INICIATIVAS, SU GESTIÓN EN REDES SOCIALES

REDES SOCIALES PARA CAUSAS SOLIDARIAS: CÓMO GESTIONARLAS

Benet M. Marcos

http://www.socialancer.com

¿Te gustaría definir y poner en marcha una acción solidaria a través de las redes sociales? ¿Quieres saber cómo crear, hacer crecer y gestionar con éxito un proyecto solidario gracias al potente efecto de las redes?

A continuación te voy a explicar en 3 sencillos pasos cómo, en sólo 2 semanas, con muy pocos recursos y trabajando únicamente desde las redes sociales, puedes poner en marcha cualquier iniciativa solidaria e implicar a un gran número de personas en ella.

Te lo voy a explicar poniéndote como ejemplo, en cada uno de los puntos, lo que hemos ido haciendo en #ViernesSolidarios, una iniciativa que tiene poco más de 2 semanas de vida y que ha conseguido resultados tangibles en este breve espacio de tiempo:

– Recoger más de 120 Kg de alimentos en un entorno local.

– Captar el interés de decenas de personas en torno a un fin común.

– Crear una comunidad cohesionada y en continuo crecimiento de casi 500 personas.

– Conseguir repercusión en medios offline e instituciones.

– Recabar solicitudes de actuación desde más de 10 ciudades de 4 países distintos.

Voy a ser muy específico porque seguramente el despliegue de reflexiones y acciones en torno a este proyecto te pueden servir como pautas para conceptualizar, difundir y hacer crecer el tuyo propio.

  1. CÓMO EMPEZAR EL PROYECTO: UN PROBLEMA, UNA SOLUCIÓN.

 Lo más probable es que, si quieres poner en marcha un proyecto, es porque te has dado cuenta de que existe un problema al que, desde tu presencia en redes sociales, crees que podrías dar solución. Normalmente esa motivación inicial empieza con una historia impactante.

En el caso de #ViernesSolidarios, nos sucedió lo siguiente:

El viernes 15 de febrero de 2013, un mensaje de una persona en Facebook alertaba de que una niña de 10 años se había quedado sin comida; ella y toda su familia (7 personas). Ese mensaje (que partió de redes sociales, fíjate en el detalle) fue el desencadenante de una acción: acercar alimentos a la asociación que los entregaría a esa familia. El mensaje se difundió por Facebook, y en muy pocas horas recogimos unos cuantos kilos de comida. Un Centro de Negocios se brindó a ofrecer un espacio para la recogida de alimentos.

Ante esta situación, puedes darte cuenta de que existe un problema al que es relativamente fácil darle solución: llevar alimentos a una asociación que los entregará a esa familia.

Pero vayamos más allá. En tu proyecto quieres llegar más lejos porque sabes que ese problema no sucede en un único lugar del planeta, sino prácticamente en todas las ciudades. Y te asaltan preguntas. En nuestro caso fueron estas dos:

¿Y si hubiera más empresas solidarias que, como el Centro de Negocios, quisieran participar en la recogida de alimentos?

¿Cómo podríamos ayudar a otras asociaciones a conseguir alimentos?

Lo primero que deberás hacer, por tanto, es conceptualizar el proyecto partiendo del problema o de la dificultad.

Los 5 planteamientos siguientes te pueden ayudar:

  1. a) Detecta el problema.

Sea a través de una historia como la anterior o bien por otro tipo de motivación relacionada con tu entorno, te das cuenta de una realidad que te impulsa a actuar. Éste fue el problema que vimos y que nos corroboraron personas de un entorno cercano:

– En una sociedad como esta en la que vivimos, donde existe comida en abundancia que muchas veces se tira, hay niños que se marean en clase porque no pueden comer ni en casa ni en el colegio. Mira una entrevista que hizo Jordi Évole para entenderlo más claramente.

  1. b) Hazte preguntas.

Ante un problema, lo primero que deberías hacer es entenderlo, y para entenderlo te ayudará mucho hacerte preguntas en torno al problema. Si tienes un grupo de gente con el que hacer ese análisis, mucho mejor que si lo haces solo.

Éstas fueron las primeras preguntas que nos surgieron. Como verás, muchas de ellas tienen que ver más con el proyecto en sí que con las redes sociales, pero las redes sociales son los canales que permitirán vehicular todas las acciones:

– ¿Hay más gente sensibilizada con esta situación?

– ¿Por qué mucha de esa gente no está ayudando?

– ¿Qué barreras impiden que la gente ofrezca ayuda de un modo fácil?

