LAS RELIGIONES Y LA SOLIDARIDAD

La “solidaridad”, con diferentes nombres, está recomendada en las normas básicas de casi todas las religiones. Sin embargo, el término “solidaridad” no se utiliza normalmente en sus preceptos, se emplea más el término “caridad”. Como caridad, pero, se entiende no sólo “dar limosna al pobre” sino también “ofrecer ayuda, compasión, etc., a la persona que está necesitada o sufriendo”, es decir, cualquier acto de amor al prójimo.

Según Jorge Enrique Mújica, “el uso de la palabra solidaridad fue conceptualmente desarrollado inicialmente por Pierre Leroux en el ámbito del socialismo originario. Fue concebido como un concepto laico opuesto a la idea cristiana del amor. En este contexto, la solidaridad fue pensada como una nueva respuesta, efectiva y racional, a los problemas sociales. Carlos Marx lanzó la idea de que había llegado el momento de dar una solución práctica a la pobreza del mundo. Según él, el cristianismo había tenido más de 1.500 años para mostrar su eficacia y no lo había conseguido. Era la hora de recorrer otros caminos. Así, el socialismo se presentó como solidaridad, como una fuerza del todo original y no religiosa por la cual la igualdad entre todos los hombres, la paz y el final de la pobreza, serían conseguidos”.

Después de una breve búsqueda por Internet, he encontrado las siguientes relaciones entre la solidaridad (caridad) y los preceptos más importantes de varias religiones.

EL BUDISMO

En los países occidentales, cuando pensamos en una religión lo hacemos pensando en unas creencias alrededor de un Dios único y creador del universo (cristianismo, islam, judaísmo…). El budismo no es así, puesto que no cree en un Dios absoluto. El budismo es más bien un camino de enseñanzas prácticas, como la meditación, para que uno mismo se transforme desarrollando cualidades como la conciencia, la bondad y la sabiduría.

Las 5 reglas de la felicidad del budismo tibetano son:

  1. Libera tu corazón del odio.
  2. Libera tu mente de las preocupaciones.
  3. Vive humildemente.
  4. Da más.
  5. Espera menos.

Las 3 primeras reglas vienen a decir que se tiene que vivir libres de odio, de preocupaciones y de orgullo (con humildad). La 4ª es una regla plenamente “solidaria”, puesto que recomienda que se practique la caridad y generosidad. La 5ª dice que “se tiene que aceptar más y esperar menos”, es decir, que tenemos que aceptar las cosas tal como nos las vamos encontrando.

Según estas reglas budistas, obrando así incrementaremos nuestra felicidad, puesto que nos alejaremos del odio, de las preocupaciones y del orgullo, abrazando la generosidad y la actitud mental abierta.

CUENTO BUDISTA SOBRE LA SOLIDARIDAD

Dos personas estaban perdidas en el desierto y se estaban muriendo de hambre y sed. Finalmente, llegaron hasta una pared muy alta. Del otro lado de la pared se escuchaba el sonido de una cascada de agua y el canto de unos pájaros, y por encima de la pared salían las ramas de un árbol lleno de fruta.

El uno trepó rápidamente por la pared y desapareció por el otro lado. El otro, en cambio, volvió al desierto para ayudar a otros viajeros perdidos a encontrar el camino de este oasis.

El ISLAM

Los preceptos fundamentales de la ley islámica son “los 5 pilares” y están basados en el Corán y en la tradición.

Los 5 pilares del islam son:

  1. Creer en un sol Dios, Alá, en su profeta, Mahoma, y profesar la fe.
  2. Rezar al menos cinco veces al día, en dirección a La Meca.
  3. Dar limosna a los necesitados.
  4. Ayunar durante el Ramadán.
  5. Peregrinar a La Meca al menos una vez en la vida.

Por lo tanto, promueven la fe, la oración, la preocupación por los necesitados (limosna = solidaridad), el ayuno y la peregrinación a La Meca.

El Corán considera un deber fundamental compartir los bienes propios con los pobres y necesitados. La ley islámica fija una cantidad según el tipo y categoría de los bienes, que en la práctica viene a ser un 2,5% anual del patrimonio total de cada persona, y se suele pagar junto con los otros impuestos en los países musulmanes tradicionales. Sin embargo, subsiste la obligación moral de dar limosna voluntariamente. También se recomienda dar con amor y discreción, sin ostentaciones que humillen a quien recibe. Quien recibe tiene que emplear debidamente la limosna y servir a la comunidad según sus posibilidades.

