DILEMAS ÉTICOS – Soraya Hernández – Revista Valors – https://valors.org
Una chica de doce años, víctima de una agresión sexual, decide realizar una interrupción voluntaria del embarazo, pero los médicos le practican una cesárea a las 24 semanas de gestación. ¿Es ético?
Hace tan solo unas semanas la prensa informa de la situación de una menor en Argentina que, habiendo sufrido una agresión sexual y con un embarazo no deseado consecuencia de la violación, se convierte en noticia a raíz de sus decisiones y de las decisiones de los sanitarios que la atendieron. La chica de 12 años, cuando conoce su estado, expresa su intención de no querer continuar adelante y pide explícitamente una interrupción del embarazo. Su madre entiende la decisión, acepta el procedimiento y da su consentimiento.
Según nos explican los medios de comunicación argentinos, cuando una menor de 15 años está embarazada se pone en marcha un protocolo de actuación elaborado con la supervisión de UNICEF. La chica tiene tres opciones: puede determinar continuar adelante con la gestación, puede dar el bebé en adopción o puede decidirse por la interrupción legal del embarazo. Sea cual sea su respuesta, el protocolo prevé el acompañamiento por parte de profesionales de diferentes ámbitos y el apoyo de las instituciones correspondientes según el camino que tome.
La chica se decidió por interrumpir el embarazo, pero los médicos llevaron a cabo una cesárea. Entre sus explicaciones hay la justificación de que había demasiados riesgos para la madre si se hacía una interrupción. El bebé nació a las 24 semanas, con las posibles complicaciones de la prematuridad. Entonces empezó un proceso de adopción que ella tendrá que ratificar una vez pasen 45 días, tiempo de reflexión en el que podría concluir quedarse o no con el niño.
En este punto, las preguntas empiezan a llegar desde diferentes grupos sociales y profesionales, puesto que no se entiende cuáles fueron las razones que llevaron a los médicos a hacer una cesárea en lugar de una interrupción. Se opina que se ha jugado con la voluntad de la menor y se piensa que el proceso de adopción puede ser un perjuicio…
Este caso nos plantea grandes debates en torno al embarazo: ¿es ética una interrupción o hay supuestos que no se han ni de cuestionar? Aunque nos parezca lo más correcto, ¿qué edad debería tener una menor para decidir respecto de su cuerpo? Teniendo en cuenta que la ley del país permite este supuesto, los dilemas y las preguntas se multiplican. ¿La chica conocía los riesgos de la intervención o los médicos ejercieron paternalismo realizando una cesárea? Si había riesgos y no se podía hacer una interrupción, ¿por qué no se esperó al final del embarazo? En caso de embarazo precoz, ¿cuál es la mejor manera de acompañar las niñas y chicas? Pero, lo más importante, ¿puede la ley adaptarse a las necesidades de las menores que se encuentran en una situación como esta?
La ley marca un camino, pero la realidad normalmente es mucho más compleja. ¿Quizás se podrían haber tenido en cuenta las especificidades de la situación de la chica? ¿Si realmente no quedaba más remedio que llevar a cabo este tipo de intervención al menos no hacerla pasar por el proceso de adopción, no? O, debido justamente a que hay una ley implementada, ¿no se tendría que ir más allá y ahora que ya es madre acompañarla durante la toma de decisiones?
¿Pensáis que, por la información que tenemos, en este caso se han hecho todos los procedimientos desde una mirada ética y respetando los principios de autonomía y beneficencia? ¿Creéis que se han tenido en cuenta los deseos de la madre? ¿O la chica ha estado de nuevo víctima, esta vez de un sistema legal estricto?