INICIATIVAS EN MARCHA 1

10 CAMPAÑAS SOLIDARIAS QUE CONSIGUEN TOCAR LA FIBRA

http://iamheremagazine.com

 Numerosas empresas, con y sin ánimo de lucro, se lanzan a la aventura de la solidaridad y de la concienciación para intentar cambiar el mundo. En esta época, las campañas de este tipo son abundantes por lo que, es complicado destacarlas. Por dicha razón hemos querido recopilar las 10 campañas más sonadas e interesantes que circulan por la red. Cada una de ellas está enfocada a solucionar un determinado tipo de problema, pero todas guardan relación en su origen por su carácter solidario.

1. Yo me comprometo contra la violencia de género.

Bajo el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad surge la campaña Yo me comprometo promovida por la Asociación Vínculos Infantiles y la plataforma de comunicación Madrid Woman’s Week. La iniciativa trata de luchar contra la violencia de género, con el fin de sensibilizar y concienciar a la población de dicha problemática. La campaña se ve respaldada por las personas “que diariamente alimentan la opinión pública”: Jesús Olmedo, Jordi Rebellón, Iván Sánchez, Samanta Villar, Nerea Garmendia, Elisa Mouliá, Roberto Drago, Manuel Bandera, Fernando Soto, Ana Rujas, Rosa María Calaf, Gema Chiverto, J. M Galeano, P. Pablo San Martín, Marco Rocha, Carmen Gurruchaga, Joanna Ivars, Ariana Martínez, Rafael Rojas, Juan Dávila y Ángel Capel. Frenar este crimen está en nuestras manos.

2. Comparte Mesa con 7.000 millones  de personas.

Casi 900 millones de personas se acuestan diariamente con hambre. Intermón Oxfam lucha por combatir esta desgracia con su campaña Mesa para 7000 millones de personas. Tras compartir las fotografías de nuestros alimentos favoritos, nos toca de concienciarnos de las necesidades que tienen otras muchas personas. La campaña lucha por el derecho a la alimentación y nos animan a hacer un donativo de 2€ (sin límite) para conseguir que todo el mundo pueda comer. “Juntos podemos conseguirlo. Estas personas deben poder sentarse a la mesa. Es el lugar que les corresponde.” tal y como dicen en la web de la campaña. Personajes públicos como Julia Otero, Alex Gadea, Lucia Etxebarría, Xavier Sardá o Pepe Viyuela han colaborado en la campaña.

3. De  mujer a mujer.

La Fundación Vicente Ferrer (FVD) acaba de presentar su nueva campaña “De mujer a mujer. Sociedad Cooperactiva”, una iniciativa con la que pretenden crear la mayor red de apoyo mutuo entre mujeres de la India y España. La campaña se ve respaldada por mujeres de renombre que no han dudado en pertenecer a este grupo de mujeres que pretenden dar una respuesta a la situación de las mujeres en el Estado indio de Andra Pradesh. Con solo 9€ puedes asociarte en esta Sociedad Cooperativa y podrás contribuir a que las mujeres indias puedan emprender su pequeño negocio. Entre las socias principales encontramos a la actriz Maribel Verdú, gracias a ella Ventakalakshml emprendió un negocio de venta de corderos, gracias a Ana Pastor su socia pudo invertir en la compra de cabras para después vender su leche, gracias a Luz Casal su socia invirtió en la compra de una búfala. Además la campaña se ve acompañada por un documental en el que tres de sus socias han experimentado en sus propias carnes lo que significa formar parte de esta nueva sociedad.

4. No Hunger Festival.

La música nos hace ser felices y si con ella podemos contribuir y ser solidarios, mucho mejor. El No Hunger Festival es un festival de música indie que se celebra desde 2009. Gracias a tu asistencia a dicho acto artístico podrás ser solidario, pues la recaudación es empleada en la lucha contra la desnutrición infantil en el África Subsahariana a través de la ONG Acción Contra el Hambre. El festival se celebra en Barcelona el próximo 2 de diciembre y en Madrid el 14 de diciembre. Entre los artistas y grupos solidarios podemos destacar Nawja Nimri, Klaudia + cuchillo y The Pinkertones.

5. Con el VIH, pon los pies en la tierra.

Con el VIH, pon los pies en la tierra es la nueva campaña de Cruz Roja Juventud con motivo del Día Mundial de la Respuesta ante el VIH y el Sida (1 de diciembre). El objetivo de la campaña es prevenir a la población de las consecuencias que pueden conllevar las conductas de riesgo y los comportamientos inapropiados con las personas que viven con dicha enfermedad. Para ello, la campaña se nutre de un vídeo explicativo en el que los jóvenes de diferentes provincias responden preguntas sobre el VIH y el Sida. Lo realmente importante es conocer la información para evitar el riesgo.