– ¿Qué motivos hacen que la gente se implique en ayuda solidaria?

– ¿Dónde se puede localizar a esos niños que tienen una necesidad real?

– ¿Qué pueden hacer las redes sociales para poner en contacto a quien puede ayudar y a quien necesita ayuda?

– ¿Cómo puedo trabajar yo desde las redes sociales?

  1. c) Encuentra respuestas.

En las respuestas a esas preguntas pudimos entender cómo piensa la gente y por qué se actúa menos de lo que se podría. Responde a las preguntas con claridad y teniendo siempre en mente la resolución del problema:

– Estamos inmersos en nuestro propio mundo y nos cuesta salir de él. Por eso a veces no miramos: para no ver.

– No nos queremos comprometer en exceso con causas ajenas: todos tenemos nuestros propios problemas.

– Ayudamos más fácilmente cuando vemos a quién ayudamos.

– Si un niño nos pide ayuda, lo ayudamos.

– Nos preocupa la gente que engaña y se aprovecha de la situación. Por eso no ofrecemos ayuda a cualquiera, aunque pueda necesitarla. No arriesgamos.

– Muchas veces no sabemos dónde va el dinero que entregamos en campañas solidarias.

– Podemos ayudar trabajando en lo que sabemos hacer, pues no es incompatible y no nos lleva tanto tiempo.

  1. d) Extrae las claves.

En las claves detectas qué es lo más importante de las respuestas que has obtenido. En nuestro caso parecían bastante obvias, pero ayudaban a asentar la parte importante de las respuestas:

– Hay mucha gente que quiere ayudar pero no sabe cómo.

– La ayuda se produce más fácilmente cuando es para alguien cercano (se tiene que hacer de forma local).

– Hay que evitar el engaño.

– No puede entrar dinero en juego, sólo alimentos no perecederos.

– Mucha gente necesita comer, pero es importante centrarse en los niños. Ayudar a los niños ayudará a los padres.

– Ayudar desde el propio puesto de trabajo facilita la acción de los “inactivos”.

– La ayuda no puede ser algo puntual: se debe producir de forma continuada.

  1. e) Conceptualiza el proyecto.

Con toda esta información, pudimos corroborar que esas preguntas que nos asaltaban al principio podían convertirse realmente en un proyecto. En este caso, lo único que deberías hacer es conceptualizar el proyecto partiendo de la información de la que dispones. Así conceptualizamos #ViernesSolidarios.

Se podría poner en marcha un proyecto, basado en las redes sociales, que permitiese poner en relación a quienes necesitan ayuda y a quienes pueden y quieren ofrecerla. Y se debería hacer de forma periódica, no vale una campaña puntual. Para ello conviene que seamos facilitadores en la manera de ayudar teniendo en cuenta la situación de cada uno.

  1. DEFINE A TU PÚBLICO.

Una vez has dado forma a la idea inicial, tienes que detectar a los agentes que van a participar en el proyecto y definirlos.

En este caso, y en relación con lo que habíamos analizado en el paso anterior, aparecían claramente 3 públicos generales, o más bien 3 eslabones cuyas “necesidades” debían ser cubiertas por la iniciativa:

– Quienes pueden ofrecer alimentos.

– Quienes necesitan recibirlos.

– Quienes pueden recogerlos.

Sin embargo, todo proyecto se debe articular de manera coherente y sólida, así que nos planteamos primero si esos “agentes” eran los más adecuados para dar, recoger y repartir. Y concretamos todavía más:

– Ciudadanos. Dar.

– Puntos de Recogida (negocios, empresas o instituciones con local propio). Recoger.

– Organizaciones Solidarias (asociaciones, ONGs, parroquias, etc.). Repartir.

Una vez tienes claro cada público, debes definirlo. Si entendíamos bien cuáles eran las características de cada uno de los “públicos” que se movían por una serie de motivaciones específicas, podríamos llegar a ellos con todas las acciones online y offline que fuéramos a realizar. ¡No te aventures a trabajar en redes sociales si no tienes claro a quién te diriges! Nosotros definimos a nuestros públicos del siguiente modo:

  1. Ciudadano Solidario.

Partiendo del análisis anterior, el Ciudadano Solidario es una persona cualquiera a la que le gustaría participar en iniciativas solidarias pero que no lo hace porque considera que no tiene tiempo. Vive encerrado en su mundo y, aunque sabe que en su entorno hay situaciones más complicadas que la suya, toma distancia para no sentirse ligado a un compromiso que no podrá mantener. O a lo mejor es que realmente no se da cuenta de que esos problemas están sucediendo cerca de él y reaccionaría si fuera consciente de ellos.

