LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS

La Convención sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional que recoge los derechos de la infancia.
Su texto fue aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989, después de muchos años de negociaciones, y entró en vigor el 2 de septiembre de 1990. Los únicos países del mundo que no la han ratificado son Estados Unidos y Sudán del Sur. Los EE. UU. no lo han hecho debido a las presiones de ciertos grupos políticos y religiosos de carácter conservador, y también porque la Convención prohíbe la pena de muerte por delitos cometidos antes de los 18 años, entre otras cuestiones.

La Convención está centrada en la infancia, refiriéndose a las necesidades y derechos específicos de los niños/niñas y obliga los Estados a obrar a favor de sus mejores intereses. Es un instrumento internacional que establece los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la niñez, constando de 54 artículos y de tres protocolos adicionales, uno sobre la participación de los niños en conflictos armados, otro sobre la venta de niños así como la prostitución y pornografía infantiles, y un tercero sobre los protocolos de las denuncias sobre la Convención. Su aplicación es obligación de los gobiernos, pero también define las obligaciones y responsabilidades de otros agentes como los padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y los mismos niños y niñas.

La Convención expresa los derechos fundamentales de que tienen que disfrutar los niños de todas las nacionalidades: derecho a desarrollarse hasta sus plenas potencialidades; a ser protegidos de las influencias perniciosas, de los abusos y de la explotación; y a participar plenamente en la familia así como en la vida cultural y social.

Los cuatro principios básicos de la Convención son los siguientes:

– No discriminación.

– Defensa del mejor interés del niño/a.

– Derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo.

– Respeto por las opiniones de los/las niños/as.

Hoy en día un número creciente de Estados hacen referencias específicas a los derechos humanos de la infancia en sus constituciones o en otras disposiciones legales. Se confirma cada vez más el vínculo existente entre la reforma de las leyes y la mejora en el acceso y en la calidad de los programas que prevén servicios fundamentales dirigidos a los niños y a sus familias. Esta relación aparece con más fuerza y amplitud en los sectores de la sanidad y de la educación.

Aún así, según Manos Unidas, este tratado o convención es incumplido sistemáticamente en todo el mundo. Son demasiado los gobiernos y los adultos que olvidan las obligaciones que adquirieron respecto a la infancia, y el apoyo que los niños reciben es, en muchos lugares, papel mojado.

El camino por recorrer todavía es largo, muy largo. No hay que ir muy lejos, quizás sólo con dar la vuelta a la esquina es suficiente, para encontramos con los derechos de los niños violados ante la pasividad y, a veces, la connivencia de las autoridades y de la misma sociedad.

Los millones de niños pobres y hambrientos, los marginados y explotados, los enfermos sin asistencia, los que mueren por causas previsibles y tratables, los que viven en la calle, los que trabajan, los que juegan a ser soldados en ejércitos de adultos, los prostituidos, los desplazados de sus hogares, los refugiados… nos indican que las cosas están fallando. Y los culpables, claramente, no son los niños.

A continuación se exponen algunos datos, extraídos de varios informes internacionales, de los que todos los adultos, sin excepción, nos tendríamos que avergonzar:

– Más de 4.000 menores de cinco años mueren cada día por falta de agua potable.

– Uno de cada cuatro niños en las regiones en desarrollo está desnutrido.

– Más de 72 millones de niños no van a la escuela. El 54% son niñas.

– Cada año mueren en el mundo 9 millones de niños menores de 5 años por causas previsibles y tratables.

– En el mundo hay más de 15 millones de huérfanos por el SIDA.

– La mayoría de los muertos por paludismo son niños subsaharianos menores de cinco años.

– Hay más de 2 millones de niños metidos en redes de prostitución infantil.

– Más de 215 millones de niños pasan su infancia trabajando.

Y, si no cambian las tendencias actuales, según el Estado Mundial de la Infancia del 2016, de aquí al 2030 todavía 69 millones de niños morirán por causas evitables, 167 millones de niños vivirán en la pobreza y a 750 millones de niñas las harán casar antes de tiempo.

 

TEXTO DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL NIÑO

Artículo 1

Un niño es el ser humano hasta los dieciocho años, salvo que la legislación nacional acuerde la mayoría antes de esta edad.

Artículo 2

Todos los derechos enunciados en la Convención tienen que ser otorgados a todo niño sin excepción; el Estado tiene la obligación de proteger el niño contra cualquier tipo de discriminación.

Artículo 3

Toda medida, de carácter judicial o administrativo, que se adopte respecto a un niño, se tiene que apoyar en su propio interés.

rtículo 4

El Estado tiene la obligación de asegurar el ejercicio de los derechos reconocidos en la Convención.

Artículo 5

El Estado tiene la obligación de respetar los derechos y hacer cumplir los deberes de aquellos que legalmente son responsables del niño, para que el niño pueda ejercer los derechos reconocidos en esta Convención.

Artículo 6

El niño tiene el derecho intrínseco a la vida y la obligación del Estado es asegurar su supervivencia y desarrollo.

Artículo 7

El niño tiene derecho a un nombre desde su nacimiento y a adquirir una nacionalidad, de forma que nunca resulte un apátrida; también tiene derecho a conocer sus padres y a ser atendido por ellos.

Artículo 8

El Estado tiene la obligación de proteger y, si se tercia, restablecer los aspectos fundamentales de la identidad de un niño: nacionalidad, nombre y relaciones familiares.

Artículo 9

El Estado tiene la obligación de velar porque el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de estos, excepto si se trata de una medida de la autoridad competente que, teniendo en cuenta el interés superior del niño, determine lo contrario. El niño tiene derecho a mantener el contacto con el padre o la madre cuando esté separado del uno, del otro o de los dos.

Artículo 10

El niño y sus padres tienen derecho a salir de cualquier país o de entrar para que la familia se pueda reunir o para el mantenimiento de las relaciones entre el niño y sus padres.

Artículo 11

El Estado tiene la obligación, mediante acuerdos bilaterales, de luchar contra las retenciones de niños en el extranjero y los traslados ilícitos a otros países.

Artículo 12

El niño tiene derecho, así que tenga un juicio propio, a expresar su opinión en todo aquello que le afecta y a ver como esta opinión es atendida.

Artículo 13

El niño tiene derecho a la libertad de expresión y a buscar, recibir y difundir informaciones e ideas por los medios que elija sólo con las limitaciones que la ley prevea.

Artículo 14

El Estado tiene la obligación de respetar el derecho del niño a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; y de respetar los derechos y los deberes de sus padres para guiarlo en el ejercicio de sus derechos de acuerdo con la evolución de sus facultades.

Artículo 15

El niño tiene derecho a la libertad de asociación y a celebrar reuniones pacíficas con tal que los derechos de los otros sean respetados.

Artículo 16

El niño tiene derecho a no ser objeto de intromisiones en su vida privada; tiene derecho a la familia, al domicilio y a la correspondencia, y no tiene que ser objeto de ataques ilegales en cuanto a su honra y su reputación.

Artículo 17

El niño tiene que poder acceder a información procedente de varias fondos nacionales e internacionales, especialmente la que tiene por finalidad promover su bienestar social, espiritual y moral, y su salud física y mental; los Estados tienen que poner los medios para que esto sea posible.

Artículo 18

El Estado tiene que asegurar el reconocimiento del principio que el padre y la madre tienen responsabilidades comunes en la educación y el desarrollo del niño; son los primeros responsables del niño y su preocupación fundamental tiene que ser su óptimo desarrollo.

Artículo 19

El Estado tiene la obligación de proteger el niño contra todo tipo de maltratos, abusos y explotaciones; de tipo físico, mental o sexual.

Artículo 20

El niño privado temporal o permanentemente de su entorno familiar, así como aquel que se le tiene que separar en función de su interés primordial, tiene derecho a la protección y a la ayuda especiales del Estado.

Artículo 21

Los Estados que reconocen o permiten la adopción tienen que asegurar que la consideración principal sea el interés primordial del niño.

Artículo 22

De acuerdo con la ley y los procedimientos internacionales, los Estados tienen la obligación de considerar la solicitud del estatuto de refugiado de cualquier niño y de ayudarlo a reunirse con su familia.

Artículo 23

Los niños disminuidos tienen derecho a disfrutar de atenciones específicas y de una educación y una capacitación adecuadas con objeto de conseguir su integración social y su máximo desarrollo individual, tanto cultural como espiritual.

Artículo 24

El niño tiene derecho al nivel más alto de salud y al acceso a los servicios médicos; y el Estado tiene la obligación de asegurar las atenciones primarias preventivas, la atención sanitaria para las futuras madres, la reducción de la mortalidad infantil, la educación sanitaria y la abolición de las prácticas tradicionales perjudiciales para la salud de los niños.

Artículo 25

El niño en régimen de internamiento o acogida familiar tiene derecho a una revisión periódica del tratamiento que recibe y de todas las otras circunstancias relevantes en cuanto a su situación.

Artículo 26

El niño tiene derecho a beneficiarse de la seguridad social y de las prestaciones sociales.

Artículo 27

El niño tiene derecho a un nivel de vida adecuado a su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social; los padres son los primeros responsables, pero si ellos no pueden el Estado los tiene que ayudar, principalmente en cuanto a la nutrición, el vestido y la vivienda.

Artículo 28

El niño tiene derecho en la educación y el Estado tiene la obligación de proporcionar educación primaria obligatoria y gratuita, de hacer que la enseñanza superior sea accesible a todos, y de velar porque la disciplina escolar se fomente en el respeto y la dignidad del niño.

Artículo 29

La educación tiene que favorecer el desarrollo de la personalidad y las aptitudes del niño; tiene que inculcar el respecto de los derechos humanos, el respecto de sus padres, de su propia identidad cultural, de su idioma y valores, como también los valores culturales de los otros países; tiene que preparar el niño para asumir una vida responsable en sociedad y en el respecto al medio natural.

Artículo 30

En los Estados donde haya minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, el niño que pertenezca a alguna de estas minorías tiene derecho a disfrutar de su propia cultura, a practicar su religión y a utilizar su propia lengua.

Artículo 31

El niño tiene derecho al descanso, al ocio, al juego y a la participación en actividades culturales y artísticas.

Artículo 32

El niño tiene derecho a ser protegido contra la explotación económica y contra todo trabajo que ponga en peligro su salud, su educación o su desarrollo integral, y el Estado tiene la obligación de establecer edades mínimas para empezar a trabajar y de especificar las condiciones laborales.

Artículo 33

El niño tiene derecho a ser protegido contra el consumo ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas, y contra su utilización en la producción y distribución de estas sustancias.

Artículo 34

El niño tiene derecho a ser protegido por el Estado de cualquier tipo de explotación o abuso sexual.

Artículo 35

Los Estados tienen que poner todos los medios necesarios para impedir el secuestro, la venta o el tráfico de niños.

Artículo 36

Los Estados tienen que proteger al niño contra todo otro tipo de explotación que pueda perjudicar cualquier aspecto de su bienestar.

Artículo 37

El Estado tiene la obligación de velar porque ningún niño no sea sometido a torturas ni a penas o tratos crueles. No se puede imponer la pena capital ni la prisión perpetua a ningún niño. No puede ser privado de su libertad de una manera arbitraria, y esta medida se considerará como la última aplicable. Si es privado de libertad será tratado con humanidad y respeto, y siempre de acuerdo con las necesidades de su edad; estará separado de los adultos y podrá mantener contactos con su familia y tendrá derecho a una asistencia legal y de cualquiera otro tipo que sea adecuada.

Artículo 38

El Estado tiene la obligación de respetar el derecho internacional humanitario y el principio de que ningún niño de menos de quince años tiene que participar directamente en las hostilidades ni tiene que ser reclutado por las fuerzas armadas, y que todo niño afectado por un conflicto armado tiene que poder disfrutar de protección y atenciones.

Artículo 39

El Estado tiene la obligación de adoptar medidas para asegurar la recuperación física y psicológica y la reintegración social de los niños que hayan sido víctimas de abusos, negligencias, explotaciones o torturas.

Artículo 40

El Estado tiene la obligación de reconocer el derecho que tiene el niño que ha infringido la ley penal de ser tratado de acuerdo con su dignidad y que se tenga en cuenta la edad que tiene. También tiene que garantizar la no retroactividad de las leyes, tanto nacionales como internacionales. Al niño se le asegurarán, como garantías, la presunción de inocencia, el derecho a ser informado puntualmente de los cargos que se le imputan, a disponer de asistencia jurídica, que su causa sea dirimida sin retraso, que no se le obligue a declararse culpable, que todas las decisiones y medidas aplicadas sean sometidas a un órgano judicial superior. Tiene derecho a disponer de la asistencia gratuita de un intérprete, si se da el caso, y que se respete plenamente su vida privada a lo largo del proceso. Así mismo se promoverá el establecimiento de instancias y de legislación especificas y la implantación de una edad mínima de responsabilidad penal. Por otro lado, se procurará que las medidas se puedan adoptar sin tener que recurrir a procedimientos judiciales y se buscarán todas las alternativas posibles para evitar el internamiento en instituciones.

Artículo 41

Ningún artículo de esta Convención afectará ninguna ley de un Estado cuando esta ley sea mejor de cara a la realización de los derechos del niño.

Artículos 42 al 45

Tratan del compromiso de los estados de difundir la Convención y de la creación del Comité de los Derechos del Niño, encargado de promover la aplicación efectiva de la Convención y de fomentar la cooperación internacional en todo aquello que la Convención propugna.

Artículos 46 al 54

Tratan de la ratificación de la Convención, entrada en vigor, enmiendas y reservas hechas al firmarla o adherirse por parte de los Estados.

 

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