RECONOCIMIENTO A LOS “CASCOS BLANCOS”

La ONG “Centre d’Iniciatives Solidàries Ángel Olaran” (*) y el Ayuntamiento de Mollerussa (Lleida), el 5 de noviembre de 2016 y en esta misma ciudad, concedieron el Primer Reconocimiento Ànima Abba Melaku a la ONG “Defensa Civil Siriana” (conocida como “Cascos Blancos”) por su labor humanitaria, recogiendo la distinción su presidente Raed Al Saleh.

El jurado del premio consideró que los Cascos Blancos merecen este reconocimiento por la tarea humanitaria que llevan a cabo en su país donde, arriesgando su vida, han salvado más de 60.000 personas entre las víctimas de los bombardeos. Según Marc Solsona, alcalde de Mollerussa: “Son una entidad que trabaja sobre el terreno y que han decidido que no quieren ser refugiados sino salvar vidas”.

Raed Al Saleh agradeció que Mollerussa haya querido contribuir a hacer visible la tarea de su organización, creada hace solo tres años y formada por 3.000 voluntarios de diferentes ámbitos sociales y profesionales que, arriesgando su vida cada día, han conseguido salvar la de cerca de 70.000 compatriotas víctimas de los bombardeos. También hizo un llamamiento a la paz en el mundo y deseó que muy pronto acabe la guerra en su país para poder abrir las puertas a todos aquellos que ahora les están ayudando, y anunció que Mollerussa se convertirá en depositaria de uno de los cascos blancos de los 147 miembros de la ONG que hasta ahora han perdido su vida para salvar otras durante el conflicto armado.También dijo: “La situación en Siria cada día es peor. Casi un millón y medio de personas están bloqueadas en una zona donde no se pueden mover. Se trata de una situación catastrófica y esto es un reflejo de su desesperación. Muchos no tienen ninguna esperanza para continuar viviendo.”

Los Cascos Blancos son una organización de voluntarios para la protección y asistencia de civiles en las zonas controladas por los distintos grupos rebeldes opuestos al gobierno de Siria, en la guerra civil que se está librando en este país. Convertidos en héroes diarios, la tarea de estos voluntarios ha atraído la atención internacional hacia la situación de la población civil y la devastación provocada por los bombardeos con barriles de pólvora del régimen sirio. Además de en los rescates, la ONG colabora en la reconstrucción de las infraestructuras y forma la población sobre cómo actuar en caso de ataque aéreo.

Un poco de historia:

El año 2011, en Siria comenzó una terrible guerra civil que hoy, noviembre de 2016, ¡5 años después!, sigue más activa que nunca. A lo largo de esta guerra, el régimen gubernamental de Bashar al-Asad ha realizado intensos ataques aéreos que afectan enormemente a la población civil. Hasta el año 2013, los cuerpos de los fallecidos en zonas de oposición muchas veces quedaban sin enterrar, mientras que los heridos eran abandonados a su suerte. Algunos grupos de ciudadanos intentaban ayudar tras los ataques pero normalmente no estaban preparados ni organizados. En este año de 2013, el consultor de seguridad británico James Le Mesurier fundó la ONG “Cascos Blancos” como respuesta “al bombardeo indiscriminado de las zonas rebeldes sirias por la Fuerza Aérea Árabe Siria”, según sus promotores.

Un año después de su fundación,  el propio Le Mesurier creó la fundación Mayday Recue, registrada en Holanda y a través de la cual se canaliza la financiación internacional a la organización, que la recibe principalmente de organismos de ayuda de gobiernos como Reino Unido, Dinamarca, Alemania, Japón, EE. UU., Holanda, etc., así como de entidades privadas y particulares.

Desde su fundación y hasta ahora, esta organización ha alcanzado la cifra de 3.000 voluntarios, operando a través de 121 centros. Por esta labor, los Cascos Blancos fueron nominados al Premio Nobel de la Paz de 2016 (otorgado finalmente al presidente de Colombia Juan Manuel Santos). Su fundador, James Le Mesurier,  fue galardonado con la Orden del Imperio Británico en junio de 2016 por “sus servicios en la defensa civil de Siria y la protección de civiles sirios”.

La composición de los Cascos Blancos se basa en hombres y mujeres procedentes de comunidades sirias y con todo tipo de profesiones,  tal como decía Le Mesurier en una entrevista de agosto de 2015: “Es un grupo de personas muy diverso y dispar. Todos han tomado decisiones a nivel individual… Podían decidir si tomar una pistola o no, si ser refugiados… pero todos optaron por hacerse voluntarios.”

Según un artículo publicado en The Conversation:

“Aunque vayan desarmados, los voluntarios (de los Cascos Blancos) son una amenaza para el régimen de Asad. La estrategia de Damasco, que ahora también comparte Rusia, no es solo la de luchar contra los rebeldes en el campo de batalla, sino también la de destruir cualquier grupo mínimamente organizado que preste servicios e infraestructuras en las zonas controladas por la oposición. Si se puede acabar con el agua, la electricidad, los colegios y los mercados, se puede obligar a los ciudadanos a que se rindan o por lo menos a que sean ciudadanos asediados sin poder alguno. La destrucción de los servicios médicos es parte central de la estrategia, haciendo que la falta de servicios de emergencia y de necesidades diarias pendan sobre los residentes como la espada de Damocles. Se han atacado de forma sistemática hospitales, clínicas, depósitos de medicamentos y bancos de sangre desafiando los convenios de Ginebra. Los centros de los Cascos Blancos fueron atacados periódicamente durante el año pasado y en abril de 2016 una serie de ataques con misiles destruyó un centro al oeste de la ciudad de Alepo, matando a cinco voluntarios y destrozando equipos y vehículos. Los “ataques dobles” se han convertido en algo normal, buscando matar y mermar a los rescatadores…”

El conflicto de Siria ya lleva cinco años y no parece que vaya a terminar por ahora, pero mientras tanto los llamados “Cascos Blancos” siguen ofreciendo la tan necesitada ayuda humanitaria… a costa de sus propias vidas.

(*) La Fundació Privada Centre d’Iniciatives Solidàries Ángel Olaran tiene por objeto colaborar, prestar ayuda humanitaria, social y educativa en la ciudad de Wukro, Etiopía, en colaboración con el misionero vasco Ángel Olaran (llamado Abba Melaku en Etiopía).

(Resumen de diversos textos de Internet)

 

1000

cascos-blanc-siria

siria