LAS INFRAESTRUCTURAS PÚBLICAS Y LA SOLIDARIDAD

Casi siempre que se tiene que hacer alguna infraestructura pública, y cada vez más, se producen grandes protestas por parte de los ciudadanos y colectivos más directamente afectados por su ubicación.

Cuando se proyectan embalses, canales, líneas eléctricas de alta tensión, carreteras, autovías, líneas ferroviarias, aeropuertos o sus ampliaciones, prisiones, centros de acogida, tanatorios, mezquitas, depuradoras, vertederos, plantas de reciclaje, prospecciones petroleras, etc., se producen controversias, incluso disturbios y enfrentamientos, entre las partes posiblemente afectadas y las promotoras, sean éstas públicas o privadas.

Hoy mismo, domingo 7 de septiembre de 2014, en un solo diario (El País) se pueden encontrar hasta tres noticias de problemas de este tipo, sin ninguna relación entre ellas:

– Una habla del malestar generado en las Islas Canarias por la autorización del gobierno central de realizar prospecciones petrolíferas en sus costas, puesto que las personas relacionadas con los negocios turísticos temen que les perjudique su actividad y los ecologistas temen que dañe la fauna marina. En cambio, si se encontrara petróleo, muchos industriales locales verían nuevas oportunidades de negocio y el gobierno central la posibilidad de disminuir la gran dependencia energética del extranjero que sufre España.

– La otra habla de las protestas que se han empezado a producir en el estado de California ante el anuncio de prever construir un AVE que atraviese de norte a sur este estado (California es un estado de los Estados Unidos que tiene una economía y población equivalentes a España, con uno de los tráficos más intensos que existen en esta ruta, y que no dispone de ningún AVE). En este caso, los que de momento más se quejan son los residentes de las zonas por donde pasará el AVE, puesto que prevén que bajará el valor de sus viviendas.

– La tercera se refiere a las muchas molestias que están sufriendo los vecinos del barrio de Görlitzer Park de Berlín desde hace años, porque allí se encuentran muchas discotecas y cervecerías que reciben cada día miles de jóvenes con comportamientos incívicos (cómo está pasando en el barrio de la Barceloneta, según las noticias de estos días). Las quejas de los vecinos contrastan con la satisfacción de los propietarios de los locales y otros beneficiados por esta concentración de ocio en este barrio.

También me vienen a la memoria otros muchos conflictos que los últimos años han llenado páginas de los diarios como, por ejemplo…

– El tramo de La Panadella de la autovía Lleida-Barcelona (A2) que sufrió un retraso de muchos años debido a no ponerse de acuerdo en su trazado las diversas partes implicadas, produciéndose mientras tanto muchos accidentes mortales en la antigua carretera N-II, que a buen seguro no se habrían producido si se hubiera dispuesto de la nueva vía en la fecha prevista inicialmente.

La ampliación del aeropuerto de Barcelona con una tercera pista y una nueva terminal, hace pocos años, ocasionó unas grandes controversias entre los ayuntamientos implicados y las autoridades aeroportuarias, calificando la ampliación de exagerada e innecesaria. Sin embargo, este mes de agosto del 2014, como pasó el mismo mes del 2013, este aeropuerto ha superado al de Madrid en tráfico (4,2 millones de pasajeros en un solo mes), a pesar de que el de Madrid continúa disponiendo de unas mejores infraestructuras.

– El AVE vasco, la “Y vasca” que unirá las tres capitales con Francia y Madrid, que hace ya muchos años se empezó y tardará muchos más todavía en acabarse, provocó un gran rechazo en buena parte de la sociedad vasca (sindicatos, partidos, colectivos y entes locales, organizaciones ecologistas, etc.) realizándose numerosas manifestaciones y actos de protesta, e incluso hubo un atentado mortal por parte de ETA contra un empresario que trabajaba en las obras del AVE. Actualmente continúa rechazándose por parte de muchas personas.

Entre las cuestiones criticadas se decía que esta infraestructura no es vertebradora del País Vasco, que sólo sirve para unir Madrid con Francia, y que perjudica ecológica y paisajísticamente muchos parajes singulares.

– La llamada “autopista eléctrica” (MATE, línea eléctrica de muy alta tensión) entre Baixas (Francia) y Sentmenat (Barcelona) por los Pirineos empezó a plantearse en 2001, con la promoción de los gobiernos francés, español y catalán, puesto que decían que era muy importante y urgente unir las redes eléctricas de los dos estados para doblar su potencial. Poco después empezaron las protestas en el territorio francés y, el 2004, también en el catalán, puesto que se decía que el impacto visual y ambiental de las torres y los cables sería muy alto, además de consolidar la dependencia energética de Catalunya y España al extranjero, atrasando la implantación de energías alternativas. Las protestas fueron muy fuertes y persistentes durante muchos años, desvaneciéndose con algunas modificaciones del trazado y con la promesa de importantes compensaciones a los más afectados. En 2014, la obra sigue su curso y las protestas también.

– También se produjeron grandes protestas durante el proyecto y construcción del embalse, ya acabado, de Itoiz (Navarra) y del Canal de Navarra, todavía no acabado, que se nutre de aquel. Este canal, en los tramos ya construidos, está revitalizando mucho la agricultura y la agroindustria local (cosa que no está pasando, de momento, en los tramos ya regables del Canal Segarra-Garrigues de la provincia de Lleida).

Y así podríamos ir explicando más y más ejemplos de infraestructuras públicas (y privadas) que, a pesar de su aparente conveniencia económica o social, han sido muy protestadas por las personas y colectivos afectados, alegando sus, posiblemente, legítimas razones como, por ejemplo, la prisión prevista inicialmente en Estaràs-Cervera (Lleida) y proyectada finalmente en Tàrrega (ahora suspendida por carecer de dinero); la planta de biomasa de Nufri en el Palau d’Anglesola; los molinos de viento de varias poblaciones de nuestro entorno; etc.

La mayoría de proyectos se han llevado a cabo y han resultado finalmente beneficiosos para la sociedad en general, a pesar de que pueden haber ocasionado perjuicios a unas minorías afectadas, por expropiaciones insuficientemente compensadas, daños colaterales no tenidos en cuenta, etc. Hay otros, pocos, que finalmente no han tenido éxito y, posiblemente, nunca sabremos si ha sido acertada o no esta decisión.

Ante situaciones como éstas, creo que tiene que prevalecer el bien común, pero reduciendo y compensando lo mejor posible los perjuicios de la minoría afectada; es decir, todo el mundo tiene que ser bastante transigente y solidario como para hacer posible aquello que es necesario, procurando satisfacer a todo el mundo de la manera más justa posible.

Lo que no es posible es querer energías alternativas pero no dejar hacer embalses donde existe el agua y las condiciones geotécnicas necesarias, o no dejar plantar los molinos eólicos donde hace mucho viento, etc.

Tampoco es conveniente cerrarse cada parte en su postura, sin transigir nada, e ir alargando la resolución del conflicto años y años. Al final, si se hace la infraestructura, puede ser que llegue tarde, siendo más cara y con una gran pérdida de oportunidades mientras ha sido suspendida (recordar el caso del tramo de La Panadella de la autovía Lleida-Barcelona). O, si finalmente no se hace, el gran derroche de esfuerzos, recursos económicos y tiempos ocasionados en balde, que se habrían podido invertir en la investigación de otras soluciones.

 

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