TÚ, YO Y LA HUMANIDAD

Revista Valors (valors.org)

Hay noticias que nos repelen. Hombres decapitando a otros hombres. Hombres violando a mujeres. Hombres autoinmolándose en mercados y salas de conciertos. Jóvenes disparando indiscriminadamente en universidades. La lista es larga. Pero todas estas acciones tienen una cosa en común: el protagonista de la historia es un hombre. Un ser de nuestra misma especie que nos sorprende por su crueldad.

Por otro lado, en cambio, a veces hay noticias que nos emocionan por su alto grado de compasión, solidaridad, empatía. Hombres dispuestos a sacrificarse por el bienestar de los demás. En este sentido, también serían centenares los actos de altruismo que podríamos exponer. Y, pues, ¿como describir el ser humano si es capaz de cometer actos que él mismo describiría tanto de humanos como de inhumanos?

La humanidad evoluciona. Por ejemplo, gracias a la lucha de muchas personas algunos valores han acontecido derechos. Con el tiempo, individual y colectivamente, hemos aprendido a ser humanos, pero nunca nos hemos desecho de la parte oscura de nuestra especie. Al final de la Primera Guerra Mundial todo el mundo juró que la historia no se repetiría, pero años más tarde los soldados volvían a morir en el corazón de Europa y en diferentes puntos del planeta. Y, desde entonces, las guerras han sido continúas. Quizás nos tenemos que rendir a la evidencia que el hombre es un ser de claroscuros, pero no podemos dejar de trabajar porque los valores positivos sean mayoritarios.

El hombre, que se autodefine como un ser inteligente y emocional, es capaz de cometer acciones de barbarie contra su propia especie que incluso un animal, basándose en el espíritu de defensa y protección de la mandada, no haría. Es evidente que el hecho de reconocernos humanos nos aproxima, pero a veces la imagen no es suficiente, hay otros muchos elementos que nos separan: la religión, la cultura, las fronteras, etc. Por eso nos preguntamos: ¿Es posible establecer unos valores mínimos definitorios de la condición humana asumibles y defendibles por todas las grandes culturas y cosmovisiones del mundo con la voluntad de construir una noción conjunta de humanidad? La Declaración de los Derechos del Hombre fue un intento en este sentido, pero quizás ha llegado el momento de dar un paso más o reivindicar seriamente un texto que a menudo no se contempla.

Seguramente planteamos más preguntas que respuestas, pero el camino de la humanización de la humanidad es largo e infinito y en este momento, cuando se vuelve a hablar de choque de civilizaciones, creemos necesario preguntarnos: ¿qué tenemos en común los seres humanos? ¿realmente es posible hablar de Humanidad?