CLASES DE NATACIÓN OBLIGATORIAS

DILEMAS ÉTICOS – Soraya Hernández – Revista Valors – https://valors.org

Unos padres se niegan a llevar sus hijas a clase de natación porque compartirán la piscina con niños. El colegio pide apoyo legal y la Corte de Estrasburgo decide obligar los padres a aceptar las clases. ¿Cómo puede afectar esto a las niñas?

Presentamos este mes un caso totalmente real aparecido en la prensa nacional. De inicio nos ofrece un dilema al cual ya quizás estamos acostumbrados cómo es lo relacionado con los derechos de los padres a escoger el tipo de educación que reciben sus hijos. También el respeto a las normas culturales de un país de acogida y la aceptación de las especificidades de religión, o no, cuando estas entran en conflicto con los derechos básicos de mujeres o niños… A pesar de esto, esta historia nos obligará a dar una vuelta más a estos temas. ¿Por qué? ¿Será ética la decisión tomada por el juez de obligar las niñas a ir a clase de natación?

Los padres de Lily y Ruth son suizos y musulmanes practicantes, por lo que tienen claro que sus hijas tienen que respetar los preceptos de su religión. Uno de estos implica que una vez llegada a la pubertad, las niñas no podrán compartir espacios ni actividades deportivas con chicos. Aunque no han llegado a la adolescencia, los padres han decidido que ya es hora de que empiecen a entender cual tendrá que ser su actitud en unos pocos años, por lo que no las quieren dejar ir a los cursillos de natación obligatorios dentro de la línea curricular de su colegio. En un principio, la escuela intenta un proceso de mediación con la familia, ofreciéndoles el uso del burkini (bañador que cubre todo el cuerpo) y utilizar vestuarios individuales hasta la llegada de la adolescencia, momento en que el sistema escolar suizo ya ofrece clases separadas por sexo. Los padres no lo aceptan y empieza un camino legal que acaba con una sentencia donde se deja clara la decisión firme de la Corte de Estrasburgo: las niñas tienen que hacer los cursos. ¿Es ético hacerlo? ¿Cómo afectará todo esto a las niñas y a la dinámica de la familia? ¿Puede un juez pasar por encima de la religión o tienen que prevalecer los derechos de las menores?

Aclaramos que la Corte de Estrasburgo es el Tribunal Europeo que vela por el cumplimiento de los derechos humanos en 47 países de Europa. Durante este proceso decidió que era importante proteger la igualdad de oportunidades de las niñas ante los otros compañeros. Los jueces entendían que el derecho a recibir clases de natación implica una escolarización completa porque permite la integración social y esto tiene que prevalecer sobre cualquier clase de convicción religiosa. Aunque el sistema suizo a los adolescentes sí que los separa por sexo sin tener en cuenta esta integración.

¿Qué opciones tienen los implicados en este caso?

De entrada, el juez puede obligar las niñas a hacer las clases, privilegiando el derecho a la inclusión y a tener actividad física más allá de las posibles consecuencias que este hecho tenga dentro de la dinámica familiar. También puede obligarlas, pero intentando que la familia se sienta cómoda con la decisión, buscando un espacio de encuentro entre las partes. Podría también no obligar las niñas entendiendo que la familia tiene derecho a decidir por ellas, tal como se hace con otros tantos aspectos de la vida de las menores.

¿Qué pensáis? ¿Creéis que se ha intentado todo por parte de la escuela para conseguir un “tú ganas, yo gano”? ¿Os parece que la decisión del juez podría afectar social y emocionalmente a las niñas? ¿Tiene sentido esta sentencia cuando el colegio ya separa por sexos sin tener en cuenta los criterios de inclusión e igualdad? Ahora, es vuestro turno.

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