Objetivos que nos marcamos.

– Facilitarle al ciudadano su participación al máximo acercándole los puntos de ayuda. (Conseguir que le resulte difícil no ayudar.)

– Hacer ver al ciudadano que su ayuda se dirige a alguien muy cercano, del propio barrio o incluso del colegio de su hijo; alguien a quien seguramente conoce o ha visto alguna vez por la calle. (Que vea que su ayuda tiene una consecuencia directa. Ése es el mejor premio para la participación.)

– Que lo haga de forma periódica. (Es mejor poco cada semana que mucho un día y dejar de participar.)

Lo bueno es que, si te diriges a todos los ciudadanos que tienen una motivación clara, pero dormida, por ayudar, será más fácil que tu iniciativa llegue muy lejos, pues se trata de un público muy amplio que, partiendo de lo local, puede llegar a alcanzar lo global.

Si cada uno de los niños de un colegio llevase una sola vez por semana un alimento no perecedero a clase, se recogerían toneladas de alimentos cada semana.

  1. Punto de Recogida.

Se trata de espacios repartidos por todo el mundo. Un Punto de Recogida es un comercio, una empresa, una institución, instalaciones deportivas, un colegio, etc., que quiere ceder un pequeño espacio en su local para recoger alimentos (una mesa, o sencillamente una caja o un pequeño estante). Su única labor es la de servir de conector entre el Ciudadano Solidario y la Organización Solidaria. Y es muy importante porque para el Ciudadano Solidario el Punto de Recogida en el que deje los alimentos es un lugar de confianza.

Objetivos que nos marcamos.

– Facilitarle muchísimo la participación. El Punto de Recogida es únicamente un punto de enlace entre quien quiere ayudar y quien necesita ayuda.

– Darle visibilidad en redes sociales. Animarlo a que publique en Facebook fotografías de lo que recoja cada semana y replicar esas acciones desde los espacios sociales de #ViernesSolidarios.

– Ubicarlo en un Mapa Solidario (Google Maps) para que sea fácil de localizar.

– Responsabilidad Social Corporativa. Que la iniciativa le sirva para mostrar como una de sus acciones de RSC.

– Si es un comercio, a lo mejor el Ciudadano Solidario puede comprar alguno de sus productos y entregarlos para la iniciativa. ¿Es una farmacia y vende leche en polvo para bebés? ¿Se trata de un supermercado y puede llamar la atención sobre la iniciativa para que los ciudadanos compren algún producto de más y lo dejen en la “caja solidaria”? ¿O una cafetería que vende también galletas o magdalenas empaquetadas? De este modo se facilitará mucho al Ciudadano Solidario su acceso a la acción solidaria.

– No debe preocuparse de la recogida. Ésa es labor de la Organización Solidaria.

– No debe repartir alimentos. No es su responsabilidad repartir alimentos, sino de la Organización Solidaria.

– Puede dejar la iniciativa cuando quiera. No existe ningún tipo de compromiso ni vínculo obligatorio con esta iniciativa solidaria.

Y, puesto que a veces no es sencillo explicar una iniciativa sólo con palabras, pensamos que con una infografía podríamos conceptualizar mejor las funciones de los Puntos de Recogida.

  1. Organización Solidaria.

 La Organización Solidaria es aquella asociación, ONG, parroquia o banco de alimentos que se dedica ya a ayudar a gente necesitada de su barrio o zona de actuación. Es una organización conocida en el barrio en el que actúa que tiene necesidad de llamar la atención sobre el Ciudadano Solidario para que done alimentos y pueda realizar sus acciones con mayor facilidad y alcance. Debería responsabilizarse de la recogida de alimentos en los Puntos de Recogida y mostrar transparencia en la relación de los alimentos que recibe de los Puntos de Recogida.

Objetivos.

– Ayudarla a recoger alimentos para cubrir sus necesidades como organización.

– Darle visibilidad: hacer que el Ciudadano Solidario la conozca y sepa qué labor desempeña para sentirse más implicado en las acciones solidarias que tienen lugar cerca de él. Que el ciudadano pueda ver dónde y a quién se entregan los Alimentos Solidarios.

– Que vea en los Puntos de Recogida a sus aliados y contacte con ellos para recoger semanalmente la comida que dejen los Ciudadanos Solidarios.