6. Cumpledías.

Una de las campañas más conmovedoras e impactantes de la temporada es Cumpledías de Unicef. La campaña ha sido desarrollada por JWT que nos hace llegar un mensaje muy claro; en muchas partes del mundo, los niños no cumplen años, cumplen días. La campaña lucha contra la desnutrición en la que cada día es una prueba de fuego para cada niño. Unicef nos invita a cambiar el mundo y a compartir la iniciativa y con cada sms que enviemos supone contribuir en un día de tratamiento contra la desnutrición. Recuerda: ¡Muchos días hacen una vida!

7. Sonrisas dulces.

Migueláñez en colaboración con la APU lanza su tercera campaña solidaria Sonrisas Dulces en la que luchan contra el cáncer infantil. Para luchar contra dicha enfermedad, se puede hacer una donación económica y se puede concienciar de lo importante que es colaborar en la investigación de una enfermedad como el cáncer, que puede afectar a cualquiera, en cualquier momento. La campaña es un autentico éxito y cada click en el spot equivale a cinco céntimos de euro para alcanzar la cifra de un millón de clicks solidarios.

8. Hecho con tus sueños.

La marca de turrones Suchard, nos sorprende esta Navidad con un spot solidario titulado Hecho con tus sueños. El grupo Maldita Nerea ha compuesto una canción solidaria para la campaña, con la que se pretende hacer realidad los sueños de mucha gente. Para ello, se recogieron los sueños de los españoles a través de la pagina oficial de Facebook de Suchard y tras 7.000 peticiones, Maldita Nerea ha compuesto la canción que se puede descargar a través de iTunes y cuyo coste se destinará a la ONG Banco de Alimentos, haciendo posible que muchas familias puedan cumplir sus sueños esta Navidad.

9. O reciclas o collejas.

La actriz española Mariví Bilbao protagoniza la nueva campaña de Ecovidrio, O reciclas o collejas. La campaña nos anima a reciclar, sin excusas, todo el vidrio que usemos en nuestro día a día. La campaña de concienciación fomenta el reciclaje para proteger el entorno y el medio ambiente.

10. Novovisión Solidario.

La clínica oftalmológica Novovisión ha lanzado su campaña solidaria de Navidad, por la cual operará a 20 personas sin recursos que no puedan costearse una operación oftalmológica. La clínica anima a la gente de a pie a difundir la campaña a aquellas personas que puedan estar en contacto con personas que sufran un mal momento económico.

 

 

CINCO EJEMPLOS DE ACCIONES ONLINE QUE FOMENTAN UNA CULTURA SOLIDARIA

https://donareblog.wordpress.com

 Entre los objetivos de nuestro trabajo en Donare está fomentar una cultura de solidaridad permanente, y que este valor no sólo se active ante campañas puntuales o eventos catastróficos. Es que el acto de donar dinero es sólo una forma de dar. Se puede dar tiempo, trabajo, cariño, apoyo, interés… Quien es generoso en un aspecto, es más probable que lo sea en los demás.

Por eso vale la pena destacar iniciativas online que motivan acciones con fines solidarios sin que necesariamente el usuario deba sacar dinero de su bolsillo. Siguiendo con la idea anterior, quien se habitúa a “hacer algo’” por los que lo necesitan, es más probable que se comprometa con una causa, sea capaz de hacer una donación monetaria y disfrute haciéndolo.

También este tipo de acciones permiten que las empresas se involucren en el mundo solidario, y aunque hay quienes critican que las compañías “usen” estos temas en beneficio de sus marcas, lo cierto es que siempre será mejor que se interesen por ellos a que los ignoren.

Aquí dejamos cinco ejemplos de campañas online que motivan la acción de los usuarios:

  1. Intel y Small Things Challenge: Intel dona 25 centavos de dólar a Kiva, Global Giving y Save the Children, por cada clic efectuado ya sea en el mismo sitio o en banners que permite incluir en otras webs.
  1. Telefónica Banda Ancha y Una Base de Datos Solidaria: Telefónica prometió donar 500 pesos chilenos (casi un dólar) a la Fundación Un Techo para Chile, por cada usuario registrado en su sitio. La campaña cumplió su meta.
  1. Farlex y Community Dictionary: Farlex Inc. dona una comida a un niño, a través del Programa Mundial de Alimentos, por cada dos nuevas definiciones de palabras que los usuarios aporten a este diccionario.
  1. Pantene y Hebras Solidarias: Pantene invita a cortarse el cabello y donarlo para confeccionar pelucas reales que la Fundación Virgen del Perpetuo Socorro y La Rama Femenina del Patronato Cibaeño entregan a mujeres con cáncer en República Dominicana.
  1. Twix, M80 Radio y Un Click Contra el Hambre: De manera similar a la iniciativa de Intel, una marca comercial y una emisora de radio española se unieron para donar 20 centavos de euro por cada clic para la causa de Acción Contral el Hambre en Mali. También esta campaña logró su meta.

