribución social, a la vez que mejora la relación con la comunidad, con sus empleados y favorece su credibilidad social.

Las empresas son cada vez más solidarias. Según datos del Observatorio de Voluntariado Corporativo, el 69% de las compañías hacen actividades de voluntariado corporativo y un 33% llevan entre tres y seis años desarrollándolas. El voluntariado corporativo favorece a los empleados que mejoran sus habilidades y autoestima, a la firma que gana en imagen y reputación y a la ONG que se beneficia de los recursos que la firma aporta y que revierte en la sociedad. El artículo muestra las razones que llevan a las empresas a hacer voluntariado corporativo, los beneficios y las dificultades que se encuentran y el papel protagonista que han adquirido con la nueva Ley de Voluntariado.

¿Por qué una empresa participa en un programa de voluntariado?

Hay obligaciones legales que las empresas han de cumplir como las normativas medioambientales, la no discriminación a sus trabajadores o clientes por motivos de sexo, raza, etnia, condición física, edad, orientación sexual, etc. Pero además de esta línea roja que no pueden traspasar, hay negocios con mayor compromiso social y medioambiental. Su contribución a la solución de los problemas básicos de la humanidad es fundamental, de ahí que se dé protagonismo a las compañías en los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible, asumiendo que con el impulso de los gobiernos no es suficiente.

Las razones que llevan a las empresas a hacer voluntariado corporativo podrían resumirse en motivaciones de:

– Tipo filantrópicas.

– Posicionamiento externo (imagen de marca, fidelización de clientes, incremento de ventas y competitividad).

– Reputación interna (captación y retención del talento, mejora del clima de la organización, desarrollo de capacidades de los empleados, orgullo de pertenencia y satisfacción de una demanda de los trabajadores).

Retos, beneficios y dificultades.

La lógica con la que operan las organizaciones empresariales es la búsqueda de beneficios, aunque depende del sector en el que operan, de su tamaño, el tipo de producto, la propia cultura, valores y principios éticos su forma de actuar será una u otra.

El voluntariado corporativo se sitúa con múltiples fórmulas en el marco de la acción social empresarial, a pesar de que no siempre es fácil la relación entre empresas y entidades no lucrativas, puesto que son sectores con culturas muy distintas y, por lo tanto, la cooperación entre ambas entraña riesgos y beneficios.

En cuanto a los riesgos, las ONG pueden sentirse utilizadas por las compañías o asociar sus causas con prácticas incongruentes, afectando así de forma negativa a su imagen social y su capacidad de generar sinergias con los movimientos sociales. Las corporaciones también pueden sufrir desajustes en sus modelos de gestión.

En cuanto a los beneficios, en especial las empresas grandes y de tamaño intermedio han descubierto que actuar con criterios RSE aporta una serie de ventajas: valor a su marca, les diferencia en los mercados, mejora su imagen entre los consumidores, reduce su carga fiscal mediante desgravaciones y les aporta mayor rentabilidad. Para las ONG se amplía su campo de acción voluntaria, a la vez que refuerzan sus actividades y el impacto de las mismas.

Inversión social de la empresa.

Según el Informe de Forética sobre voluntariado corporativo, existen diferentes ejemplos de inversión social que tendrán su efecto en la sociedad, en sus empleados y en los clientes:

– Actuaciones asistenciales en las que la empresa hace donaciones, patrocinios o préstamos de capital. Ejemplos son el matching gift (financiación empresarial a iniciativas solidarias promovidas por donaciones de los trabajadores) o las donaciones de excedentes.

– Capital humano. Los empleados donan su tiempo y capacidades para programas de voluntariado corporativo.

– Campañas puntuales y actividades para recaudar fondos como el marketing con causa o el outdoor solidario.

Esta inversión social de la compañía adquiere diferentes fórmulas de colaboración, que varían en función del campo de actuación y colectivos (medio ambiente, salud, educación y formación, empleabilidad…), la capacitación del trabajador, el lugar de intervención (local, on line, en el terreno…) y el tiempo de dedicación.

La nueva Ley de Voluntariado da más protagonismo a las empresas.

En el nuevo proyecto de Ley de Voluntariado aprobado el pasado 29 de julio, el voluntariado desde las empresas o instituciones privadas ha cobrado más protagonismo y recoge las siguientes mejoras e iniciativas:

– Las compañías podrán “promover y facilitar” medidas de reducción o adaptación de la jornada laboral, suspensiones de la relación laboral con reserva de puesto de trabajo o interrupciones de la prestación retribuidas o no, cuando los empleados ejerzan sus labores de voluntariado.

– Los trabajadores participarán de manera libre y voluntaria en acciones de voluntariado corporativo y se establecerán especialidades para fomentar y facilitar que las PYMES también promuevan y participen en programas de voluntariado.

– Los centros educativos y de investigación podrán impulsar el voluntariado profesional entre sus estudiantes con el objetivo de formar y sensibilizar a la comunidad universitaria. La iniciativa podrá partir de la propia universidad o bien de entidades de voluntariado que propongan la colaboración. La participación será libre y voluntaria y las universidades tendrán potestad para establecer fórmulas de reconocimiento académico de las acciones de voluntariado realizadas por sus estudiantes, siempre y cuando cumplan los requisitos académicos establecidos en la correspondiente normativa.