LA  AMISTAD DE UN PROTESTANTE Y UN CATÓLICO EN IRLANDA DEL NORTE

Revista Valors    https://valors.org/

En medio de un conflicto armado entre partidarios de la unificación de Irlanda y los lealistas al Reino Unido, el reverendo Ken Newell (protestante) y el padre Christopher McCarthy (católico) decidieron trabajar conjuntamente para conseguir la paz y la reconciliación.

Recientemente, ha salido publicado el libro No digas nada (Periscopio), una investigación periodística de Patrick Radden Keefe, sobre el conflicto norirlandés y las consecuencias fatales que supuso para la sociedad el enfrentamiento entre católicos (republicanos) y protestantes (unionistas).

La época conocida como The Troubles (Los problemas), las tres décadas más violentas del conflicto, empezó el 1968, cuando durante una manifestación republicana en Derry, la única ciudad en la provincia de mayoría católica, la policía reprimió con fuerza los manifestantes, creando un clima de enfrentamiento entre la policía y la comunidad católica. El 1970, el Ejército Provisional Republicano Irlandés (IRA) inició una campaña de atentados contra los militares y los grupos paramilitares protestantes se organizaron para combatir la situación. Desde entonces, se levantó un muro entre las dos comunidades que duró treinta años.

La prueba más significativa de que el conflicto podría haber acabado en una guerra civil abierta fueron los sucesos del Domingo Sangriento (1972), cuando una manifestación, también en Londonderry, acabó con un balance de 14 manifestantes muertos, víctimas de tiros británicos.

En medio de un contexto histórico poco favorable para la paz, parecía imposible que los unionistas protestantes, que apoyaban la pertenencia al Reino Unido, se dieran la mano con sus conciudadanos
separatistas católicos, que defendían la reunificación entre el norte y el sur de Irlanda. Pero, el reverendo Ken Newell y el padre Christopher McCarthy decidieron unirse en una amistad humana y espiritual.

Newell formaba parte de una comunidad protestante unionista, y un viaje a Indonesia le hizo entender la importancia de la diversidad. Cuando volvió a Belfast, en 1976, intentó poner en práctica esta diversidad espiritual en la tradición católica irlandesa, uniéndose de la mano con el padre McCarthy, responsable de la comunidad católica de Clonard.

Empezaron a ir conjuntamente a funerales de policías que habían sido asesinados por el IRA, y de civiles asesinados por grupos paramilitares lealistas. Era bastante extraño ver ministros protestantes y sacerdotes católicos en estas ceremonias apoyando a las familias. Más tarde, empezaron a participar en matrimonios entre personas de tradiciones religiosas diferentes. Son pequeñas acciones que, en un contexto de violencia, se transformaban en grandes muestras de valentía, concordia y en una apuesta decidida por la reconciliación.

 

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