 

 

JÓVENES DESTACADOS POR SU LABOR SOLIDARIA

https://ar.selecciones.com

Los editores de Selecciones se dieron a la tarea de buscar a jóvenes que sobresalieran por su labor altruista. Recibieron cientos de nominaciones, y entre todas ellas escogieron a Gina, Gisela, Agustín, Manuel y Jorge, quienes demuestran día a día, a través de sus acciones, que la compasión y la solidaridad son valores que pueden cambiar al mundo. Cada uno de ellos realiza una labor encomiable a favor de la comunidad y demuestra que querer es poder, y que la edad no es un impedimento. ¡Bien por ellos! En cada una de sus historias hay sueños que se convirtieron en realidad: para ayudar y ayudarse. Dicen que las buenas acciones siempre vuelven, estos jóvenes han sembrado semillas que crecerán sólo con buenos frutos.

Manuel Lozano. “Creer es poder”.

Una mañana de invierno, mientras izaban la bandera en el patio de la escuela, vio que un chico de otro grado estaba casi descalzo, en ojotas y medias. Manuel Lozano tenía apenas ocho años pero se dio cuenta de que algo andaba mal.

Esa misma tarde le pidió a su mamá que lo ayudara a organizar una colecta y entre los compañeros de su grado juntaron varios pares de zapatos. Recuerda perfectamente la visión que marcó su vida.

“Esa fue la primera imagen de la realidad que me dolió, algo que no estaba bien estaba pasando”, dice el actual titular de Red Solidaria, una organización que desde 1995 intenta dar respuesta a las más grandes necesidades sociales, sin estructura burocrática, sólo siendo un puente entre quienes precisan ayuda y aquellos que pueden dársela.

Manuel tiene 27 años pero parece mayor cuando habla. Acaso haber estado en las grandes catástrofes de los últimos años y verse todos los días cara a cara con la miseria y las necesidades de tantos lo hayan hecho crecer más rápido. Asegura que su llegada a la dirección de la Red Solidaria fue una suma de casualidades. Escribió la palabra “solidaridad” en google y lo primero que apareció fue la Cátedra de la Solidaridad que dicta la red. Nacido en la ciudad bonaerense de Chascomús, no tenía idea de las calles de la ciudad de Buenos Aires y la cátedra se dictaba a cuatro cuadras de la casa donde vendría a vivir, justo en días en los que no cursaba la facultad. Demasiadas casualidades para no prestarles atención.

Aunque era demasiado joven todavía, lo tomaron como voluntario. Entró en la red el 21 de julio de 2003. No se olvida de la fecha porque un 21 de julio, pero un año antes, había decidido hacerse las rastas en el pelo que hoy lo caracterizan. Al principio atendía el teléfono. Escuchaba, orientaba y contenía a quienes llamaban urgidos por diferentes necesidades. De a poco fue involucrándose más y, a fines de 2007, ya estaba a cargo de la red.

El desvelo de la Red Solidaria es dar respuestas y, a la vez, visibilidad a problemáticas sociales desatendidas. Por eso Manuel recorre el país para aprender más de estas realidades y poder sacarlas a la luz. Ya hizo centenares de viajes por todo el país. Trabaja no sólo en la asistencia de las necesidades básicas, sino que busca generar proyectos a largo plazo.

Desde que es director ya creó 70 redes solidarias en el interior. Cuando él llegó había cinco.

María Gisela Galván. “Fórmula para el cambio”.

A María Gisela, Gisela para sus íntimos, ver papeles tirados en la calle, observar cómo se ensucian los monumentos con grafitis, perderse en la maraña de carteles de campañas políticas donde no debieran estar, eran algunas de las cosas que desde chica la ponían de muy mal humor. “Que la gente no tuviese respeto por el espacio público me indignaba”, recuerda con énfasis. Ya adulta se dio cuenta de que estos pequeños actos eran parte de un problema mayor, uno que involucraba un orden cultural, y se propuso encontrar la fórmula para cambiarlo.