SU PROFETA DIJO:

“La caridad es una necesidad para cada musulmán”. Alguien le preguntó: “¿Qué pasa si una persona no tiene nada?”. El Profeta contestó: “Tiene que trabajar con sus manos para su beneficio y dar parte de sus ganancias como caridad”. Los compañeros preguntaron: “¿Qué pasa si no puede trabajar?”. El Profeta respondió: “Tiene que ayudar los pobres y a las personas necesitadas”. Los compañeros insistieron: “¿Y si ni siquiera puede hacer esto?”. El Profeta dijo: “Él tiene que premiar (o alabar) a los otros para hacer el bien”. Los compañeros volvieron a preguntar: “¿Y si tampoco puede hacer esto?”. El Profeta contestó: “Se tiene que abstener de hacer el mal. También esto es hacer caridad”.

EL JUDAÍSMO

Una de las características de la religión judía, que la diferencia de las demás religiones monoteístas, es que se considera no sólo una religión, sino también una tradición, una cultura y una nación. Los judíos consideran su religión y cultura concebidas para un pueblo concreto: Israel.

Además de los “10 Mandamientos”, muy parecidos a los de los cristianos, los judíos tienen como preceptos “Las 7 leyes de Noé” que son:

  1. No hacer idolatría ni servir a ninguna imagen. Sólo creer en un único Dios.
  2. No maldecir a Dios.
  3. No matar.
  4. No cometer adulterio.
  5. No robar.
  6. No comer animales vivos.
  7. Se tiene que impartir justicia (cortes de ley).

Otros dos mandamientos de la Torá tradicionalmente observados son:

– Honrarás padre y madre.

– Ofrecerás caridad a los necesitados.

La tradición parece que obliga los judíos a dar como caridad el 10% de las ganancias de cada uno (el histórico diezmo).

EL CRISTIANISMO

Jesús de Nazaret, según el Nuevo Testamento cristiano, un día subió a la montaña y habló a todas las personas que le seguían sobre las Bienaventuranzas, explicándoles que la felicidad no está en el tener, dominar, divertirse… sino en algo muy diferente: querer y ser querido. Las Bienaventuranzas son todo un clamor por los más desfavorecidos de la tierra, por los más necesidades de “solidaridad”, y la declaración de que ellos serán los “preferidos”.

También según el Nuevo Testamento, Jesús dijo al referirse al Juicio Final:

“… Entonces el rey dirá a los de su derecha:

Venid, bendecidos de mi Padre, recibid en herencia el Reino que él os tenía preparado desde la creación del mundo. Porque tenía hambre, y me disteis de comer; tenía sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; iba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba en prisión, y vinisteis a verme.
Entonces los justos le responderán:

Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o tenías sed, y te dimos de beber?. ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o ibas desnudo, y te vestimos?. ¿Cuando te vimos enfermo o en prisión, y vinimos a verte?.

El rey les responderá:

Os lo aseguro: todo aquello que hacíais a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hacíais.

Después dirá a los de su izquierda:

Apartaos de mí, malditos, vais al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tenía hambre, y no me disteis de comer; tenía sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; iba desnudo, y no me vestisteis; estaba enfermo o en prisión, y no me visitasteis.

Entonces ellos le responderán:

Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o en prisión, y no te asistimos?
Él les contestará:

Os lo aseguro: todo aquello que dejabais de hacer a uno de estos más pequeños, me lo negabais a mí.
Y éstos irán al castigo eterno, mientras que los justos irán a la vida eterna.”

Por lo tanto, muchos de los preceptos de Jesús hacia sus seguidores eran de que hay que practicar la solidaridad, y que el no hacerlo será castigado.

Según J. A. Ratzinger (Benedicto XVI): “Para el cristianismo de hoy en día, solidaridad significa que uno se hace responsable de los demás: el sano del enfermo, el rico del pobre, los países norteños de los países del Sur. Significa que se es consciente de la responsabilidad mutua…”.

El cristianismo, y las otras religiones vigentes, ¿cuando empezarán a poner en práctica todo esto de manera generalizada y evidente?

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