LA DONACIÓN DE SANGRE

Cuando una persona pierde sangre en gran cantidad por un accidente, una operación o por algún problema de salud, puede ser que necesite recibir una transfusión de sangre. Dado que la sangre humana es una sustancia que actualmente no se puede fabricar, es necesario extraerla de otra persona y, además, tiene que ser compatible.

La sangre ha sido considerada el líquido vital por excelencia desde el principio de la historia y el uso que se ha hecho de ella ha estado en función de las creencias y conocimientos de los cuales se disponía en cada momento. Pero, no es hasta el año 1818 que tuvo lugar la primera transfusión de sangre con éxito de la historia, y la realizó el Dr. James Blundell.

El año 1900, Karl Landsteiner descubrió que las personas tienen varios tipos de sangre y que las transfusiones no son compatibles entre personas con grupos sanguíneos diferentes. El año 1901 describió el sistema ABO y posteriormente, en 1940, describió también el sistema RH, fundamentales para asegurar el éxito de las donaciones de sangre.

El año 1921, la Cruz Roja de Londres creó la primera entidad municipal de donantes de sangre del mundo, para resolver los problemas de abastecimiento que sufrían entonces.

El año 1928, Josep Antoni Grífols y Roig patentó la flebula de análisis, aparato para extraer muestras de sangre para su análisis, y la flebula de transfusiones, para efectuar transfusiones (indirectas), las primeras realizadas en el estado español.

En agosto de 1936, Frederic Duran i Jordà creó en Barcelona el primer servicio de transfusión de sangre
del mundo. Impulsó una metodología que serviría para recoger las donaciones de sangre y ser transferidas a distancia, en este caso al frente de batalla de la guerra civil española con vehículos refrigerados. Este método fue posteriormente aplicado en la Segunda Guerra Mundial. Hasta entonces las transfusiones eran codo con codo con la jeringuilla de Jubé.

Se tiene noticia de que en 1937, en Barcelona existía la Agrupación de Donadores de Sangre de Catalunya de Ayuda al Combatiente.

En 1945 se creó el primer banco de sangre del estado español.

El año 1963, se creó la Asociación de Donantes Voluntarios de Sangre del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, surgiendo así la primera asociación de donantes de sangre de Catalunya.

Actualmente, en Catalunya hay una completa red de asociaciones de donantes de sangre que se agrupan en la Federació Catalana de Donants de Sang y que se complementa con otras instituciones públicas, contando con unas 200.000 personas que como mínimo dan sangre una vez al año.

Antes de los años 70, debido a la falta de infraestructuras, en el estado español la sangre se solía obtener de los familiares de las personas que la necesitaban, o bien se compraba a donantes esporádicos. En la mayoría de clínicas y hospitales se disponía de un amplio listado de donantes fijos y retribuidos para cuando hiciera falta.

Actualmente está prohibida la compraventa de sangre, puesto que se considera un recurso público únicamente destinado a instituciones sanitarias para el tratamiento de pacientes y la donación es totalmente voluntaria. Sin embargo, no todos los países del mundo tienen organizado un sistema público de donación de sangre tan bueno como el que tenemos aquí y nutrido únicamente por voluntarios.

La necesidad de sangre es constante y, por lo tanto, también lo son las donaciones de los voluntarios. Cada día, todos los hospitales y clínicas de Catalunya necesitan el equivalente a 1.000 donaciones de sangre para atender a sus enfermos, puesto que la mayoría de intervenciones quirúrgicas y muchos de los tratamientos médicos requieren transfusiones.

Por lo tanto, no hace falta explicar la importancia que tienen los voluntarios donantes de sangre para la salud de toda la población, puesto que todos estamos expuestos a necesitar una transfusión sanguínea algún día.

Según la web www.donarsang.gencat.cat:

¿Por qué hace falta que yo dé sangre?:

La donación de sangre es un acto solidario y de participación ciudadana que beneficia al conjunto de la sociedad.
Para ti tan sólo representa un momento su donación, para muchos enfermos puede suponer la vida.

La donación de sangre es un acto sencillo, seguro, nada doloroso, y asistido por profesionales especializados en todo momento. Para ti no supone ningún riesgo, pero, en cambio, para enfermos de todo el país, puede suponer avanzar en su proceso de curación.

A pesar de los adelantos médicos y tecnológicos, hoy por hoy, la sangre no se puede fabricar y tan sólo se puede obtener de las donaciones altruistas de las personas.

Como de cada donación de sangre se obtienen tres componentes sanguíneos diferentes con aplicaciones propias, podemos afirmar que podemos ayudar hasta tres enfermos diferentes con una sola donación.

La donación no tiene que estar ligada a situaciones de tragedia o de emergencia sino que tiene que ser un acto cotidiano y habitual en nuestras vidas. Sólo dando sangre con regularidad, dispondremos siempre de sangre suficiente y segura en stock.

La transfusión de sangre o de sus derivados se ha convertido en una parte imprescindible en la actual asistencia sanitaria. El incremento de la esperanza de vida, la creación de unidades de medicina intensiva, y las necesidades importantes y constantes de algunos enfermos, antes considerados irrecuperables, hacen que la demanda de sangre sea creciente.

¿Yo puedo dar sangre?:

Puede dar sangre cualquier persona sana que tenga entre 18 y 65 años y pese más de 50 kilos.

Hay que tener este peso mínimo, porque en cada donación se recoge una cantidad estándar para todos los donantes (450 ml).

Se recomienda que las mujeres den sangre un máximo de tres veces al año y los hombres un máximo de cuatro, siempre respetando que, entre donación y donación, pasen un mínimo de dos meses.

A diferencia de lo que pasa cuando uno se hace un análisis de sangre, cuando hagamos una donación, no hay que estar en ayunas. Incluso es recomendable haber hecho una comida normal.

Tanto para la seguridad del donante como del receptor, se realiza un historial clínico y una serie de pruebas antes de la donación. Después de ésta, se analiza la sangre.

Tienes que saber que puedes dar sangre:

Aunque hayas sufrido hepatitis antes de los 12 años.

Aunque no estés en ayunas.

Aunque tengas el colesterol elevado.

Aunque tomes alguno de los medicamentos más frecuentes.

La figura del donante de sangre es todo un ejemplo de comportamiento cívico y de solidaridad.

Toni Albà dijo: “Dar, una gran acción: dar las gracias, dar la mano, dar los buenos días… Lo hacemos sin ni darnos cuenta. Entonces, da sangre. Ni te darás cuenta y ayudarás a muchas personas a reír, ¡a vivir! Y ¿que te cuesta? Nada, una ratito de relajación y satisfacción. ¡Da sangre, da vida!”

 

3.1.1.