9 NIÑOS QUE VENCIERON EL HAMBRE Y LLEGARON A SER «HÉROES»

Publicado por el PROGRAMA MUNDIAL DE ALIMENTOS  – PMA     www.wfp.org

Un periodista, una alpinista, una ministra de gobierno y un campeón olímpico de maratón. ¿Qué tienen en común? Todos recibieron una educación con ayuda del programa de comidas escolares del PMA. Gracias a esas comidas pudieron concentrarse en sus estudios y permanecer en la escuela. Ellos son sólo algunos ejemplos del potencial que se puede lograr gracias a una alimentación.

Cada día millones de niños dan un gran paso para salir de la pobreza con simplemente ir a la escuela. Sin embargo, ningún niño puede dar ese paso con el estómago vacío. Se requieren alimentos nutritivos para que sean capaces de aprender y crecer sanamente. Pero, ¿qué pasa con esos niños cuando crecen?

Nos reencontramos con nueve de ellos para averiguarlo:

Un campeón olímpico de maratón

Antes de ganar dos medallas olímpicas y romper el récord mundial de maratón, Paul Tergat era un estudiante pobre en el Valle del Rift de Kenia. El dice que la alimentación escolar que recibió de niño jugó un papel fundamental en hacer explotar su talento atlético. Hoy día Tergat es un embajador contra el hambre del PMA, abogando a favor de niños en edad escolar que padecen hambre en el mundo.

Un periodista

Para  Apollinaire Gahungu, la poliomielitis y la pobreza hicieron que su vida tuviera un difícil comienzo. Pero las cosas comenzaron a mejorar cuando lo enviaron a una escuela  apoyada por el PMA en Bujumbura, Burundi, donde se graduó entre los mejores de su clase. Hoy, Apollinaire es un especialista en comunicación que trabaja para la embajada de Sudáfrica en Burundi y que posee una exitosa carrera periodística.

Una alpinista

Para Nim Doma Sherpa el camino hasta la cima del Everest fue largo, pero ella cree que todo comenzó cuando sus padres la enviaron a la escuela simplemente para conseguir almuerzos gratuitos suministrados por el PMA. «Al principio, mis padres me enviaron a la escuela para que pudiera comer, pero poco a poco empecé a interesarme por el aprendizaje», dijo. Después de alcanzar su sueño de escalar la montaña más alta del mundo en 2008, Nim Doma ahora planea escalar los picos más altos en los siete continentes.

Un trabajador humanitario

Dungkar Drupka ejecuta las operaciones de ayuda alimentaria del PMA en Bután, en el sur de Asia. En este artículo describe su infancia pobre en un pueblo de montaña y su salida de la pobreza gracias a alimentos nutritivos y a una buena educación. También habla de una conversación que tuvo con un alumno muchos años más tarde durante su visita a una escuela remota como Representante del PMA. «Creo que tenemos la opción de mejorar este mundo nuestro», dice Dungkar.

Una ministra de educación

Cuando era niña, la ministra de educación de Lesotho era beneficiaria del programa de alimentación escolar en su escuela local. Ahora que es parte del gobierno de su país, está haciendo todo lo posible para garantizar que los niños de su país a obtengan la misma ventaja. Unas 1.500 escuelas en Lesotho tienen las comidas escolares. «Soy un buen ejemplo de lo que las comidas escolares pueden lograr», dice la ministra.

La mujer de carrera

En 1990, Tavares Vera de siete de años de edad participó en un documental del PMA sobre los almuerzos nutritivos que la mantenían en la escuela. Hoy, es una mujer de carrera,  educada en la universidad y capaz de mantener a su madre y  apoyar a su hermano en la universidad. Vera nos cuenta cómo simples comidas escolares le ayudaron a romper el ciclo del hambre y la pobreza y a convertirse en una mujer de carrera independiente.

Una estudiante ejemplar

Mientras que adolescentes alrededor del mundo piensan en el regreso a la escuela con tristeza, hay una en Kenia que ve su regreso como un triunfo. Y lo es. Después de haber crecido en el campamento de refugiados más grande del mundo, Fatuma Omar venció los obstáculos para ganar una beca para la mejor escuela de niñas en Nairobi. Ya piensa en la universidad donde quiere estudiar medicina y convertirse en médica.

Una cooperante

Kekeletso Mabeleng recuerda vívidamente cómo ella disfrutaba recibir comidas escolares del PMA cuando era una pequeña niña en un barrio pobre de Lesotho. Ahora como adulta, trabaja para el PMA ayudando a asegurar que los niños de hoy obtengan los mismos beneficios que ella recibió. Ha estado con el PMA desde hace ocho años y trabaja como asistente principal del programa, aplicando programas de nutrición y de salud con el gobierno.

Un conductor del PMA

Ereng Wilson, un conductor del PMA en Kenia, fue a la escuela por primera vez cuando el ganado de su familia murió y no había nada que comer en casa. La sola promesa de recibir alimentos del PMA lo mantuvo a la escuela por los siguientes diez años, lo que significó que recibió una educación. Así es como él rememora esos años. Obtener más información.

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