  1. CREA UN BUEN EQUIPO DE TRABAJO EN REDES SOCIALES.

Y aquí empieza la parte de difusión y acción en redes sociales. Una vez tienes claro el proyecto y el público al que te diriges, debes rodearte de un equipo de trabajo potente que quiera participar en el proyecto realizando su acción solidaria desde otra perspectiva. No todo es dar; también hay que comunicar. Estás en la primera fase y necesitas que tu iniciativa llegue a mucha gente; también necesitas comprender bien las inquietudes de quienes participan en ella, los problemas con los que se encuentran, por lo que deberás hacer una escucha activa importante.

  1. Voluntarios Solidarios.

Puesto que se trata de una iniciativa que no esconde ningún tipo de beneficio económico, aprovechar la participación de la gente en las redes sociales es relativamente sencillo. Seguro que encuentras a mucha gente con habilidades en redes sociales y otros ámbitos afines que querrían aportar su conocimiento y parte de su tiempo a un proyecto bien definido. Serán los Voluntarios Solidarios, y la clave para que funcione el trabajo que realicéis radicará en cómo seas capaz de coordinar a este equipo, que irá creciendo a medida que aumenten las necesidades. Pero recuerda: debe crecer de forma escalable y coordinada. Establece cargos que se fundamenten en las necesidades.

En #ViernesSolidarios, toda la parte de conceptualización y seguimiento la hemos llevado a cabo un equipo de 6 personas: Beatriz Aguilar, Antonio Arteaga, Verito Monetta, Javier Portalés, Luciana Reis y yo. Gersón Beltrán ha creado y gestiona el Mapa Solidario y Margarita Osborn es nuestra primera Traductora Solidaria al inglés.

  1. Crea un Grupo privado en Facebook.

Los grupos son los mejores espacios para dirigir conversaciones dinámicas y cercanas, y para hacer esa escucha activa de la que te hablaba, pues la gente participa con mayor facilidad que en una página. Dedica tiempo a su dinamización para captar mejor las inquietudes de los participantes.

  1. Contenidos que movilicen a los usuarios.

Presta mucha atención a los contenidos. En los proyectos solidarios los contenidos que funcionan muy bien son los que muestran acciones o frases solidarias, especialmente en forma de imagen. Es importante que consigas transmitir el sentimiento de formar parte de una causa importante. Fíjate en la repercusión que tienen algunas noticias gracias al mensaje que se traslada.

En el caso de #ViernesSolidarios, los contenidos de imagen los organizamos por álbumes a los que los distintos agentes puedan recurrir como material de difusión o para dar visibilidad a las acciones que se están llevando a cabo, ideas, propuestas, etc. Es decir, la comunicación en redes sociales facilita la acción.

Por otra parte, cuando un establecimiento comparte una foto de una acción que ha realizado, le damos visibilidad en la página de Facebook para implicarlo todavía más y que se conozca lo que hace. Eso permite no sólo darles reconocimiento en su propio entorno (los etiquetamos) sino también en la comunidad que va creciendo en torno a la causa.

  1. Trabaja diversas redes pero empieza despacio.

Para empezar, es importante que te centres en una red, especialmente para concretar bien las acciones y entender muchos de los problemas con los que te puedes encontrar en un futuro. Pero no pierdas de vista las demás redes. Seguramente encontrarás Voluntarios Solidarios que manejan mejor otras redes, y serán de gran ayuda para que el proyecto crezca. Designa a Community Managers Solidarios que lleven la presencia del proyecto en distintas redes sociales, que dinamicen y animen a cada una de las comunidades.

#ViernesSolidarios es un proyecto que ha nacido en Facebook y que poco a poco se irá extendiendo a otras redes para captar a esos públicos en espacios sociales distintos.

Conclusión.

Como ves, poner en marcha un proyecto solidario y conseguir resultados interesantes en un plazo de tiempo relativamente breve no es tan complicado si partes de una idea definida y una planificación clara. #ViernesSolidarios es un proyecto que ha nacido de forma local pero que quiere expandirse, siguiendo ese mismo concepto de “local”, a muchos otros puntos concretos. Es sencillamente un espacio de apoyo, difusión y visibilidad de iniciativas solidarias que ya se están llevando a cabo; no es ni más ni menos que un hashtag del que se puede apropiar quien esté realizando este tipo de acciones. Y las redes sociales son el espacio ideal para dar un alcance global a cualquier acción local.

Si quieres participar en la iniciativa como Voluntario Solidario, como Punto de Recogida o como Asociación, ponte en contacto a través de la página de Facebook o participa en el grupo privado.

¿Y tú? ¿Trabajas con alguna organización o en algún proyecto solidario? ¿Cómo estáis utilizando las redes sociales? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios!