LOS BENEFACTORES DE ANIMALES

A pesar del próximo escrito “Imágenes de maltrato de animales” y las escalofriantes fotos que lo acompañan, hay muchísimas personas a las que les gustan los animales y se llevan bien con ellos. No sólo eso, sino que hay muchas que dedican parte de su tiempo a mejorar las condiciones y bienestar de los animales. Incluso las hay que, llegado el caso, no han dudado nada en poner en peligro su vida para poder salvar un animal que se encontraba en una situación extrema, como lo demuestran las siguientes informaciones y algunas fotos del final de este escrito.

Keigo Sakamoto y Naoto Matsumura, dos hombres ejemplares.

Según Sandra Monteverde Ghuisolfi, estos dos hombres decidieron por separado vivir en la zona de Fukushima (Japón) con el único objetivo de tener cuidado de los animales que quedaron abandonados después del terremoto, el tsunami y el escape de radiación que horrorizó todo el mundo el 11 de marzo de 2011.

Keigo Sakamoto vive en Naraha, a unos 20 Km. al sur de Fukushima. Cuando las autoridades cerraron los accesos a la zona, debido al altísimo nivel de radiación, él se quedó allí para cuidar de los animales, que sin su ayuda habrían muerto irremisiblemente. Fueron unos meses muy duros, en los cuales tuvo que sobrevivir como pudo, pero lo consiguió y se ganó el derecho a permanecer allí con sus animales.

Hoy en día es conocido mundialmente y el gobierno le ayuda para que pueda dar de comer a los más de 500 animales que tiene, entre perros, gatos, aves y ganado.

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Naoto Matsumura vive en Tomioka, muy cerca de la central nuclear de Fukushima. Él también decidió cambiar de vida y dedicarse a tener cuidado de las mascotas abandonadas después del desastre nuclear.
Día tras día recorre el entorno de Tomioka para alimentar, cuidar y proteger a los animales que va encontrando por el camino, tarea que le lleva de seis a ocho horas diarias. Tiene incluso una avestruz que vive en el patio de una escuela.

Ambos benefactores no disponen de electricidad, por lo que utilizan paneles solares, generadores y velas, para subsistir, iluminarse, refrigerar los alimentos, cocinar y conectarse a Internet.

Los dos son conscientes de que sus vidas están en peligro de muerte por la radiación, pero se niegan a abandonar a los animales.

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Según Imma Alcaraz, la solidaridad hacia los animales más desfavorecidos traspasa las fronteras, y una muestra de esto lo es el hecho que siete voluntarios procedentes de Alemania se trasladaron a Villena (Alicante), a principios del 2013, con el fin de remodelar el albergue de animales de la población “Los huerfanillos”, que gestiona la Protectora de Animales de la ciudad.

Durante 7 días trabajaron, junto con cuatro voluntarios de la Protectora, pavimentando el patio de los gatos para así disfrutar de una mayor desinfección, dividiendo este patio en cuatro partes para separarlos y evitar la propagación de enfermedades, renovando la valla, etc.

Todo el dinero empleado en la compra de los materiales, unos 10.000 €, fueron donados por gente de Alemania que respondió a su iniciativa, puesto que allí están muy sensibilizados con las condiciones de vida que disfrutan los animales en los albergues, donde casi no se abandonan nunca las mascotas.

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