Su objetivo es barrer con ciertas prácticas diarias que nos afectan a todos, cambiar las “malas costumbres típicas de los habitantes”. Las que se ven todos los días en cualquier ciudad, apañadas por “una sociedad que premia al más transgresor” con una palmada en la espalda y una sonrisa cómplice. “Esto es el germen de una cultura de corrupción que después criticamos en los políticos”, dice Gisela, una joven platense de sólo 23 años que lidera un equipo de más de 40 estudiantes universitarios y secundarios que llevan adelante esa misión. Confía en que este cambio cultural es posible si los jóvenes toman el desafío como propio.

Ama a su país. Habla de “ponerse la camiseta” todos los días y no sólo para los eventos deportivos. Por eso se alistó hace ya hace seis años en la ONG Patria Nueva; pasó de ser encargada del departamento de diseño a la coordinación general del proyecto, este año. Para lograr este cambio realizan, entre otras acciones, talleres de conciencia ciudadana, por ejemplo, en colegios.

En la actualidad trabajan con ocho escuelas de la ciudad de La Plata y realizan acciones “de impacto” en la comunidad: en 2008 juntaron miles de jóvenes de colegios secundarios para barrer las calles de la ciudad con el lema “Por una Argentina limpia de corrupción” y, en 2010, realizaron una acción conjunta en un colegio para pintarlo y dejarlo en condiciones.

Dice que es sentimental, apasionada y muy proactiva. Se enoja con algo y no ceja hasta encontrar la solución. Se reconoce algo idealista y afirma que nunca renunciaría a concretar sus sueños. “Es como una respuesta a la impotencia que me generan las situaciones de resignación. Hay gente que está totalmente resignada. Yo creo que se puede cambiar la ciudad y el país”, asegura convencida.

Agustín Giraldez. “Amigos son los amigos”.

Hasta el día en que se encontraron, Agustín Giraldez, de 23 años, y Antonio Fernández, de 26, eran completos desconocidos uno del otro. Dos modelos bien diferentes, uno repleto de aire cosmopolita y el otro cargado de provincia. El primero empacaba su arrebato de ciudad en bolsos de viaje y el segundo juntaba sacrificio para una nueva jornada. Mientras Agustín despedía entusiasta a su familia desde la ventanilla de un ómnibus, a medida que se alejaba de Buenos Aires en lo que prometía ser una aventura, Antonio sobrellevaba las calles de polvo, a la vera de las rutas formoseñas para ganarle su pelea a la deserción escolar. Lo que ninguno de los dos jamás imaginó fue que ese día, cada uno en su realidad y a 1.200 kilómetros de distancia, se convertiría en el inicio de una auténtica amistad.

Ya muy lejos de Vicente López, en el norte del Gran Buenos Aires, el ómnibus que conducía a Agustín y a sus compañeros del colegio San Gabriel se acercaba a la densa vegetación y a las inestables casas de adobe y paja de La Primavera, paraje de la provincia de Formosa. Podría sólo haberse tratado de un viaje de adolescentes que despiden su etapa de estudiantes, pero durante todo un año habían acumulado anécdotas de amigos que ya habían estado allí, y por fin, el momento de hacer su propia experiencia había llegado.

Llevaban libros, útiles, ropa y alimentos que lograron recolectar con la ayuda de familiares y conocidos. Ciertamente, el viaje era una experiencia estimulante, pero más lo era conocer a quienes esperaban, desde tan lejos, esa ayuda en camino. Al menos así lo era para Agustín.

Mientras tanto, Antonio confiaba así como decenas de familias Qom (etnia Toba) de La Primavera que lo hacen desde 1999 cuando necesitaron un patio de cemento para que los chicos pudieran ingresar a la “Escuela No 196” en los días de lluvia y un grupo de alumnos del colegio San Gabriel viajó para ayudarlos.

A partir de ese momento, la costumbre se repetiría anualmente con las nuevas camadas. Tal como le ocurrió al grupo originario, Agustín regresó con tal entusiasmo y compromiso que decidió que esa experiencia no debía quedar ahí.

Jorge Rodríguez. “Un joven anda por los techos”.

El rayo de sol que cada mañana atravesaba la defensa de la autopista e iluminaba el asfalto sobre el que vivían hacinadas casi trescientas personas, es una de las imágenes del surtido de recuerdos que lleva a Jorge Rodríguez a sus primeros siete años de vida entre ruido de motores, frío, muchedumbre y cartón. Aquel niño de tez oscura, lunares, pelo morocho y ojos afligidos, que sus hermanos mayores cuidaban mientras papá y mamá se las rebuscaban para llenar un plato de comida, llegó al mundo en el invierno de 1985 debajo de un puente del barrio de Constitución, en Buenos Aires, en el seno de una familia pobre y desocupada. Jorge tuvo una infancia difícil, precaria, sin una vivienda digna ni oportunidades de progreso, situación que comenzaron a padecer muchas familias humildes de la Argentina urbana, a partir de idas y venidas políticas y económicas.

Un desalojo violento y sorpresivo en la primavera de 1990 dejó a la familia Rodríguez a la deriva, y los obligó a deambular por los barrios del conurbano bonaerense.

Primero recorrieron cuarenta kilómetros al sur de la capital para asentarse en la localidad de Glew. Meses más tarde, se trasladaron otros ochenta kilómetros hacia el norte, a Ing. Maschwitz, donde la numerosa familia convivió en una pequeña habitación en la casa de una tía de corazón gigante. Y finalmente, la mamá de Jorge, María del Carmen Garay, consiguió una casita en esa misma localidad, donde él atravesaría su adolescencia. De su casa a la escuela y de la escuela a su casa. Con los hermanos mayores casados y en formación de sus propios hogares, Jorge y su hermana melliza, Patricia, heredaron la tarea de cuidar a los más chicos mientras mamá iba a trabajar. Así fue como los catorce hermanos Rodríguez aprendieron el secreto de compartir la ropa y el camino.

Situaciones límite pueden descomponer familias. Y a pesar de que Pedro, su papá, no supo mantenerse debajo del mismo techo, Jorge y sus hermanos se aferraron más que nunca a su mamá: “Ella no comía con tal de que nosotros pudiésemos hacerlo. Nos enseñó que no se trata de hacerle mal a nadie para salir adelante, y que siendo solidarios entre nosotros todo iba a marchar mejor aunque sea sólo un poco”, cuenta Jorge. Una madre que además alimentó con amor, motivación y educación a sus hijos para que, aún en circunstancias desfavorables, puedan fortalecer su autoestima y no depender de ningún vicio para huir de aquella, su realidad, “esa fuerza es la que me estimuló a terminar los estudios”, explica Jorge.

Gina Suriani. “No me abandones”.

El destino de Franca, una perrita de apenas una semana de vida, estaba marcado. La mascota de color blanco había nacido en un hogar cuya dueña no tenía en sus planes conservarla. De hecho, la mujer tenía pensado llevar a la perra al Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, de Buenos Aires, donde, se sospechaba en el imaginario colectivo, se los mata para mitigar la superpoblación de animales domésticos sin dueño. Claudia, de entonces 33 años, y Juan Suriani, de 42, eran un matrimonio que vivía en el mismo edificio y, ante la situación de abandono del animal, decidieron torcer el destino y adoptar a Franca. No podían dejar que esa perrita simpática terminara quién sabe dónde. Desde entonces, Franca formó parte de la familia. Los cambios siguieron en la vida de los Suriani y un año después, el 3 de diciembre de 1998, con el nacimiento de Gina, su primera hija, se agregó una nueva integrante.

Desde pequeñas, Gina y Franca se comportaron como hermanas. Tanto en los momentos de juego como en los de travesuras y retos. Gina asegura que sus días con Franca están guardados en su memoria como tesoros. Los buenos y malos recuerdos, como aquella vez cuando la perra tuvo mastitis y Gina, de apenas seis años, se pasó horas cuidándola. Ahora su mascota, amiga fiel y compañera, tiene trece y medio, y “está un poco cascarrabias por la edad”, asegura Gina, pero de todos modos siguen compartiendo historias únicas. Se llenan de besos mutuamente y juegan con pelotitas de goma.

Hoy Gina tiene doce años. Aunque no recuerda bien cómo reaccionó cuando le contaron la historia del rescate de Franca porque era pequeña, posiblemente aquella situación caló hondo en sus sentimientos y nunca fue olvidada. Un día de diciembre de 2009, como ya habían terminado las clases, Gina tenía más tiempo libre. Buceando en Internet, precisamente en la popular Facebook, encontró por casualidad la página de “El Campito Refugio” (facebook.com/elcampitorefugio).

Investigó de qué se trataba ese lugar que alberga a cientos de perros sin dueño, miró las fotos y se sumergió en el mundo de rescates y adopciones caninas, llena de curiosidad. Acto seguido les pidió a sus papás que la llevaran al predio para conocerlo y averiguar en qué podía ayudar.